jueves, 24 de julio de 2008

Troilus&Cressida


Dir. Declan Donellan y Nick Ormerod
Compañía Cheek by Jowl
Las Naves del Matadero












Puro teatro
Como todos los meses de julio la compañía de teatro más famosa del mundo recala en Madrid a arrasar a un tropa fiel, ya basante arrasada por el sol, las obras y el polvo sahariano.
Esta vez traen una obra de las consideradas menores de El Bardo, una pequeña historia incrustada en la Iliada, los amores de Troilus y Cressida, algo que a Sharkespeare le encantaba hacer como en el caso de la historia oblicua de Rosencrantz y Guildenstern de Hamlet, tan bien ensamblada por Tom Sttopard.
Y con un elenco de actores siempre renovado, el duo Donellan Ormerod, imparte magisterio en espacio escénico y dirección de actores, creando una generación de artistas que perdurará en el tiempo.

Ayer, un espectáculo siempre maravilloso, -sobre todo Paul Brennen en Ulises/Priamo-, con 16 actores en el escenario rozando la perfección, por más que la representación perdiera ritmo con sus tres horas largas y decayera en ciertas escenas demasiado pulidas.
Uno no puede evitar recordar a Lindsay Kemp de hace 25 años cuando también arrasaba Madrid con unos montajes que la crítica consideraba ingenuamente provocadores.
Ah! ¿la historia? Un retrato brutal de la guerra y la soldadesca.
alfonso

domingo, 13 de julio de 2008

El edificio Yacobian

Dir Marwan Hamed
Act. Adel Iman, Nour El Sherif, Hed Sabri








Deliciosa ingenuidad egipcia
Hay una delgada línea (roja, claro) entre la saga y el culebrón, el retrato social y el melodrama, por la que transita impertérrita esta larguísima película, sin caer finalmente en el abismo de la cursilería y el populismo.
A salvar ese abismo contribuye en gran medida sus magníficos actores, todos desconocidos por estas tierras, su narrativa longilínea y su candorosa ingenuidad.
Por lo demás, constituye un retrato impagable de la sociedad egipcia, que no árabe, a pesar de la moralina presente en muchas de sus historias, y una valiente denuncia de las desigualdades y la corrupción de un sistema insostenible. Abusa a veces de un lenguaje narrativo televisivo, pero hace un encomiable esfuerzo para conectar con su público, el sufrido pueblo cairota.
Eso sí, conviene llevarse un cojín... (2 h y 41 m de duración)
alfonso

El incidente

Dir. M. Night Shyamalan
Act. John Leguizamo, Zooey Deschanel...









Grandiosa empanada mental (de vegetales)

A Shyamalan se le fue definitivamente la pinza después de hacer la magnífica El sexto sentido. Yo mantengo que acabó creyéndose lo que trucaba en el plató... En fin, equivocarse de peli es cosa de la canícula y el irresistible atractivo del aire acondicionado.

El caso es que las plantas se mosquean con tanta contaminación y calentamiento y generan una toxina que hace que la gente se suicide. Talmente el mismo efecto que produce ver Telemadrid, por poner un ejemplo.

La única escena que merece la pena es la de los albañiles tirándose del edificio a puñaos.

En efecto, la he destripado pero así no vais a verla.

De nada.

alfonso

lunes, 7 de julio de 2008

Aritmética emocional



Dir. Paolo Barzman

Act. Susan Sarandon, Max von Sydow, Christhoper Plummer, David Byrne






Demasiado corazón

Parece inevitable que un autor judío, en este caso Matt Cohen, acabe enfrentándose al Holocausto -y me refiero aquí al de los judíos, no al de los Palestinos-, por aquello de la conciencia, aunque ésta parezca funcionar sólo en una dirección.

Para la ocasión ha optado por un artefacto demasiado complicado y alambicado en la búsqueda de emociones: el reencuentro de tres supervivientes, un amigo protector y dos niños que terminan queriéndose como amantes, para que la protagonista, una Susan Sarandon en plan cenizo, los sumerja en el marco de su actual familia.

El director ha querido poner imágenes serenas y le ha salido unos movimientos de cámara, travellings desde grúa, muy ampulosos, con un paisaje excesivamente dramatizado. Se salvan los actores, claro y al final la pelicula se salva también pero por los pelos.

Para los de ciencias, porque uno en esto de los sentimientos siempre ha sido de letras.

alfonso

martes, 1 de julio de 2008

Indiana Jones y la calavera de cristal

Dir. Steven Spielberg
Act. Harrison Ford, Cate Blanchet









Mejor la salsa que la perdiz

Para apreciar el guiso veraniego hay que ir a un cine de los de antes, de terciopelo rojo, aire acondicionado de chaqueta (con dibujo de oso flotando entre el hielo agarrado a un barril), pantalla grande, y coincidir con un hatajo de chavales de alrededor de diez años devorando palomitas, en esos días de oro que median entre haber acabado el curso y no haber marchado todavía de vacaciones, que aplauden las escenas y cuchichean a voz en cuello sobre las hazañas del héroe.

La perdiz, es decir la película, demasiados efectos especiales y poca narración, menos sentido del humor que las primeras y más estructura de video juego.

Pero, lo que se dice disfrutar, de la salsa.

alfonso

sábado, 21 de junio de 2008

Margot y la boda

Dir. Noah Baumbach

Act. Nicole Kidman, Jenifer Jason Leigh, John Turturro, Jack Black






Películas trampa

Hay propuestas que no se puede evitar tener en cuenta aunque se entre con bastante desconfianza: los actores, la primera película del director, Una historia de Brooklyn, la crónica de El Pais, en la que uno sólo coincide en "que no es agradable de ver" pero que el crítico califica de brillante, quizá afectado él mismo por una situación parecida...

Y es una trampa bien planteada. Hasta pretende hacer fotografía sucia, montaje sincopado y movimientos de cámara temblona por parecer más indie y "rebelde" que nadie, pese haber reunido tal elenco de actorazos y afrontar su nómina.

Pero que nadie se llame a engaño: es una propuesta intelectualoide-pretenciosa-posthippie, pasada por el New Yorker, el Prozac y una mala digestión de Bergman y Lars Von Trier.

Es decir, son de las que hay que salirse... como de algunas treguas.

alfonso

domingo, 15 de junio de 2008

...Antes que el diablo sepas que has muerto


Dir. Sydney Lumet
Act. Phillips Seymour Hoffman, Ethan Hawke, Albert Finney, Marisa Tomey
























El destino como arma de destrucción masiva




La primera parte de la frase que conforma el título pasa casi inadvertida pero es clave: Ójala pases media hora en el cielo... Bueno, pues las dos horas de metraje se acercan bastante al paraíso del espectador de cine.

Un gran guión, con unos artesanos como los que conforman el equipo habitual del gran Lumet que a sus 83 años se las sabe todas y algunas más; una utilización de la banda sonora inmejorable, una dirección de actores férrea, capitaneada por el gran camaleón de P.S. Hoffman, y un Ethan Hawke en su línea habitual...

Elementos para dar vida a una historia de tragedia griega con el destino como gran muñidor, donde juegan sus cartas la muerte, los padres y los hijos, la ambición, la codicia y la culpa. ¿Quién da más?
alfonso

viernes, 23 de mayo de 2008

Raimon +40



Raimon 1968-2008
Paraninfo de Medicina, Complutense, Madrid







40 años no es nada
Mucha cana, mucha vista cansada, -se repartían algunos panfletos en cuerpo 22- algún ministro con ganas de figurar, algún consejero delegado antiguo director de Mundo Obrero, muchos felipes (del FLP) y algunos del otro, el de González, muchos "troskos" (cómo mola) y pocos "chinos", bastantes "carrillos" y perraje, mucho perraje como el que esto firma, -probablemente el más joven del acto, pero el único que cantaba en catalán-, sin entrada oficial y alojado en el hall, con los chavales que clamaban contra Bolonia.
Luego emoción, lagrimillas furtivas, satisfacción a raudales, para ver a un tipo de una pieza, 46 años en los escenarios, un chorro de voz metálica, que prometió otro recital, si no para dentro de cuarenta, sí en el 2013.
Pues allí nos veremos.
alfonso

domingo, 18 de mayo de 2008

Honeydripper


Dir. John Sayles
Act. Danny Glover, Yaya Dacosta, Stacy Keach











Robert Altman redivivo
John Sayles es uno de esos artesanos que sólo se producen en los EE.UU. Serio, constante, fiel a sus ideas, no le importa trabajar escribiendo películas de monstruos, Piraña, Los siete magníficos del espacio, La bestia bajo el asfalto... pero luego firma pequeñas maravillas minimalistas como Hombres armados, Lone Star, La Casa de los Babies, o El secreto de la Isla de las Focas.
Aquí nos cuenta casi bajo forma documental, el cambio de era en Alabama, años 50, ilustrando tal cambio con el tránsito del blues al rock, de la guitarra acústica a la eléctrica. Y mientras hace un remake de Vidas cruzadas, afina su especialidad, dibujar una formidable galería de personajes a los que trata con cariño, incluido el sheriff racista, el impagable Stacey Keach al que siempre recordaremos como el perdedor por antonomasia de Fat City.
Se recomienda cálidamente antes de que Indiana Jones la barra de las carteleras.
Aunque eso no quiera decir que no vayamos a ver al viejo Harrison Ford con cierto rictus de complicidad en la cara.
alfonso

lunes, 21 de abril de 2008

Mil años de oración


Dir. Wayne Wang
Act. Henry O, Faye Yu, Vida Ghahremani.

El trailer en castellano







Mil años de oraciones (laicas) y aun así...
Una inteligentísima mirada al mundo de la emigración, desde esos colectivos con un pie a cada lado del océano, pero desde el punto de vista de los padres, pertenecientes sólo a un mundo. También un no menos inteligente repaso al mundo de la incomunicación entre padres e hijos, entre los miembros de las parejas y entre los seres humanos en general, con ciertas gotas de crueldad.

Magnífica faena de un director minimalista que filma como nadie la comida y sus ceremonias y una actuación magistral del padre, Henry O, un viejo comunista, -maravillosa la escena con los misioneros mormones-, en una película que hay que ver en versión original, en inglés, mandarín e iraní.

Y como dice la hija, que reivindica el americano frente al chino para expresar sus sentimientos, hacen falta trescientos años de oración para cruzar un río juntos y mil para compartir la almohada.

Las cuñadas



Dir. Natalia Menéndez

Act. Julieta Serrano, Lola Casamayor. Lorena Berdún et al.




Teatro para un público gallardo

Ya sentado en la butaca empiezas a percibir con horror que el público que te rodea es del Madrid de los túneles y asfalto, de la caspa y las chaquetas pijas, del millón de fregonetas y adictos al móvil, de la mayoría absoluta y el pelotazo, y te remueves inquieto. Luego la planicie insoportable de las gracietas, la pobretona puesta en escena, la ausencia de crítica, el candor de sacristía, las famosillas cobrando por un papel higiénico, la ausencia de dirección... todo conspira para que te encuentres de nuevo en las garras de Mario&Alicia, los Gallardon´s boys, echando de comer al público de su jefe... y de paso llevándose ellos ganso.

Insoportable.

viernes, 18 de abril de 2008

La edad de la ignorancia


Dir. Denys Arcand
Act. Sylvie Leonard, Marc Labreche, Rosalie Julien.








De los hippies a la hipoteca, un viaje de ida y vuelta
Titulada en el original como la Edad de las tinieblas, esboza una crítica otoñal, ligera y nada presuntuosa de la sociedad occidental tal y como nos tiene acostumbrado Denys Arcand, director de El declive del imperio americano y Las invasiones bárbaras. Si bien se la puede tachar a veces de banal, se puede afirmar que a ratos acierta de lleno con pasajes que destilan ironía con un punto grotesco: la mujer que habla por el móvil de sus hemorroides a voz en cuello, el omnipresente telefonito, las palabras politicamente incorrectas suprimidas del diccionario, los perros adiestrados para oler el humo del cigarrillo, los funcionarios que hacen cursillos de feng shui, el aburrimiento generalizado del matrimonio... todo ello combatido con fantasías llenas de sexo cuarentón para rematar la cinta con un final de retorno a una naturaleza de mareas y compotas... no menos fantasioso.

sábado, 12 de abril de 2008

Sex Museum

Sex Museum
Sala 2 - Apolo (Barcelona).
10 de abril






Ciento cincuenta hombres (y mujeres) felices.

Si la semana pasada me hubiesen preguntado cual es para mí el mejor grupo español de rock en la actualidad, posiblemente no hubiese sabido que decir. A lo sumo hubiese dado un par o tres de opciones, sin demasiada convicción. Después de lo visto (y oído) el pasado jueves en la Sala 2 de Apolo, mis dudas se han disipado y puedo emitir un veredicto (personal, claro), a la cuestión: Los Sex Museum.

La gira de presentación de su último trabajo, “Fifteen hits that never were”, llevó al quinteto madrileño a la sala pequeña del local del Pueblo Seco de Barcelona. Allí nos congregamos un centenar largo de personas con la moral suficiente para soportar al terrible grupo telonero y aguantar hasta unas casi intempestivas once y media, momento en el que los Sex Museum empuñaron el instrumental para, después de unos temas de calentamiento, arrasar literalmente con una impresionante avalancha electricodecibélica. Leyendo los sismógrafos de Sebastopol se podrian identificar cada uno de los temas que sonaron pasada la medianoche, estoy seguro. Durante la hora y media que duró el show pudimos deleitarnos con un explosivo combinado de temas nuevos, clásicos y alguna versión.

Los Sex Museum Suenan compactos y contundentes como un sillar de granito, tienen oficio, saben estar en el escenario, disfrutan tocando, tienen un repertorio imbatible, llevan patillas y tatuajes de reglamento y, encima, tienen clase, són guapos (especialmente la chica a los mandos de un no menos precioso Hammond marrón) y visten bien (un diez para la camisa negra con farbalanes del cantante).

Pasada la una de la madrugada abandonamos la sala con quince euros menos en el bolsillo, los pulmones impregnados de hollín, el aparato auditivo un paso más cerca de la sordera... pero inmensamente felices.





El 22 de mayo en la sala El Sol, Madrid.

domingo, 6 de abril de 2008

Cuatro meses, tres semanas y dos días

Director: Cristian Mingiu
Intérpretes: Anamaria Marinca, Vlad Ivanov, Laura Vasiliu

Narrada con un estilo casi documental, la película narra las (terribles) vivencias de dos amigas una de las cuales decide abortar en la Rumania de 1987, a finales de la era comunista.
Áspera cómo el ronquido de los vetustos Renault 12 que poblaban las calles de la ciudad dónde transcurre la acción, la película refleja lo mejor, y lo peor, de la condición humana, con el austero y amarillento país del Este como fondo.
Las actuaciones, todas, immejorables.
Palma de Oro en Cannes, merecida.

sábado, 5 de abril de 2008

La familia Savages



Dirección y guión: Tamara Jenkins
Act. Laura Linney, Philip Seymour Hoffman, Philip Bosco







El poderoso influjo de la sangre
Dos hermanos distantes, cuarentones y de esos que los gringos llaman "perdedores", se enfrentan a la demencia, asilo y muerte de su padre, un personaje odioso que les rompió la infancia. Es decir a sus peores fantasmas. La guionista y directora ha escogido para ello una inteligentísima aproximación a través del sentido del humor, aunque la mayoría de espectadores, sesión de tarde y casi todos ya lejanos de los cincuenta, no reparan en ello, afectados tal vez por el núcleo duro de la historia.

También ha escogido a tres actores de inmensa talla, en el caso de Seymour Hoffman literalmente, capaces de iluminar cualquier película.

Lástima de las fatídicas 3 efes -forzado final feliz-, para una historia durísima, arrasadora e imprescindible, que reivindica la llamada de la selva -la consaguinidad puede con todo-, frente a los que creemos que al final de los días, recogemos en la muerte lo que hemos sembrado en vida.
alfonso

domingo, 30 de marzo de 2008

Love and Honor

Dir. Yoji Yamada

Act. Tukuya Kimura, Rei Dan, Takashi Sasano











Un samurai lumpen

Siglo XVII, periodo Edo en el Japón, no todo iba a ser los samurais de Akira Kurosawa. Éste se dedica a probar la comida del Señor, del Shogun, es un catador de venenos. Y un sashimi -recordadlo al cenar en el japo del barrio-, le deja ciego. Para conseguir una, llamémosle pensión de invalidez, su mujer Kayo, todo lo contrario de lo que el nombre pudiera sugerir, tiene que rendirse al acoso del poderoso de turno.

Un argumento sencillo al servicio de esta pequeña joya en la que destaca sobre todo una maravillosa puesta en escena: atentos a los kimonos, los peinados, el jardín, las texturas de la madera, la escena del samurai ciego ante la temporada de luciérnagas, y el personaje del criado, tan brechtiano, lleno de humor y sabiduría.

No os la perdáis en el páramo cinematográfico de esta temporada.

domingo, 2 de marzo de 2008

La Guerra de Charlie Wilson

Dir. Mike Nichols
Act. Tom Hanks, Julia Roberts, Philip Seymour Hoffman












Cinismo de cine
Una habilidosa falsificación histórica que evita cuidadosamente la palabra “talibán” en la descripción de la guerra de Afganistán contra los soviéticos. Un ejercicio de cinismo político y moral que casi deja entrever su coartada ideológica de minimizar las guerras y las intervenciones de EE.UU en el mundo para su propio provecho y en beneficio del complejo industrial-militar-religioso.
Y para eso, tres buenos actores para tres personajes estrafalarios y más falsos y acartonados que un obispo, algunos buenos diálogos de esos que llaman de florete, y una sarta de lugares comunes. Lo mejor, las camisas de Tom Hanks y la interpretación del agente garrulo de la CIA.
alfonso

domingo, 24 de febrero de 2008

Las filípicas del tío Loach



Adjunto la interesantísima crítica de Jordi Costa de El País que comparto en su totalidad. Después de El viento que agita la cebada, creo que hay que tomarse unas vacaciones del Tío Loach y sus dogmáticos y maniqueos sermones.





JORDI COSTA 22/02/2008 El Pais
Ante cada nueva película de Ken Loach quizá haya que formularse una pregunta previa a toda consideración sobre sus bondades como objeto cinematográfico: ¿a quién resulta incómoda, esta vez, la filípica de quien lleva años ejerciendo de Señor Roper de la conciencia progre europea? Sin duda, una película tan pedestre, rutinaria, desganada, tosca y fea como la presente tendría su disculpa si en la lista uno pudiese añadir, sin problemas, el adjetivo de incómoda, pero cuesta detectar otra funcionalidad que la de masajear la conciencia progre de su público natural con la periódica ración de cine tan pretendidamente concienciado como escasamente desestabilizador.


Lo que no se puede reprochar ni a Ken Loach ni a su guionista Paul Laverty es su compartida rapidez de reflejos como cronistas de un presente fluido, que obliga a revisar algunos fosilizados lugares comunes del discurso de izquierdas. En esta ocasión, su mirada se detiene sobre las efímeras convenciones de las empresas de trabajo temporal, las subcontratas, los empleos basura y el reciclaje de mano de obra inmigrante en una Europa cada vez más relajada a la hora de convertir al individuo en mercancía. El problema es que tanto Loach como Laverty diluyan la verdad testimonial de su discurso en un relato dominado por lo maniqueo. También hay una contradicción en la forma: lo que podría ser un discurso abierto termina por someterse a las dogmáticas leyes de la estructura de guión, que, entre otras cosas, introducen un ortopédico clímax en clave de thriller que, por sí sólo, desautoriza toda buena intención de partida y desvela todo lo que hay de fórmula y de aplicación de plantilla en el cine de Loach.


En un mundo libre plantea, no obstante, una singular modulación en el discurso del airado director: en este caso, el dedo acusador no se dirige al sistema, sino, quizás, a algún que otro ocupante de sus muy comprometidas plateas. El working class hero cede su lugar a la antiheroína culpable: la protagonista del último largometraje de Ken Loach pasa de víctima coyuntural del sistema a explotadora ready-made, en un paisaje marcado por la progresiva atrofia de la conciencia social y por el relativismo moral del superviviente.

Es una lástima que el personaje no sea más que un instrumento al servicio del cuento moral de Tío Loach. Podría llegar el día en que el cineasta diera el siguiente paso y decidiese formular narrativamente su propia culpa: la del envasador de sermones para espectadores previamente ganados para la causa de la ideología como espectáculo o como franja de ocio. Llegaría entonces el momento de revisar su filmografía y contemplarla bajo otra luz, posiblemente más estimulante.

Ante la jubilación


Autor: Thomas Bernhard
Dir. Carme Portaceli
Act. Gloria Muñoz, Teresa Lozano, Walter Vidarte

Teatro Valle Inclán, Madrid.




Sin piedad

Un juez y eurodiputado está próximo a jubilarse. Es un centrista que esa noche se dispone a realizar su ceremonia secreta, celebrar el cumpleaños de Himmler, el mayor asesino de la historia, vestido con su uniforme de las SS.
Bernhard retrata su cubil sin piedad, como Pasolini lo hizo con la República de Saló. Un universo cerrado formado por el juez, la hermana incestuosa y la otra, socialista y parapléjica. Y dispara sin errar el tiro una sola vez sobre la judicatura, los médicos, la pasión por la música, el alma germánica, el Tirol, la memoria histórica, el recuerdo y el silencio…

Los actores, la dirección, el texto traducido por Miguel Saénz, la escenografía, el marco de la sala pequeña del Valle Inclán, hacen del espectáculo una pequeña maravilla que tan bien viene en tiempos de reflexión como éstos.

jueves, 21 de febrero de 2008

Terrence Malick


El director y guionista Terrence Malick, Texas 1943, profesor de filosofía del MIT, sólo ha hecho cuatro películas: Malas Tierras (1973), Días del cielo (1978) La delgada línea roja (1998) y El nuevo mundo (2005).
No concede entrevistas, no sale en fotografías, no acude a actos públicos.

Sigue empeñado en filmar su mundo interior de una manera que sólo él sabe hacer para abrir las manos y señalarnos la naturaleza, la búsqueda del paraíso, la ingenuidad, los niños, la música y la poesía, el choque de culturas, la violencia y la guerra, el discurso moral... en películas larguísimas, siempre recortadas en su metraje inicial, escasas en diálogos pero frecuentemente con voz en off.

Su tercera película da título a esta bitácora.
Y por cierto, no las presto.

alfonso