lunes, 6 de abril de 2020

The party

Gazpacho británico
Dir. Sally Potter
Reparto: Patricia Clarkson, Bruno Ganz, Cherry Jones, Emily Mortimer, Cillian Murphy, Kristin Scott Thomas

Reino Unidos, 71 minutos, 2017

Filmin, 3,95 € (Arresto domiciliario)














Gazpacho británico
Un auténtico oxímoron, un imposible porque a los autores del fish & chips no podría nunca ocurrírsele el plato estrella de las mezclas bien conjuntadas, aprovechadas e imaginativas.

En principio promete, una ministra in pectore del gabinete en la sombra del laborismo, -no ministra como cita casi todo el mundo equivocadamente-, su provecto marido, dos lesbianas (vienen siempre en pareja como los donuts), un matrimonio de lumia más alemán ayurvédico, un marido cornudo y desquiciado y una protagonista en la sombra. Presentados someramente los personajes empiezan los acontecimientos.

El marido dice estar terminal, el pijo desquiciado juega con una pistola, las lesbianas están encintas (de tres retoños), la ministra sombría habla con un amante, el alemán desbarra, la lumia cínica acierta en sus desvaríos. 

Pero todo falla y nada liga. El montaje es errático pegando unas escenas tras otras, el ritmo naufraga, las actuaciones son desiguales y están mal dirigidas, los diálogos prometen pero decaen, la chispa se queda a medias, los gags no acaban de rematarse. Solo se salvan la fotografía en blanco y negro, en digital siempre funciona, y algunas actuaciones.

Una lástima porque apuntaba maneras desde su muy probable origen teatral, pero no hay que dejar nunca meter la cuchara a un cocinero británico. Las salsas no ligan, el gazpacho estará aguado, el souffle no sube. Hasta el pescadito con patatas grasientas que tantas hambres nos ha quitado quedará mustio, rancio y polvoriento... Como esas novelas de los Cinco Secretos.
alfonso


domingo, 1 de marzo de 2020

Parásitos

Dir. Bong Joon-ho
Reparto: Song Kang-ho, Lee Seon-gyun, Jang Hye-jin...

Corea del Sur, 2019 132 minutos














Un soplido de aire fresco
No es que sea maravillosa, pero desde luego supone que esta historia de okupas coreanos, mucho más graciosos que los amaestrados de la Colau, -así se denomina a las grandes actrices aunque pertenezcan al género bufo-, venga a revolucionar un poco ese cachivache del Hollywood más apolillado que otorga las estatuillas del tío Oscar.

Al guión se le ven las costuras de las varias tormentas de ideas en que fue diseñado y le sobran minutos y escenas pegadas con super glue y que no pintan nada, por ejemplo la del sexo de la pareja pija, por no hablar de un final violento que se les va de las manos y que casi echa a perder la gracia y el estilo de la idea original.


Por supuesto el director, y me supongo que millones de coreanos del norte y del sur, aprovecha la oportunidad de reírse del Pablo Iglesias local y sus descacharrantes discursos nucleares como en su anterior The host.


O sea que los parásitos orientales triunfan a costa de los los puros y genuinos: los hermanos Almódovar y su trouppe de españolitos apesebrados.

alfonso

viernes, 28 de febrero de 2020

martes, 11 de febrero de 2020

Vidas ocultas

Tumbas sin nombre
Director: Terrence Malick
Reparto: August Diehl, Matthias Schoenaerts,Bruno Ganz...

EE.UU, 2019, 174 minutos


















Tumbas sin nombre
Una obra a la que le sobra metraje y redundancias, arropada en el más puro estilo Malick,  absolutamente inimitable: grandes angulares, naturaleza en todo su esplendor, agua, símbolos, contrapicados, primeros planos, steady cam, años de montaje, una banda sonora excelsa y una fotografía envuelta en una luz un poco más sombría de lo habitual con predilección por los contraluces muy amortiguados y sin utilizar luz artificial.

Cuenta la historia de uno de los primeros objetores de la historia, el austriaco Franz Jägerstätter, que se negó a jurar lealtad a Hitler, sin que creyese que el gesto iba a crear escuela o tener repercusión alguna en el devenir de la historia. Simplemente no hacía algo que le repugnaba. 

Alrededor, la Iglesia siempre velando por su rebaño, es decir los poderosos, y los convecinos de Frank, alegres tiroleses, que pasan de invitarle a cerveza a escupir a su paso. Malick ha tenido el acierto de dejar en alemán parte de los diálogos a pesar de la versión doblada, para admirar en directo un idioma que alcanza su esplendor en el insulto y el odio.

Hay que ir a verla como se va a ver ópera, con distancia y pasión, arrobo y algo de prevención. Y hay que salir deleitados por las tres horas de cine siempre impostadamente lírico, en el que la voz en off nos mece y arropa, pero sin creer que el ser humano, incluso el de Malick, no se merezca un final aciago para contento del planeta y sus otras criaturas. Tenemos esperanza en que el cambio climático lo consiga.

Inspirada en la novela de Georges Elliot, Middlemarch, la película acaba con una cita del autor: 

"...que las cosas no sean tan malas para ti y para mí como pudieran haberlo sido, se debe en parte a tantos que vivieron fielmente una vida oculta y descansan en tumbas que nadie visita".

Vidas ocultas, cenizas esparcidas al viento.
alfonso

martes, 4 de febrero de 2020

La ceniza es el blanco más puro

China es un tigre de papel
Dirección Jia Zhangke
Reparto: Zhao Tao, Liao Fan, Xu Zheng...


China 2018, 135 minutos


















China es un tigre de papel
Tras la apabullante Más allá de las montañas, nombrada mejor película del año 2016 por esta web, el director Jia Zhangke, vuelve a su territorio bosquejado en Un toque de violencia, en que reinan la barbaridad medio ambiental y política de la presa de las Tres Gargantas, la transacción (sic) al capitalismo en China y a la acumulación primitiva de capital a manos de mafiosos; y  a su musa, Zhao Tao, que sigue encabezando esa sutil oposición en las pantallas que los neo maoistas toleran de mala gana.

La apasionada historia de amor se envuelve en los colores de Wang kar Wai, -que previamente le había escamoteado a Edward Hopper algunos verdes-, en la música ramplona occidental, aquí YMCA  de Village People, ayer Go West de Pet Shop Boys, en una actuación finísima de todos sus actores que siguen hipnotizados a la protagonista absoluta.

Hay que tener cuidado si se ve en televisión porque si pierdes el hilo emocional, si no atiendes a las mágicas elipsis, si no te dejas ahogar por su inmensa intensidad, la película puede pesar como la losa de la tumba donde yace mi amigo.

Ahora que los murciélagos siembran de virus el gigante asiático con los pies de tigre (de papel), quedan al descubierto los miles que se resisten al chop suey con coca cola, al turismo Gucci style, al todo a cien mil, a mafias desteñidas de Rolex falso, y recorren un país a punto de ser transformado en barro del color de piel de rata, buscando el blanco más puro.
alfonso

viernes, 31 de enero de 2020

Cumplimos años: 10 años de cine, 650 reseñas...


Terry Malick, Kore Eda, Wang kar Way, Cheek by Jowl...

y otras hierbas ( y también bodrios)




Lo mejor año a año

Tres estrellas y más


martes, 28 de enero de 2020

Lo mejor (visto) del 2019

Mucho bodrio en un año de transición.  

(Y tras la patética ceremonia de los Goya)

Mejor película


Paisaje de la desolación con retrato de artista 








Mejor dirección y guion: Pawel Pawlikowsky


Guerra gélida en Polonia con amor al fondo








Mejor actor: John C. Reilly


Un  Oeste disfuncional








Mejor actriz: Saoirse Ronan


La Inglaterra de antes de los Beatles








Mejor película española


Viaje al fin de la noche (española)








Bodrio del año


El anti Bergman


sábado, 25 de enero de 2020

Mientras dure la guerra

Inteligencia artificial
Dir. Alejandro Amenábar
Reparto: Karra Elejalde, Eduard Fernández, Patricia López Arnáiz...


España, 2019, 107 minutos












Inteligencia artificial
Una película más del robótico director, capaz de contar una historia tremebunda sin insuflarle alma, como en el caso extremo de Ágora pero sin renunciar a editorializar sus opiniones y subrayar lo que más le conviene en detrimento de la inteligencia del respetable.

Por otro lado, una dirección impecable aunque sigue afanado en mover ampulosamente la grúa, perpetrar un sinnúmero de travellings laterales y componer una música invasiva, sobre todo cuando mete ópera en los momentos más trágicos. Buena dirección de actores, incluidos o sobre todo los secundarios. Eduard Fernández está pasado, pero ¿quién no, interpretando al guiñol tarado de Millán Astray?  Aseada puesta en escena, sin exagerar. Salamanca se presta a ello.

Y qué decir del cretino del personaje histórico, un bocachancla que creía que su real persona podía hacer y decir lo que quería en virtud de no se sabe qué, mientras corregía galeradas a todo aquel que tenía el valor suficiente para soportarle. Uno de esos tipos que se cala la txapela a rosca y que paradójicamente representa bien a la España de la que abomina. 

Ya lo dijo don Antonio Machado: "Señalemos hoy que Unamuno ha muerto repentinamente, como el que muere en la guerra. ¿Contra quién? Quizá contra sí mismo."

Mientras, la guerra dura entre tertulianos, políticos basura y gurús del que más le pague. Solo es español el que no ha podido nacer en otra parte.
alfonso

miércoles, 22 de enero de 2020

La corresponsal

Yonquis de adrenalina
Dir. Matthew Heineman
Reparto: Rosamund Pike, Jamie Dornan, Tom Hollander...

Estados Unidos, 2018 110 minutos

Título original: A private war
















Yonquis de adrenalina
La segunda estrella se la gana por el interés de la historia, no por la forma en que está contada, con lagunas en los personajes, sobre todo en aquellos que la corresponsal quería hacer destacar, los peatones de la historia, en este caso además atropellados.

Marie Colvin quería hacernos ver la crueldad de la guerra, el coste humano de esos conflictos de baja-media intensidad que las grandes potencias y las no tan grandes riegan por todo el planeta. Creía que era fundamental, a pesar de jugarse la vida, que el público desayunase con el coste insufrible de los conflictos. Se creía, en fin, su propia coartada. 

Lo más que algunos, solo algunos, llegamos a entrever en sus crónicas, en su variada panoplia de horrores, era que Mugabe era un sátrapa igual que Obiang; que los budistas de Sri Lanka eran tan asesinos como cualquier otros; que Gadafi era un payaso siniestro halagado por los estadistas europeos con sus regalos de caballos y su pelotón de guardaespaldas femeninas vírgenes.

Que los compromisos, los pactos y los acuerdos valen menos en política que un abrazo en la Moncloa, como han aprendido los kurdos y el fantasmal Ejército Libre de Siria, traicionados en Homs, donde perdió la vida.

Acabó alcohólica, tuerta, fumadora empedernida, casada dos veces con la misma piedra... Y muerta, claro.

Otros, algunos, acabamos más cínicos que nunca, seriamente aficionados al gin tonic, a apagar la televisión cada vez que emiten las noticias y a seguir leyendo de soslayo sobre los conflictos internacionales.
alfonso

martes, 21 de enero de 2020

Dobles vidas

Autobiografía, plagio y autoficción
Dir. Olivier Assayas
Reparto: Juliette Binoche, Guillaume Canet, Olivia Ross...

Francia, 2018, 107 minutos













 Autobiografía, plagio y auto ficción
"¿Cuánto tiempo llevamos juntos, seis años? Decir juntos es demasiado, yo diría que tenemos una relación deconstruida". Si no fuera en una película de Assayas y la frase no la hubiera pronunciado la Binoche, la pedrada era para salir en Youtube en boca de Savater, el filósofo de guardia bajo los luceros de Vox.

Editores, autores, especialistas en digital, actores... cruzan sus ideas sobre Internet y el mundo de la edición en una película rodada en 2018 que ya suena a viejo. Así, se lanzan estadísticas obsoletas sobre el ebook, sobre palabras claves en los titulares de los periódicos, sobre algoritmos para encajar best sellers según consumo, el triunfo de las novelas "románticas" en kindle, el declive del periodismo... Todas cosas ya casi muertas, sin prever paradójicamente la muerte de la privacidad y el auge del Gran Hermano, no solo en Tele5, sino en la ciber vigilancia mundial.

Tampoco hablan del populismo, el hermano trucho de la globalización digital, primo carnal del culto al megusta y los influencers.

Hablan sin parar sobre el plagio y la autoficción -escribir siempre sobre uno mismo disfrazando lo mínimo-, y eso que los franceses practican con la mayor elegancia, las dobles parejas de amantes y espos@s y en definitiva, sobre la identidad, que como el espíritu santo solo existe en mentes retorcidas de pederastas en ciernes.

Como siempre Assayas echa un borrón, aquí con un final edulcorado de tres meses de gestación que promete un rayo de esperanza a los indigentes sentimentales del mundo.

Sin reparar en lo más sencillo, que todo lo que no es autobiografía es plagio.
alfonso

sábado, 4 de enero de 2020

Érase un vez en Hollywood

Un falsario huérfano de productor
Dir. Quentin Tarantino
Reparto: Leonardo di Caprio, Brad Pitt, Al Pacino...

EE.UU, 165 minutos, 2019



















Un falsario huérfano de productor
Cabría imaginarse una historia totalmente falseada. Por ejemplo la del atentado de Carrero Blanco en que el comando volara a un cabo primero que pasaba por allí y acabara en la cárcel, tras dos horas de tediosas y larguísimas escenas, entre colores pastel y música ratonera de los sesenta. Además con un guión espástico que solamente en el minuto 160 nos hablara de las motivaciones de la banda paranormal de hippies estrafalarios, comandados por un Charles Mason de opereta.

Es la primera vez que Tarantino produce su propia película sin los Wenstein de Miramax, colgados a modo de trofeo por el Me2. Por cierto, deberían haber leído antes de haber tenido contacto con el bicho para promocionar sus carreras en gran parte de los casos, el magnífico libro de Peter Biskind, Moteros salvajes, toros tranquilos, publicado en 1998.

Y ya sin freno, los excesos de un director mueso que viste como Simeone en día de partido, tendente al postureo y a epatar al respetable y engatusar a los adolescentes poco respetables quedan brutalmente al descubierto.

Por supuesto el insoportable Di Caprio sobreactua preñado de tics, mal acompañado por un Brad Pitt especialista en papeles macarras cuando el director no le marca territorio e (im)posturas.

En definitiva dos horas y media aburridas, de música ramplona, estética colorinista, planos contrapicados y discurso falsario para perpetrar una estafa con la complicidad de la Academia ombliguista de Hollywood, de la calidad y el empaque del trilero del Palacio de la Moncloa al propinar sus abrazos.
alfonso