viernes, 11 de noviembre de 2016

Después de la tormenta

Todo lo que no es autobiografía es plagio
Dir. Kore-eda Hirokazu
Act. Hiroshi Abe, Lily Franky, Kirin Kiki...

Japón, 2016, 117 minutos

Título orginal: Umi Yori mo mada Fukaku (Aún más profundo que el océano)















Todo lo que no es autobiografía es plagio
Parecen correr malos tiempos para la lírica y la épica y eso puede propiciar que los artistas vuelvan su mirada a Chejov, a las corrientes subterráneas que agitan la vida de los personajes y que subyacen en lo profundo del ser humano y se manifiestan en pequeños detalles, en conversaciones que parecen, solo parecen, banales, en los levísimos recuerdos de tu infancia, la única patria  de los adultos.

Ya sabemos que Kore-eda es discípulo fiel de Ozu y ahora reconoce que se ha detenido en su propia historia para escribir el guión, fijándose sobre todo en su padre, con quien tuvo, digamos, sus lagunas, y con su hijo, que como en casi todas sus películas, le dibuja como un niño más adulto de lo que debiera.

Mientras que los personajes están construidos sólidamente, sobre todo la madre-abuela, una impagable Kirin Kiki con un delicioso sentido del humor, a medio metraje el director y guionista pierde pie tras una apertura excelente, para recuperar el peso de la historia con un final finamente dibujado.

Quizá lo más impresionante sea, paradójicamente, la naturalidad, la capacidad de hacer cine sin que pese, colocando la cámara en ese plano medio bajo, marca de la casa, en los estrechos y simbólicos espacios de los escenarios, incluso al aire libre.

Es una lástima que algunos no sepamos sacar la cabeza para respirar fuera de nuestro entorno, aun sabiendo que no es universal como el del japonés. Pero sigo pensando que entonces sería un plagio de la historia de algún otro.
alfonso


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