domingo, 25 de octubre de 2015

Amama

La tradición es una maldición
Dir. Asier Altuna
Act. Iraia Elias, Kandido Uranga, Klara Badiola...


Euskal Herria, 2015, 103 minutos

















La tradición es una maldición
Así lo cantaba hace 30 años el solista pamplonica de La polla récords levantando ampollas en su propio auditorio, algunos recién  bajados en alpargatas del caserío.

Se trata de una fábula peneuvista sobre una familia dueña por generaciones de un -maravilloso- caserío y sus hijos que quieren vivir su vida, trufada de tópicos y milenarismo vasco a degüello.

Algunas escenas te ponen rojo hasta la orejas: los llamados al neolítico, la muerte de la matriarca en una cueva tras convocar a todos los vástagos, la performance -irritzi incluido- con la amama de cuerpo presente; las cuerdas que sostienen simbólicamente a los hijos, el fusilamiento del perro del caserío por viejo, el flequillo que le llega casi hasta el rímel petrolero de la rebelde sin causa, el papel callado de la ama, el malhumor cazurro del aita, la ausencia total de sentido del humor...

Ganaría muchos enteros si fuera muda, a pesar de la belleza del euskera original, con una música muy bien introducida en el paisaje y una fotografía efectiva, pero solo falta Sabino Arana bailando un aurrezku a dos con Xabier Arzalluz.

Defenderé
la casa de mi padre.
Contra los lobos,
contra la sequía,
contra la usura,
contra la justicia,
defenderé
la casa
de mi padre.
Perderé
los ganados,
los huertos,
los pinares;
perderé
los intereses,
las rentas,
los dividendos,
pero defenderé la casa de mi padre.
Me quitarán las armas
y con las manos defenderé
la casa de mi padre;
me cortarán las manos
y con los brazos defenderé
la casa de mi padre;
me dejarán
sin brazos,
sin hombros
y sin pechos,
y con el alma defenderé
la casa de mi padre.
Me moriré,
se perderá mi alma,
se perderá mi prole,
pero la casa de mi padre
seguirá
en pie.

Así lo cantaba Gabriel Aresti en tiempos de la dictadura, el mayor poeta de la tierra con permiso de Kirmen Uribe, y así lo haremos... aunque alquilado y solo sea para que se no se lleven el patxaran.
alfonso

domingo, 18 de octubre de 2015

La señorita Elsa

Herméticamente abierto
Dir. José Luis Saiz
Act. Ángela Boix
Versión: Lola Blasco

Sala Sexto Derecha

Sobre un libro de Arthur Schnitzler











Herméticamente abierto
Arthur Schnitzler fue un escritor y dramaturgo vienés, judío por supuesto, que causó grandes dosis de escándalo hasta que los nazis honraron su obra quemándola junto con la de su amigo Freud y muchos otros. Autor de la maravillosa Eyes wide shut, (Con los ojos herméticamente abiertos, la traducción es mía) llevada al cine por el genial Stanley Kubrick, es precursor y maestro del monólogo interior y puso en cuestión las convenciones burguesas sobre amor y matrimonio, además de otras instituciones no menos letales como el ejército y la monarquía.

En una época en que el sexo, recién descubierto como materia de estudio, lo impregnaba todo, desde la histeria a la pintura de Gustav Klimt, era perfectamente pertinente aprovechar la oportunidad para echar algo de vitriolo sobre las costumbres burguesas de entreguerras (en realidad un periodo del que no hemos salido) y los finos y decadentes vicios de los caballeros austro húngaros.

Por ahí boga el texto, yo creo que mal adaptado al teatro y regularmente dirigido pese al esfuerzo de la actriz única, que se machaca en el teatro del vermú, a las 12.30 del domingo, en un piso de la Ronda de Toledo, donde se filtran las conversaciones del castizo vecindario y llega el fragor del tráfico capitalino, con una puesta en escena e iluminación errática, por decirlo de manera suave.

Uno que es ya antiguo, reitera que el teatro tiene dos escenarios, las salas ad hoc y la calle. El resto es miseria de estos tiempos aciagos en que hay que luchar por lo evidente. (Bertold Brech)
alfonso

viernes, 16 de octubre de 2015

The martian

AgitProp a la americana
Dir. Ridley Scott
Act. Matt Damon, Jessica Chastain, Michael Peña...



EE.UU, 2015 141 minutos
















AgitProp a la americana
La muerte de su hermano Tony, tirándose desde un puente sin motivo aparente, debió chalar a Ridley, el autor de Blade Runner, Alien, Los duelistas... También es verdad que ha firmado bodrios como La teniente O'Neill, o El consejero, pero el desbarre religioso comenzó con Prometheus, llena de simbología cristiana fundamentalista y culminó con Exodus, que debe ser como un exorcismo pero en versión garrulo-almeriense. Definitivamente se le ha acabado el crédito.

Esta no es más que un largo publireportaje de las bondades del Imperio, ahora que el director milita definitivamente en el lado oscuro. Pero ni siquiera está bien hecho, o quizá yo esté perdiendo el sentido de la realidad, lo que admito, y no esté al corriente de las tendencias más rabiosamente modernas de la televisión y ni siquiera hojee las revistas para hipsters desnatados que incluye el sábado El País.

Todo es tan obvio que produce dentera: la comandante femenina, el indio (de India) inteligentísimo, el negro rapero científico experto en Astrodinámica (sic); el chirriante sentido del humor, entre Bob Hope y Seinfield; la música discotequera de ascensor, el latino enrollado, los chinorris paleocapitalistas, los valores militares... Todo para cantar las virtudes patrias, la aplastante sabiduría científica de la NASA y el complejo tecnológico militar estadounidense.

Y todo en un país que tuvo a Reagan de presidente, a Schwarzenegger de gobernador de California, y a Aznar de conferenciante ¡en inglés! aunque en universidades de tercera fila con audiencia lobotomizada como los votantes de Junts per el sí.

Seria candidata al bodrio del año.
alfonso

viernes, 9 de octubre de 2015

La playa de los ahogados

Lánguido oficio galego
Dir. Gerardo Herrera
Act. Carmelo Gómez, Antonio Garrido, Luis Zahera y (horror) Celso Bugallo...

España, 2015, 96 minutos







Lánguido oficio galego
Leí la novela hace años y la tenía borrada. Por la levedad de la trama, de los personajes y del paisaje gallego que allí se narraba. Y eso que era un policíaco bien contado, pero como la película, acartonado, lleno de tópicos: el policía bruto y el gallego, los personajes cerrados como ostras, las supersticiones, la mar y los pescadores...

La película está rodada con oficio, con buenos actores, Carmelo Gómez y el excelente Luis Zahera, unos secundarios pasables y el siempre aborrecible gallego oficial del cine y teatro español Celso Bugallo, que se podrían guardar para cuando filmen Ocho apellidos galegos... Pero no tiene profundidad, ni puesta en escena creíble, ni ahonda en los personajes. Buena para una tarde de domingo frente al televisor, pero digna. 

Galicia tiene algo magnético que tira, probablemente su propia oscuridad, ese esquinamiento geográfico que responde al carácter y los tópicos sobre ellos (y ellas), todos ciertos, la lluvia, su aislamiento. Bueno, y los percebes y el orujo blanco que también tiran lo suyo.

Voy a ver como un sonámbulo todas las películas de montaña, de Malick, Wang Kar Wei, de mar y de Galicia. Esta reunía dos elementos. Faltaba también el quinto elemento mágico, los submarinos. El día que los reúnan todos no salgo del cine. Pero no me imagino a Malick y al hongkonés rodando una película en Galicia, de marineros embarcados en un submarino tras coronar una cima. 

Sería el carallo, home...
alfonso

jueves, 8 de octubre de 2015

El minuto del payaso

Ese minuto puede salvarte la vida
Dir. Fernando Soto.
Act. Luis Bermejo


Sala Margarita Xirgú, Teatro Español

















Ese minuto puede salvarte la vida
Un payaso espera en el foso a que le den la entrada para su minuto entre actuación y actuación de un homenaje al circo. Durante esos 75 minutos traba un monólogo con mucho oficio en el que aparece su familia, una saga circense de payasos y la mujer forzuda; se come un plátano, no un kiwi, un plátano; se viste de Augusto, juega y mastica las palabras como hacen los niños, hipotálamo, buchito, saquete...; se pega con los sacos de la tramoya, nos cuenta que quería ser domador de elefantes, su romance con una rusa domadora de caballos que acaba con un domador de tigres, un tío de puta madre; que su padre le tiraba tartas y le pegaba con la mano abierta, lo que más hace reír a la gente.

Mientras, espera que venga un productor a proponerle su minuto en la televisión, siempre el mismo minuto. El hombre bala se pasa de frenada.

Domina las rutinas del payaso más clasico, Charlie Rivel, Los Tonetti, Zampabollos, y se trasmuta en Vladimir, quizá en Estragón, recita a los hermanos Marx,  incluido Carlos, juega con la audiencia y acaba haciendo con ella lo que quiere y contando el nudo de El nombre de la rosa, o de la risa, el por qué no debíamos reír porque eso disgustaba a dios.

Lástima que tras el climax se siente y nos cuente todo lo que nos había contado en payaso, ahora en serio, como con moraleja. Como si no nos hubiéramos enterado la primera vez. Eso le cuesta la tercera estrella.

Pero como no deja de repetir, "Me dijo el chino de Burgos que en peores garitas hemos hecho guardia. En peores garitas... Me lo dijo el chino de Burgos". Si lo sabré yo... Muy buena.
alfonso

sábado, 3 de octubre de 2015

Jack

La realidad a 140 centímetros
Dir. Edward Berger
Act. Ivo Pietzcker, George Arms, Luise Heyer...



Alemania, 2014, 103 minutos












La realidad a 140 centímetros
Fue Ozu el que inventó el plano y Kore Eda, Kiseki, Still Walking, De tal padre tal hijo, el que lo patentó en sus películas de niños situando la cámara a la altura de sus ojos, aunque ahora el plano medio fijo pase a ser una nerviosa steady cam que sigue la frenética actividad de dos niños abandonados por su madre.

Y esa mirada sirve para retratar una sociedad enferma, preapocalíptica, en un Berlín inhóspito para los seres humanos que parecen serlo sólo hasta que olvidan que fueron niños. Pero podría ser cualquier ciudad de esta andrajosa Europa de clones y franquicias, de cadavéricos centros comerciales y subterráneos asfixiados por el neón, de autistas drogados y amortajados y tecnología trampa.

Los dos niños, hijos de diferente e ignoto padre, quedan abandonados tres días en la ciudad mientras la madre, un veinteañera soltera, busca pareja entre los escombros de los personajes que la rodean. Por supuesto sin que nadie le haya pedido jamás el carné que habilita para traer hijos a este mundo.

Los niños cumplen tan bien como siempre, especialmente el de la triste mirada y el montaje -muy profesional para ser primerizo- consigue sortear los baches del relato a veces algo errante.

Incluso a esa altura típica de los 12 años, el rigor mortis de esta sociedad apesta. 
alfonso