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domingo, 20 de junio de 2010

Air Doll


Dir. Hirokazu Kore-eda
Act. Bae Doo-Na, Arata, Itao Itsuji...











El amor en tiempos de plástico
Probablemente si la obra la hubiera firmado otro que el gran Kore-eda (Still Walking, Nadie Sabe, Hana), la película hubiera sido un petardo cursilísimo. Pero en manos de este japonés de alta sensibilidad, hasta una historia manga de una muñeca hinchable con corazón humano que deambula por Tokio insuflando -y dejándose insuflar a modo de orgasmo- alegría en los solitarios corazones de sus vecinos, se convierte en un espectáculo delicioso aunque le sobre media hora.

A ello contribuye la actriz, pero en mayor medida, el fotógrafo Mark Lee Ping-Bing, que da un verdadero recital de cómo mover la cámara en larguísimos y casi imperceptibles travellings. Claro que Kore-eda le llamó después de flipar viendo lo que hacía en Deseando amar de Wong kar-Wai.

Parábola sobre la vacuidad de un mundo global y posmoderno, recrea una escena de Blade Runner reafirmando que los robots son mejores personas que los humanos. Aunque sean de plástico hinchable.
alfonso

lunes, 30 de abril de 2012

Kiseki (Milagro)

Dir. Horokazu Kore Eda
Act.  Koki y Ohshiro Meda, Nene Otshuka, Kirin Kiki














La magia del tren eléctrico
Como le dijo un campesino centroamericano a Eduardo Galeano, "Al final todos los intelectuales se hamburguesan" (sic). Del Kore Eda de la obra maestra Nadie sabe con la desolación de los niños abandonados, o la no menos apabullante Still Walking, todo un universo de pérdida y reencuentro familiar, a este leve ejercicio sobre la felicidad de los niños, media todo un abismo.

Probablemente el abismo de tener dos hijos de esa edad maravillosa en torno a los ocho años y asistir fascinado a su crecimiento.

Sigue, no obstante, situando la cámara a la altura de los ojos de los pirracas, no saca a un sólo adulto en primer plano, venera a los mayores, recrea universos de Ozu que creíamos perdidos y nos regala una escena emocionante incluso para el propio Godzilla, -servidor-, cuando los niños piden que se cumplan los deseos que harán posibles el milagro que se produce cuando se cruzan dos shinkansen, los trenes bala japoneses.

Como en Air Doll a veces le puede el lado blandito, por ejemplo en la música acaramelada y en la reiteración de algunas escenas del cole algo cursilonas.

Es decir, más Scalextric que tren eléctrico. Y dónde va a parar la magia de uno y otro, cuando un domingo de lluvia nos dejaban sacarlo del altillo y montar las vías, apenas un óvalo que hoy movería a risa a cualquier chavalito playstation.
alfonso

viernes, 11 de noviembre de 2016

Después de la tormenta

Todo lo que no es autobiografía es plagio
Dir. Kore-eda Hirokazu
Act. Hiroshi Abe, Lily Franky, Kirin Kiki...

Japón, 2016, 117 minutos

Título orginal: Umi Yori mo mada Fukaku (Aún más profundo que el océano)















Todo lo que no es autobiografía es plagio
Parecen correr malos tiempos para la lírica y la épica y eso puede propiciar que los artistas vuelvan su mirada a Chejov, a las corrientes subterráneas que agitan la vida de los personajes y que subyacen en lo profundo del ser humano y se manifiestan en pequeños detalles, en conversaciones que parecen, solo parecen, banales, en los levísimos recuerdos de tu infancia, la única patria  de los adultos.

Ya sabemos que Kore-eda es discípulo fiel de Ozu y ahora reconoce que se ha detenido en su propia historia para escribir el guión, fijándose sobre todo en su padre, con quien tuvo, digamos, sus lagunas, y con su hijo, que como en casi todas sus películas, le dibuja como un niño más adulto de lo que debiera.

Mientras que los personajes están construidos sólidamente, sobre todo la madre-abuela, una impagable Kirin Kiki con un delicioso sentido del humor, a medio metraje el director y guionista pierde pie tras una apertura excelente, para recuperar el peso de la historia con un final finamente dibujado.

Quizá lo más impresionante sea, paradójicamente, la naturalidad, la capacidad de hacer cine sin que pese, colocando la cámara en ese plano medio bajo, marca de la casa, en los estrechos y simbólicos espacios de los escenarios, incluso al aire libre.

Es una lástima que algunos no sepamos sacar la cabeza para respirar fuera de nuestro entorno, aun sabiendo que no es universal como el del japonés. Pero sigo pensando que entonces sería un plagio de la historia de algún otro.
alfonso


miércoles, 23 de marzo de 2016

Nuestra hermana pequeña

La sangre es más espesa que el sake
Dir. Kore Eda Hirozaku
Act. Haruka Asaye, Masami Nagasawa, Kaho, Suzu Hirose...


Japón, 2015, 128 minutos


El tráiler













La sangre es más espesa que el sake
Vuelve Kore Eda a su universo familiar, a Ozu, es cierto, aunque ya sea tópico nombrarlo en la obra de este director que corre el serio peligro de superar a su maestro en cuerpo y alma. Vuelve a la familia y a los jóvenes armado de su plano favorito, el medio con la cámara muy baja como el maestro.

Tres hermanas a quien su padre abandonó de jóvenes por otra mujer acuden a su funeral y allí conocen a su hermanastra, hija de su nueva relación. Tras el funeral, -maravillosos funerales sintoístas por los que el director confiesa su devoción-, proponen a la joven que se vaya a vivir con ellas, abandonadas también por su madre, vencida por la vergüenza y la humillación.

Allí se abre esa familia que algunos podrían tildar de disfuncional en términos japoneses, en las que cada una muestra su carácter, su sagrada burbuja de intimidad que va cediendo lentamente, su aislamiento físico, -los japoneses no se tocan-, mientras los cerezos en flor, la comida, el mar de Kamamura y los fuegos artificiales van haciendo su trabajo en pos de la aceptación de nuestra historia y el reconocimiento del otro, es decir, del equilibrio. Eso sí contado con la exquisita sensibilidad oriental del autor de Nadie sabe,  Kiseki-milagroStill walking y De tal padre, tal hijo

O'Neill lo dijo de otra manera en El largo viaje del día hacia la noche: "Siempre nos hemos querido y nos querremos. Más vale que recordemos eso y no tratemos de remediar las cosas que no tienen remedio, las cosas que nos ha hecho la vida y que no podemos explicar ni disculpar."
Imprescindible.
alfonso

Post Scriptum. He entendido catorce palabras del original. Contadas. Mi curso de japonés, ¡funciona!

domingo, 7 de junio de 2009

Still walking (Aruitemo, aruitemo)


Dir. y guión: Hirokazu Kore-Eda
Act. Yoshio Harada, Kirin Kiki, Hiroshi Abe...









La inmensa levedad nipona
Enésima maravilla de Kore Eda, autor de Nadie sabe o Hana, que esta vez aborda el género del reencuentro familiar con una sensibilidad, una sobriedad y una elegancia deslumbrante. La composición de los padres es delicadísima a pesar de mostrar sus mezquindades, crueldades y ruindades, a la vez que les dota de un gran sentido del humor y humanidad.

El contrapunto de los niños, siempre con la cámara a la altura de sus ojos, es deslumbrante como no podía ser de otra forma en el autor de Nadie sabe. Filma como pocos la ceremonia de la comida, la calidez estrecha de los espacios de las casas japonesas, el sentimiento de pérdida, del tiempo perdido y de la muerte, la ausencia de contacto físico a la manera occidental, la naturaleza.

Todo camina armoniosamente, fluye, en una película en que cada frase, cada plano, cada secuencia está medida al milímetro para brindar una lección magistral de la cultura y la civilización japonesa, a la vez que universal.
Calurosamente recomendada, es de las cintas que uno se quedaría a ver de nuevo cuando acaba.
alfonso

sábado, 28 de octubre de 2017

El tercer asesinato

La verdad os hará tristes
Dir. Hirokazu Kore Eda

Act. Masaharu Fukuyama, Kori Yakhuso, Suzu Hirose...

Japón, 2017, 124 minutos


















La verdad os hará tristes
No sé cómo se llama el síndrome que asalta a los grandes artistas, particularmente en el cine, cuando merced a su genio pierden el norte y los productores no alcanzan a señalarle el rumbo y acotarle la vía. Le ha pasado a Terry Malick, a Orson Welles, a Kore Eda.

No es que de vez en cuando uno tenga un patinazo, Air Doll en este caso. Es que la arrogancia y el Asperger artístico juega malas pasadas. Si tuviera cabeza, amigos y colaboradores a los que escuchar volverá por sus fueros de La hermana pequeña, y tantas otras obras maestras.

Aquí se dedica a dar vueltas en torno a la historia de un presunto asesino confeso que va contando cada vez una versión diferente del caso, entre símbolos e iconos oscuros y con una morosidad que va agostando al respetable en medio de una ola de calor ya casi permanente. Con una banda sonora primorosa de Ludovico Einaudi y envolviendo la historia en un severo rigor formal.

La verdad os hará tirstes
A las puertas de mi colegio, a modo de Horcas Caudinas, figuraba una leyenda muy parecida al título de esta gacetilla. Tristes o libres, en esta película no llegamos a vislumbrarla.
Aun en el hipotético caso de que existiese.
alfonso

sábado, 30 de noviembre de 2013

De tal padre, tal hijo

El agua o la sangre
Dir. Hirokazu Kore Eda
Act. Masaharu Fukuyama, Machiko Ono, Yoko Maki, Lily Franki, Keita Ninomiya...






Japón 2013


El trailer
¿La sangre o el agua?
Vuelve el mago de las películas con niños, sobre todo Nadie sabe, Still Wallking o Kiseki, esta vez con una película sencilla, algo tramposa y que le sirve de excusa no reconocida para hablar de su país, de ese Japón con corazón de formica y epidermis de aluminio anodizado.

Sin estridencias, con una cámara en movimientos lentos y siempre que salen los niños bajando el trípode a su altura, le pega un buen repaso al culto al trabajo, al autismo sentimental, a esa falta de contacto físico entre los adultos, y a la cultura del dinero y la disciplina, aunque se arriesga menos con el papel secundario y subordinado de la mujer. Tiene un bache importante de ritmo a media película que se recupera al final.

Afirma que, según su investigación, antes se intercambiaban casi al 100% los hijos que habían sido entregados a sus padres erróneamente en el hospital y que ahora es menos espesa la sangre que los vínculos que se crean en los primeros años de la vida del niño.

Es tramposo plantear ese cambio de padres a los siete años de nacer, pero sin embargo los espectadores ganamos contemplando esa maravillosa etapa de los pequeños monstruitos de ojos rasgados.
alfonso

viernes, 31 de enero de 2020

Cumplimos años: 10 años de cine, 650 reseñas...


Terry Malick, Kore Eda, Wang kar Way, Cheek by Jowl...

y otras hierbas ( y también bodrios)




Lo mejor año a año

Tres estrellas y más


sábado, 3 de octubre de 2015

Jack

La realidad a 140 centímetros
Dir. Edward Berger
Act. Ivo Pietzcker, George Arms, Luise Heyer...



Alemania, 2014, 103 minutos












La realidad a 140 centímetros
Fue Ozu el que inventó el plano y Kore Eda, Kiseki, Still Walking, De tal padre tal hijo, el que lo patentó en sus películas de niños situando la cámara a la altura de sus ojos, aunque ahora el plano medio fijo pase a ser una nerviosa steady cam que sigue la frenética actividad de dos niños abandonados por su madre.

Y esa mirada sirve para retratar una sociedad enferma, preapocalíptica, en un Berlín inhóspito para los seres humanos que parecen serlo sólo hasta que olvidan que fueron niños. Pero podría ser cualquier ciudad de esta andrajosa Europa de clones y franquicias, de cadavéricos centros comerciales y subterráneos asfixiados por el neón, de autistas drogados y amortajados y tecnología trampa.

Los dos niños, hijos de diferente e ignoto padre, quedan abandonados tres días en la ciudad mientras la madre, un veinteañera soltera, busca pareja entre los escombros de los personajes que la rodean. Por supuesto sin que nadie le haya pedido jamás el carné que habilita para traer hijos a este mundo.

Los niños cumplen tan bien como siempre, especialmente el de la triste mirada y el montaje -muy profesional para ser primerizo- consigue sortear los baches del relato a veces algo errante.

Incluso a esa altura típica de los 12 años, el rigor mortis de esta sociedad apesta. 
alfonso

miércoles, 31 de enero de 2018

Knight of cups

Al garete
Dir y guión: Terrence Malick
Act. Christian Bale, Cate Blanchett, Natalie Portman...

113 minutos, EE.UU, (No estrenada en España)

Traducción (correcta) al castellano. Rey de corazones















(S.C) Navegar es lo que importa, aunque sea al garete
Ya mencionábamos el síndrome en El tercer asesinato de Kore Eda, ese que acomete a los grandes artistas y creadores haciéndoles perder el asidero con la realidad, dejar de escuchar y navegar a la deriva. Malick ya lo apuntaba en El árbol de la vida, pero aquí bate su propio récord de voces en off, actores ausentes, guión tenue como una raya en la arena, montaje -dos años-, obsesivo, banda sonora excelsa y mucha, mucha agua, contrapicados, steady en permanente estado de agitación, algún dron, ausencia de primeros planos, y pasión por la arquitectura, el mar y demás señas de identidad propias.

Ya conocemos su fijación con Heidegger y su imperativo fenomenológico, y cómo se ciñe a ese estilo, a decir de Sarah Backwell en El café de los existencialistas, "Coger el mundo, rehacerlo y devolverlo casi sin cambiar excepto por lo que se ha observado. Este estilo cinematográfico divergente gira en torno a cuestiones de la identidad humana, el propósito y la libertad."

Intentar poner rigurosamente en imágenes lo que normalmente no se suele poner en imágenes, lo que se suele considerar inexpresable. Hacer pensar  diferente como afirmaba tras unos cientos de páginas el filósofo alemán. Aunque no se entienda, se cambia.

Pero, Terry, sin achaques de la vejez. Esperemos tiempos mejores. A ver si se atreven a estrenar Song to song o Voyage of Time y seguimos soñando casi despiertos, al borde mismo del abismo de la vida.
alfonso

domingo, 1 de enero de 2017

Lo mejor (visto) del año 2016


Mucho Oriente, (película, director y actriz), un bodrio oscarizado, un thai raruno, nada España y Cheek by Jowl, claro


Mejor película
El dinero es lo que las mueve









Mejor director
Hirokazu Kore Eda por Nuestra hermana pequeña
La sangre es más espesa que el sake









Mejor actor
Vicent Lacoste por Lolo
Los jovencitos Frankestein









Mejor actriz
Kirin Kiki por Después de la tormenta
Todo lo que no es autobiografía es plagio










Mejor obra de teatro
Winter's Tale de Cheek by Jowl
Shakespeare, un espectáculo total









Lo más raruno
Poltergeist Thai









 Mejor documental biopic
Janis
La edad de la inocencia









Bodrio del año
El renacido
El rechingado










viernes, 26 de junio de 2020

La verdad

La trastienda de una actriz
Dir Kore Eda
Reparto, Catherine Deneuve, Juliette Binoche, Ethan Hawke...


Francia, 2019, 106 minutos
















La trastienda de una actriz
La primera salida de Japón del director más japonés constituye un pequeño fracaso y un atracón de egos revueltos para los franceses, tan pagados de sí mismos. No digamos ya de la actriz principal, Catherine Deneuve quintaesencia de todos los tics de las actrices que se creen divas, es decir, la totalidad, pero en el más depurado estilo gabacho.

Detrás de una actriz no suele haber más que impostura, son juguetes que ellas mismas rompen y personajes que solo ellas ven y, a menudo, como Drácula, no se reflejan en el espejo. Y no saben que no lo saben. La Binoche no escapa al prototipo pero es inmensa. Como para prestarse al juego de un director especialista en familias y en niños que derrapa agradeciendo los favores de Cannes.

Historia de dos mujeres, madre e hija, dentro del rodaje de una película en que la diva no envejece, -¡caramba!- y que se dicen varias cosas desagradables entre toma y toma, con unos hombres a su alrededor que no alcanzan ni la categoría de florero. 


O sea, cine dentro del cine, género ciencia ficción; sobre divas, francesas, y con el eterno e inevitable conflicto entre madre e hija. Puro cine. De terror.
alfonso

jueves, 31 de diciembre de 2009

Lo mejor (visto) del 2009

Mejor director y mejor película: Hirokazu Kore-Eda por Still Walking









Mejor película en castellano y música: After









Mejor guión: Armando Iannuci por In the loop











Mejor actriz: Kate Winslet por The reader









Mejor actor: Zach Galifianakis por Resacón en Las Vegas









Mejor frikie movie: Pagafantas









Peor película (por vendernos sushi en mal estado): Despedidas








alfonso

domingo, 1 de diciembre de 2019

El irlandés

Ego, desmesura y beatería
Dir. Martin Scorsese
Act. Robert de Niro, Al Pacion, Joe Pesci...


EE.UU, 2019, 209 minutos

Producción, Netflix
















Ego, desmesura y beatería
Habría que nombrar el síndrome mediante el cual un director sin frenos ni barreras, con una producción -en este caso Netflix-, que no mira el presupuesto, se tira cuesta abajo a hacer una película al que le sobre generosamente metraje, le falta elipsis, algo imprescindible en el cine, y se pueda llegar a gastar 150 millones de dólares en atrezzo, en este caso el envejecimiento digital de sus personajes. Le pasó a Kore Eda en El tercer asesinato y a Terry Malick en El árbol de la vida. Y ahora al meapilas de Scorsese.

En tres horas y media, le sobran al menos 90 minutos, nos cuenta la historia de las mafias -hay una por cada grupo étnico de refugiados que han ido llegando a Estados Unidos-, en pleno esplendor tras la II Guerra Mundial, que encumbran a los Kennedy, organizan Bahía Cochinos, matan al presidente y a su hermano, se hacen con el control del Sindicato de Camioneros, y solo le falta nombrar un Papa. Aunque bien pensado...

Con unas actuaciones llenas de tics, excepto la de Joe Pesci, aunque dudo de que alguna vez deje de hacer de mafioso siniestro, el italiano da una lección de contar historias y sobre todo hacer cine, aunque a este le falte, paradójicamente, alma. La larga secuencia que antecede al asesinato de Jimmy Hoffa es para enseñar en las escuelas y no solo de cine.

Luego nos cuela la versión santurrona habitual de sus películas, -el director se reconoce católico militante-, saca un cura, perdona los pecados de todos incluso sin arrepentimiento y deja la puerta entreabierta supongo que a un final luminoso, a la redención eterna y al paraíso, que en el caso de Irlanda es un pub.

Un final ad hoc para spaghettis, no para irlandeses, quizá igual de católicos, pero mucho menos blandengues, melodramáticos y melifluos.
alfonso