lunes, 21 de abril de 2008

Mil años de oración


Dir. Wayne Wang
Act. Henry O, Faye Yu, Vida Ghahremani.

El trailer en castellano







Mil años de oraciones (laicas) y aun así...
Una inteligentísima mirada al mundo de la emigración, desde esos colectivos con un pie a cada lado del océano, pero desde el punto de vista de los padres, pertenecientes sólo a un mundo. También un no menos inteligente repaso al mundo de la incomunicación entre padres e hijos, entre los miembros de las parejas y entre los seres humanos en general, con ciertas gotas de crueldad.

Magnífica faena de un director minimalista que filma como nadie la comida y sus ceremonias y una actuación magistral del padre, Henry O, un viejo comunista, -maravillosa la escena con los misioneros mormones-, en una película que hay que ver en versión original, en inglés, mandarín e iraní.

Y como dice la hija, que reivindica el americano frente al chino para expresar sus sentimientos, hacen falta trescientos años de oración para cruzar un río juntos y mil para compartir la almohada.

Las cuñadas



Dir. Natalia Menéndez

Act. Julieta Serrano, Lola Casamayor. Lorena Berdún et al.




Teatro para un público gallardo

Ya sentado en la butaca empiezas a percibir con horror que el público que te rodea es del Madrid de los túneles y asfalto, de la caspa y las chaquetas pijas, del millón de fregonetas y adictos al móvil, de la mayoría absoluta y el pelotazo, y te remueves inquieto. Luego la planicie insoportable de las gracietas, la pobretona puesta en escena, la ausencia de crítica, el candor de sacristía, las famosillas cobrando por un papel higiénico, la ausencia de dirección... todo conspira para que te encuentres de nuevo en las garras de Mario&Alicia, los Gallardon´s boys, echando de comer al público de su jefe... y de paso llevándose ellos ganso.

Insoportable.

viernes, 18 de abril de 2008

La edad de la ignorancia


Dir. Denys Arcand
Act. Sylvie Leonard, Marc Labreche, Rosalie Julien.








De los hippies a la hipoteca, un viaje de ida y vuelta
Titulada en el original como la Edad de las tinieblas, esboza una crítica otoñal, ligera y nada presuntuosa de la sociedad occidental tal y como nos tiene acostumbrado Denys Arcand, director de El declive del imperio americano y Las invasiones bárbaras. Si bien se la puede tachar a veces de banal, se puede afirmar que a ratos acierta de lleno con pasajes que destilan ironía con un punto grotesco: la mujer que habla por el móvil de sus hemorroides a voz en cuello, el omnipresente telefonito, las palabras politicamente incorrectas suprimidas del diccionario, los perros adiestrados para oler el humo del cigarrillo, los funcionarios que hacen cursillos de feng shui, el aburrimiento generalizado del matrimonio... todo ello combatido con fantasías llenas de sexo cuarentón para rematar la cinta con un final de retorno a una naturaleza de mareas y compotas... no menos fantasioso.

sábado, 12 de abril de 2008

Sex Museum

Sex Museum
Sala 2 - Apolo (Barcelona).
10 de abril






Ciento cincuenta hombres (y mujeres) felices.

Si la semana pasada me hubiesen preguntado cual es para mí el mejor grupo español de rock en la actualidad, posiblemente no hubiese sabido que decir. A lo sumo hubiese dado un par o tres de opciones, sin demasiada convicción. Después de lo visto (y oído) el pasado jueves en la Sala 2 de Apolo, mis dudas se han disipado y puedo emitir un veredicto (personal, claro), a la cuestión: Los Sex Museum.

La gira de presentación de su último trabajo, “Fifteen hits that never were”, llevó al quinteto madrileño a la sala pequeña del local del Pueblo Seco de Barcelona. Allí nos congregamos un centenar largo de personas con la moral suficiente para soportar al terrible grupo telonero y aguantar hasta unas casi intempestivas once y media, momento en el que los Sex Museum empuñaron el instrumental para, después de unos temas de calentamiento, arrasar literalmente con una impresionante avalancha electricodecibélica. Leyendo los sismógrafos de Sebastopol se podrian identificar cada uno de los temas que sonaron pasada la medianoche, estoy seguro. Durante la hora y media que duró el show pudimos deleitarnos con un explosivo combinado de temas nuevos, clásicos y alguna versión.

Los Sex Museum Suenan compactos y contundentes como un sillar de granito, tienen oficio, saben estar en el escenario, disfrutan tocando, tienen un repertorio imbatible, llevan patillas y tatuajes de reglamento y, encima, tienen clase, són guapos (especialmente la chica a los mandos de un no menos precioso Hammond marrón) y visten bien (un diez para la camisa negra con farbalanes del cantante).

Pasada la una de la madrugada abandonamos la sala con quince euros menos en el bolsillo, los pulmones impregnados de hollín, el aparato auditivo un paso más cerca de la sordera... pero inmensamente felices.





El 22 de mayo en la sala El Sol, Madrid.

domingo, 6 de abril de 2008

Cuatro meses, tres semanas y dos días

Director: Cristian Mingiu
Intérpretes: Anamaria Marinca, Vlad Ivanov, Laura Vasiliu

Narrada con un estilo casi documental, la película narra las (terribles) vivencias de dos amigas una de las cuales decide abortar en la Rumania de 1987, a finales de la era comunista.
Áspera cómo el ronquido de los vetustos Renault 12 que poblaban las calles de la ciudad dónde transcurre la acción, la película refleja lo mejor, y lo peor, de la condición humana, con el austero y amarillento país del Este como fondo.
Las actuaciones, todas, immejorables.
Palma de Oro en Cannes, merecida.

sábado, 5 de abril de 2008

La familia Savages



Dirección y guión: Tamara Jenkins

Act. Laura Linney, Philip Seymour Hoffman, Philip Bosco






El poderoso influjo de la sangre

Dos hermanos distantes, cuarentones y de esos que los gringos llaman "perdedores", se enfrentan a la demencia, asilo y muerte de su padre, un personaje odioso que les rompió la infancia. Es decir a sus peores fantasmas. La guionista y directora ha escogido para ello una inteligentísima aproximación a través del sentido del humor, aunque la mayoría de espectadores, sesión de tarde y casi todos ya lejanos de los cincuenta, no reparan en ello, afectados tal vez por el núcleo duro de la historia.

También ha escogido a tres actores de inmensa talla, en el caso de Seymour Hoffman literalmente, capaces de iluminar cualquier película.

Lástima de las fatídicas 3 efes -forzado final feliz-, para una historia durísima, arrasadora e imprescindible, que reivindica la llamada de la selva -la consaginidad puede con todo-, frente a los que creemos que al final de los días, recogemos en la muerte lo que hemos sembrado en vida.