domingo, 24 de enero de 2021

Ya no estoy aqui

 

Dirección y guion: Fernando Frías de la Parra

Reparto: Juan Daniel Garcia, Coral Puente, Angelina Chen...

México, 2019, 112 minutos

Netflix







No future
Una historia escondida en las tripas de Netflix que parece estar teniendo éxito -pese a las recomendaciones de Almodóvar y las de los muñidores de ese monumento al esperpento que son los los Premios Goya-, que cuenta la historia de los Kolombianos, un proyecto de mara pacífica de colombianos establecidos en Monterrey, al ladito mismo de la frontera texana sin que sepamos por qué.

Retrata sin truculencia ni morbo los abigarrados signos que eligen estos modernos pachucos para crearse una identidad en tierra de nadie, donde aparecen también como meros apuntadores, nunca mejor dicho, los sicarios jovencitos que tiran de AK47 o similar: música de cumbia ralentizada, peinados extravagantes, ropa gringa exorcizada, marcas veneradas, bailes de origen precolombino ejecutados como cóndores de baja intensidad, un lenguaje de apenas 200 palabras que conviene escuchar con  subtítulos para entenderlas.

Asisten a su destierro en busca de un lugar seguro, pasan por la emigración clandestina, conectan con otros inmigrantes más arraigados como los chinos de EE.UU, vuelven a esa tierra donde el Tecnológico de Monterry, el MIT azteca, convive con la miseria de los cerros y trazan la senda que recorren todo tipo de bandas en los países latinoamericanos más atrasados del planeta.

Muy bien narrada y fotografiada nos ilustra sin violencia, drogas ni torturas en directo sobre la vida en un territorio sin futuro, a pesar de que el populismo le tenga como referencia indiscutible de su irrefrenable ansia de poder y de su miseria teórica, ideológica y estratégica.
alfonso


martes, 12 de enero de 2021

Lo mejor del aciago 2020

2020, encerrados con un solo juguete 


Poco cine, menos aún en salas y atracón de películas mediocres en las plataformas lideradas por Filmin. 

Incluso algunas series, para uno que abominaba de ellas, sorprendido por Chernobyl y con la ceja ligeramente levantada en The Crown.

En la categoría de bodrios ha habido dura competencia, Tarantino, Sam Mendes con su plano secuencia trucho de 1917, hasta que Clooney, relegado a marido políticamente aburrido se ha hecho con el baldón. Peor para él.

Mejor película y mejor actriz


La ceniza es el blanco más puro y

Zhao Tao

China es un tigre de papel





Mejor serie

Chernobyl

El poder de la mentira (Pedrito, toma nota)









Mejor director


Terry Malick por Una vida oculta

Tumbas sin nombre






Mejor actor

Willem Dafoe por The Hunter (El último cazador)

El tigre fantasma de Tasmania







Una rareza


Historia del cine, una odisea

Apoteosis del arte y desmayo





Bodrio de año (Mérito doble por la pandemia)

El cielo de medianoche

Georges Clooney encadenado


Clara y Claire

 

Director: Saffy Nebbou

Reparto: Juliette Binoche, Charles Berling, François Civil...

Francia, 2019, 101 minutos

Filmin








Queremos tanto a Juliette
A pesar de tener dos años escasos podría parecer vieja porque la historia se basa en Facebook y no en el enjambre de redes suciales (sic) que sirven a los seres humanos para incomunicarse peor que antes, y no es que uno abogue por las relaciones analógicas, que tampoco.

Pero el ejercicio de la Binoche, -si alguien se merece el artículo delante en el mundo de la farándula es ella-, para dar vida a una película con muchos cartelitos de Whatsapp y posts de la red de Zukerberg, es inaudito. Y el paso sutil de puesta en escena, -maquillaje y fotografía, sobre todo-, de cuando está en casa atendiendo su relación con un joven navegante sentimentalmente inexperto a cuando vive fuera de sí misma, herida por una relación truncada es apasionante de ver.

La historia tiene un giro de guion en el último tercio y gana. Hasta ahí se desenvuelve con cierta pesadez pero acelera hasta un final abierto que no se merece un reventón, es decir, eso que los influencers más cursis llaman un spoiler.

Cada día más sabia, mejor actriz y más sugerente, flirtea con su edad a la vez que ironiza con el declive de una mujer cuando pierde su lozanía y se enfrenta a la atracción que su pareja siente por la juventud más lacerante. Y no es la primera vez, véase Viaje a Sils María.

Muy bien secundada por la terapeuta que la sirve de espejo, François Civil, tenemos que reconocer, que como Cortázar por Glenda Jackson, sufrimos una poderosa debilidad por esta mujer, una actriz que ha sido incluso capaz de sobrevivir a Isabel Coixet, lo que tiene mucho mérito.
alfonso


viernes, 25 de diciembre de 2020

El cielo de medianoche

 

Dirección: Georges Clooney

Reparto: George Clooney, Felicity Jones, David Oyelowo...

EE.UU.  2020, 118 minutos

Netflix








Georges Clooney encadenado

Se sabe que la paternidad y el matrimonio nubla la mente, agarrota el intelecto, engorda la barriga y produce alopecia... entre otros males. No se sabía de sus letales efectos sobre el cine. Así, el ex soltero de oro, director de Buenas noches y buena suerte, Los Idus de marzo y protagonista destacado de tantas películas, deviene en muñidor de engendros como este donde todo es políticamente correcto, y nos ilustra sobre el clima, la raza, las mujeres... mientras al abuelo se le cae la baba con su hija-nieta, una especie que prolifera ampliamente en las parejas hastiadas a los cuarenta y tantos de viajar a ninguna parte y asistir a comedias de humoristas casposos que cuentan chistes verdes.

La puesta en escena es graciosa porque parece sacada del catálogo de Ikea edición 2049. Los efectos especiales y algunas escenas y planos son una versión rijosa de los Clicks de Famobil y la banda sonora del siempre efectivo Alexandre Desplat, parece aquí la música de la sala de espera de un dentista a punto de anunciar que se le ha acabado la anestesia.

De la levísima historia sobre el cambio climático, del comandante, genio autoproclamado de las matemáticas y de las escenas del impacto con los meteoritos compradas en un Outlet de Gravity cuando Clooney pasaba por allí, mejor ni hablamos.

Estrenada en Netflix -al fin una película digna de su catálogo general-, el día de Nochebuena, rima estupendamente con esta quizá nuestra Última Cena, con Judas a punto de rematar su trabajo de acabar con la raza humana, para solaz y esparcimiento de las otras especies del planeta.

alfonso




miércoles, 23 de diciembre de 2020

Estoy pensando en dejarlo

 

Dirección y guion: Charlie Kaufman

Reparto: Jessie Buckley, Jesse Plemons, Toni Collette...

EE.UU. 2020, 134 minutos.

Netflix







Metafísica cuántica
Esta sí que es la película antinetflix por antonomasia. Quizá esa haya sido la razón para producirla porque Charlie Kaufman ya era conocido por sus excentricidades, sus no guiones y su buen cine por cierto, trufado de disquisiciones para cabrear al personal menos dado a la ensoñación, léase los palomiteros de toda laya.

Aquí lanza una cinta en formato 1:1, el más onírico, la mayor parte del metraje con una pareja encerrada en un coche durante una tormenta de nieve para visitar a los padres de él, granjeros del medio oeste, esos que llaman los estados de la Biblia, mientras el bueno de Kaufman diserta sobre la Identidad y el Tiempo, ambos con mayúscula. 

En el ínterin hablan al desgaire sobre Tolstoy, David Foster Wallace y su Broma infinita, la película de Cassavetes y su mujer Gena Rowlands, A woman under the influence, sobre un maravilloso poema de Wordswoth, el de la película de Warren Beatty y Nathalie Wood; de los musicales de Broadway y de algunos temas tan localistas que a los europeos se nos escapan.

Cambian de aspecto, envejecen y vuelven a rejuvenecer, piensan en dejarlo, visitan su instituto, mutan en conserje, bailan el musical Oklahoma, y algunos espectadores piensan también en dejarlo tirando del mando a distancia, pero algunas ráfagas inquietantes, algunos diálogos abisales, algunos planos congelados del todo y los levísimos gestos dubitativos de la física devenida en poeta congelan ese dedo moribundo y exangüe al filo de esta navidad, la más simpática de las habituales de árboles, sueños y belenes de porexpan.

Aunque nada pueda hacer
volver la hora del esplendor en la hierba,
de la gloria en las flores,
no debemos afligirnos
porqué la belleza subsiste siempre en el recuerdo.
alfonso


domingo, 6 de diciembre de 2020

Mank

 

Dir. David Fincher

Reparto: Gary Oldman, Amanda Seyfried, Arliss Howard...

Estados Unidos, 2020, 212 minutos

Netflix







Un trineo con nombre de clítoris

El estreno del año en Netflix, tras sus anteriores Roma y El irlándés; cine serio en la plataforma de los súper héroes y de las series para descerebrados. Es un objetivo meramente táctico para abogar por las plataformas como lugar de estrenos, como hacen ya varias mega productoras tal que  Warner con HBO.

Se trata de un capítulo más de la saga producida en torno a Ciudadano Kane, esta vez abogando por los derechos de autor en tiempos en que muchos guionistas no podían firmar, primero por problemas de dinero al filo de la Gran Depresión y luego por la Caza de Brujas al filo del neofascismo de McCarthy. 

Y de paso glosar la figura de uno de los genios de Hollywood, el judío Mankiewicz nacido ya en Nueva York pero prohibido en Alemania por Goebbels. Genio debido en parte a la botella y en parte a pesar de ella, que hacía que actuara de tocapelotas de los poderosos de los estudios, pero también de su esposa, la "pobre Sara".

Gary Oldman, siempre un poco histriónico, borda el papel, en parte también porque es un auténtico caramelo para cualquier actor con presencia y buena dicción. La fotografía en un clásico blanco y negro con mucho contraste y también muchos rincones oscuros, como ya viene siendo costumbre, es magnífica. Y el guion cansa, con casi dos horas de eso que se llamaba diálogos de florete, donde cada vez que Mank abre la boca no da puntada sin hilo.

Y cansa y tiene un bache a medio metraje y le falta alma, corazón y vida, como en el bolero. Hay que verla, desde luego, aunque solo sea para descubrir que la palabra que pronuncia el magnate Randolph Hearst en su lecho de muerte, Rosebud, literalmente capullo de rosa, no se refiere al trineo de su infancia, aquella época en que fue feliz, sino al clítoris de su amante. Como diría Groucho, para el que, por cierto, también hizo guiones Mank, "¿Mi juventud? puede usted quedarse con ella". 

La esquiva felicidad tiene nombre de flor. Y dejémosnos de infancias.

alfonso



lunes, 30 de noviembre de 2020

El ciudadano ilustre

 

Dir. Mariano Cohn y Gastón Duprat

Reparto: Oscar Martínez, Dady Brieva, Andrea Frigerio...

Argentina, 2016, 118 minutos








Infierno grande
Sin importar el tamaño del pueblo nunca se debe volver al de origen o niñez. Este es un buen recordatorio por si los malos vientos que corren de la pandemia vírica y de políticos particularmente ineptos y sinvergüenzas, nos hacen volver la vista hacia la retaguardia. Conviene elegir un pueblo en que nadie nos conozca y permanecer en ese estado, sonreír siempre, leer mucho, hablar poco y beber sin moderación.

Un escritor premiado con el Nobel acepta la invitación, -de las pocas que acepta-, para recibir un homenaje en su pueblo natal, al filo de la Patagonia, ese pozo de olvido, que además le ha servido de inspiración para sus cuentos cortos destinados al público europeo y donde se despacha a gusto con sus vecinos.

Asistimos deleitados a cómo el eximio escritor va perdiendo los papeles y la discreción y los pueblerinos se van remontando; a un reparto de secundarios magnífico, de la mejor escuela porteña, esos que los gringos llaman aprovechando una mala traducción "actores de carácter", y a una montonera de extras estupendos del propio pueblo que asisten encantados a la función.

No diremos cómo acaba, pero se puede sospechar casi desde los primeros fotogramas. El protagonista, un cretino tan acendrado como solo un literato argentino puede ser, recita unas cuantas verdades del barquero en un tono insoportable y altamente cargante que acaba recibiendo su merecido a manos del populacho enardecido, que descubre que Maradona no existe.

Una feliz parodia en estos tiempos prenavideños que aprovecharemos para recordar las normas sanitarias: cenas con comensales impares y menores de tres. Por una vez aplaudimos.
alfonso



martes, 17 de noviembre de 2020

El Gordo y el Flaco

 

Dir. Jon S. Baird

Reparto: John C. Reilly, Steve Coogan... y punto

Reino Unido, 2018, 97 minutos








Queridísimos perdedores
A los niños que íbamos al cine, -todos los viernes, en el colegio-, no nos gustaban los "aperitivos" y tolerábamos solo a Chaplin, odiábamos a Tom y Jerry, sobre todo al ratón, y aguantábamos impacientes a que Stan y Olli hicieran su faena, mientras nos comíamos la merienda, lo que estaba prohibido, limpiándonos las manos en la banqueta del asiento. En mi colegio no había NoDo, preludio de lo que luego serían los noticieros de Radio Televisión Espantosa, desde siempre y en la actualidad.

A pocos nos hacía verdadera gracia, aunque algunos reprodujéramos luego esa forma de saludar con la corbata del gordo o de rascarse la cabeza del flaco. Los chavales gorditos no los soportaban por las inevitables alusiones.

Pero al asomarte a la película maravillosamente interpretada por dos actores más ingleses que el fish and chips, te reconoces en un icono de tu infancia y disfrutas de la puesta en escena, modernista, bien iluminada, con extras de carne y hueso y no digitales y con una transformación de Reilly en el Gordo verdaderamente asombrosa.

Luego la historia tira de la melancolía de una pareja, -como todas-, con sus altibajos, sus peleas, sus mentiras y sus separaciones. Por cierto, los activistas gays levantaron el infundio de que ellos lo eran también, pero no es más que su manido argumento de que todos somos gays y todavía no lo sabemos, hasta que nos lo demuestren en un urinario sórdido o en la sacristía de alguna iglesia de provincias.

Nunca fueron Charlot, ni Buster Keaton, ni siquiera Harold Lloyd, eran una pareja de amigos que se lo pasaron bien, ganaron dinero, lo malgastaron todo -excepto en alcohol y mujeres-, y nos dejaron algunos números que flotan en nuestra memoria de cine de colegio. La más luminosa.
alfonso





martes, 3 de noviembre de 2020

El candidato



Dirección: Jaime Reynoso y otros.

Reparto: José María de Tavira, Joaquín Cosío, James Purefoy, Erendira Ibarra, Bret Harrison, Esmeralda Pimentel...

México, 2020, 10 episodios, 1ª temporada, Amazon Prime


El narco estado mexicano 
Hernán Cortés se asomó a Cholula en su subida a Tenochtitlán y vio descuartizar, arrancar el corazón y tirar los cadáveres palpitantes de las jóvenes desde lo alto de los más de ciento treinta templos de la ciudad, cercana a lo que hoy es Puebla. No dejó piedra sobre piedra.
En la actualidad los cárteles los cuelgan desde los pasos elevados para aterrorizar a su población ante la pasividad de sus gobernantes, coludidos con el narco desde la noche de los tiempos. No es un estado fallido, es un narco estado que provee drogas a un mercado ávido de 300 millones de estadounidenses, votantes de Trump en su mayoría o similar.
Esta serie mexicana, producida por Amazon, ilustra el fenómeno con cierto cinismo y no poco desparpajo, sin ahorrar algunas escenas de tortura que tanto parecen agradar al poco respetable público de las series y a muchos jóvenes que ven en Internet los clips que cuelgan los propios torturadores.
Goza de un buen reparto, joven y algo desconocido por estos pagos, abusando del dron y de los ambientes oscuros, lo que apaña mucho la puesta en escena y como todas las series, se estira como un chicle, hace continuos guiños al público con sandeces populistas como los cuentos de la Santa Muerte, cierto tufo a culebrón y un planteamiento más simple que un huevo duro. 
Está hablada en los dos idiomas, castellano y gringo, los de la CIA son muy buenos y romanticones, y asume sin aspavientos que todos sus políticos son carroña adicta a la mordida.
Es un placer volver a oír chilango, asomarse a la Roma, ver Chapultepec desde el aire y escuchar ese "no mames, güey", con aroma a tacos al pastor y sabor a mezcal minero. Y ver al bellezón de Esmeralda Pimentel.
Puritito México.
alfonso




domingo, 18 de octubre de 2020

El caso Collini

 

Dir. Marco Kreuzpaintner

Reparto: Elyas M'Barek, Alexandra Maria Lara, Franco Nero...

Alemania, 2019, 123 minutos








Me quedo la palabra
Lo mejor de la película es que nos haga leer el maravilloso libro de Ferdinand von Schirach. Bueno, este, quizá el mejor, pero también cualquiera de ellos, donde su estilo gélido y su amor por el derecho y las leyes -incluso para un abogado como el autor- nos reconcilian con lo mejor de la vieja Europa.

Porque la película es totalmente plana en todos los aspectos, aunque aseada. Quizá lo más destacable sea la fotografía y una luz mortecina que refleja bien lo que es Berlín en invierno y la atmósfera general del relato original. Franco Nero guarda el semblante deslumbrante que tuvo de joven, aun con una carrera tan errática como la suya en sus más de 200 películas, desde el espagueti western almeriense  a películas dirigidas por Buñuel, Fassbinder o Chabrol, aunque siempre con una descacharrante tendencia al cameo.

La historia narra un caso real en la Alemania actual donde mediante una ley pergeñada por un antiguo jerarca nazi se señalaron como homicidio y no como asesinato los crímenes de guerra, con el valor añadido de que esos delitos prescriben antes y muchos criminales quedaron así exculpados. Y sí, esto es todo un spoiler.

Es un buen ejemplo de cómo los políticos cambian las leyes a conveniencia para lograr sus fines, esto es perpetuarse en el poder. Conviene no olvidarlo hoy que este zarrapastroso y del todo incompetente gobierno ultima una reforma judicial "a la polaca". 

Repito, lo mejor de la cinta es que hay que leer a Ferdinand von Schirach.

alfonso



sábado, 26 de septiembre de 2020

Song to song

 

Dirección: Terrence Malick

Fotografía: Emmanuel Lubezki

Reparto: Michael Fassbender, Ryan Gosling, Rooney Mara, Natalie Portman, Cate Blanchett...

EE.UU, 2017,  129 minutos







... Y ninguna canción
Recuperada en Filmin tras el estremo tardío de Knight of Cups en el reciente y capado festival de San Sebastián, pertenece a la época digital y algo temblona de Terry Malick, donde filma rodeado de estrellas que quieren aparecer en sus larguísimas disquisiciones impresionistas y filosóficas, rodeados de sus elementos indelebles: agua, steady cam, grandes angulares, la fotografía excelsa de Lubezki, arquitectura de vanguardia, voz en off... Y montaje obsesionante, donde al director especialista en Heidegger, no le importa cortar toda la participación de Chistopher Nolan en este caso.

Mientras teje una levísima ¿historia? de dos parejas con amantes intercambiadas donde aparecen una mujeres tan bellas, tan tenues, tan delgadas y tan rubias, que parecen todas la misma. Y mete una excesivamente sutil banda sonora, una de las características de Malick, con más de 50 canciones que aparecen en ráfagas de unos pocos segundos, mientras unos que pasaban por allí, Iggy Pop, Pattie Smith, Val Kilmer... hacen unos cameos como les viene en gana. Claro que en una película sin guion como esta, tampoco desentonan gran cosa.

Dos horas que dan para mucho, la versión original era de ocho, para asomarse a su universo truncado, a sus elucubraciones chuecas en torno al amor, la compasión y la piedad, la futilidad de la vida, el glamour estúpido del show business, y el vacío mental de divos como Michael Fassbender cuando le dejan a su aire delante de una cámara que te sigue como un chihuahua con síndrome de abstinencia. Pero aquí, la reiteración de elementos acaba tejiendo un tapiz de finísimos y deslumbrantes relieves.

Hasta el mejor escribano echa un borrón. Pero un borrón de una paleta maravillosa.
alfonso


sábado, 19 de septiembre de 2020

The hunter (El último cazador)

 

Dirección: Daniel Nettheim

Reparto: Willem Dafoe, Sam Neill, Frances O'Connor,...

Sobre una novela homónima de Julia Leigh

Australia, 2011, 102 minutos

Amazon prime video







El tigre fantasma de Tasmania
En 1803 un barco inglés cargado de convictos llega a Tasmania. Cincuenta años más tarde no quedaba más que solo un aborigen al que se dio muerte y con cuya piel el gobernador victoriano mandó hacerse una maleta. 

El tigre de Tasmania, el mayor marsupial carnívoro del mundo, se dio por desaparecido alrededor de 1930. Dicen que se aparece regularmente, quizá como símbolo, seguramente como fiel fantasma y mito de la isla maravillosa.

En la película, Willem Dafoe, magnífico en su papel y en su físico, llega a un paisaje irremediablemente cautivador pagado por una multinacional para cazar al último ejemplar vivo. Pero antes debe acomodarse en el seno de una familia ecologista, ingenua, post hippie y sentimental y plantar cara a los oportunistas arrimados de siempre y a los madereros.

Entabla una relación hipnótica con el niño un poco autista o probablemente Asperger y sale a un bosque salvaje, muy bien filmado y recogido en la cinta, -aunque un poco tramposamente, mezclando paisajes de varios parques autóctonos-, a encontrar al único tigre que no es de papel, y a sí mismo.

Y no diré más para no reventar el final, eso que los youtubers  más encallecidos y relamidos llaman spoiler, pero al final casi todo cuadra, el cazador, y no el último, como han añadido aquí estúpidamente los productores, encuentra su reverso más luminoso y se reconcilia con el niño, con la naturaleza y con los animales. 

Es decir, con lo único que merece la pena en este aciago mundo... Y lo del niño, me lo pensaría.
alfonso


martes, 15 de septiembre de 2020

Un artículo insólito sobre un cineasta oculto

 



Un interesante artículo de Carlos Reviriego en El Cultural, sobre un director ausente de los debates y las letras en este país -y en otros muchos incluido el suyo, dicho sea de paso-, cuya icónica película, La delgada linea roja,  da título a esta bitácora de cine, teatro y otras hierbas...

Más sobre Vida oculta.

lunes, 7 de septiembre de 2020

La historia del cine, una odisea

 

Historia del cine, una odisea, documental

Mark Cousins

2011, 15 capítulos, 915 minutos, BBC-UK








Apoteosis del arte y desmayo
Más de mil escenas de películas por lo que ya merece la pena pasar quince horas largas frente a la pantalla aunque sea escuchando de vez en cuando pedradas del autor, por cierto, bien locutadas por Diego Boto y traducidas al castellano. El autor no puede esconder sus predilección por películas semidesconocidas y con tendencia a adormilar y desarmar al respetable, con afirmaciones plúmbeas y rijosas como "la mejor escena de la historia", "la mejor redención de la historia del cine", "los sentimientos más hermosos de la filmografía mundial"... y así, todas mas propias de tu cuñado que de un respetado y reconocido crítico de cine.

Tampoco ayudan algunas entrevistas con cineastas vivos, claro, que se recrean en mirarse el ombligo con fruición mientras el ego se expande hasta llenar la pantalla, el salón y varios dormitorios de tu casa hasta ahogarnos. Y para finalizar los aspectos críticos, la entradilla se ve con interés una vez, mientras que las catorce restantes luchas con el mando -chinorri- del DVD para pasarla a velocidad supersónica antes de empacharte con la charla de Stanley Donnen, con el actor de Bollywood, o con Jane Campion desaparecida tras su excelente El piano. Y pasar también con el mentado mando las partes que aluden a Goddard a quien los dioses confundan y hundan en el pozo más profundo de la historia de los insoportables y arrogantes gabachos, perdón por las redundancias.

Y ahora las cosas buenas. La hilazón general del argumento, aunque sea en base a una teoría muy personal. El desprecio dogmático sobre el cine americano, estadounidense, -el jamón, serrano y el avión y el cine americano, dicen los castizos-, no sale muy bien parado, sobre todo el digital, lo que comparto sin reservas, pero la selección de cine fuera de sus fronteras resulta esquinada pero reveladora.

Y desde luego, el tesoro de los mil cortes de películas, con escenas y planos diseccionados, que hace babear a cualquier chalado por el cine. Como el que suscribe.




P.D. (Los mejores capítulos, los nueve primeros).





Episodio 1 (1895-1918): Los albores de un nuevo arte.
Episodio 2 (1918-1928): El triunfo del cine americano.
Episodio 3 (1918-1932): Los rebeldes del cine.
Episodio 4 (Años 30): Los grandes géneros y el cine europeo.
Episodio 5 (1939-1952): La guerra y los nuevo lenguajes.
Episodio 6 (1953-1957): Sexo, drama, pasión y rabia.
Episodio 7 (1957-1964): El nuevo cine europeo.
Episodio 8 (1965-1969): Una nueva ola.
Episodio 9 (1967-1979): El nuevo cine americano.
Episodio 10 (1969-1979): Directores de un cine radical.
Episodio 11 (Años 70): Innovación en la cultura popular.
Episodio 12 (Años 80): Cine y protesta.
Episodio 13 (1990-1998): Los últimos días antes del digital.
Episodio 14 (Años 90): La llegada del digital.
Episodio 15 (Del 2000 en adelante): El futuro del cine.



sábado, 22 de agosto de 2020

The night of

Dir. Steven Zaillian

Reparto: Riz Ahmed, John Turturro, Michael Kenneth Williams, Bill Camp, Poorna Jagannathan


Serie HBO, EE.UU. 8 capítulos, 480 min, 2016









El método Turturro

Era difícil imaginar una reedición del caso Devito, un actor sin carisma, feo, para decirlo sin ambages y con un rictus que podría echar para atrás al respetable, que cada día lo es menos, por cierto. Pero el actor, que en esta serie aparece interpretando a un abogado cutre aquejado de un eccema en los pies y otras partes del cuerpo, se ha convertido en un gigante. Ya se le veía venir después de su creación de Jesús en El gran Leboswky, un latino hortera y pederasta que quiere ganar a los bolos nada menos que al Nota.

En estos tiempos de miseria moral, política y sobre todo cultural, la serie retrata bien el ambiente neoyorquino, con su luz cenital color ceniza recién sacada del crematorio, sus crímenes, sus minorías pakistaníes y sus cárceles donde no aparece ningún blanco ni por levísimo asomo.

Y dibuja buenos personajes, el policía bueno, -el malo está desaparecido-, la fiscal pintada de bruja, recién bajada de Zugarramurdi, el protagonista paki, un estudiante con cara de bueno que sufre una transformación flamígera en la cárcel, y sobre todo el abogado, un Turturro impagable que accedió al personaje después de que muriera Gandolfini y renunciara De Niro.

Se agradece además el final abierto y poco edificante, aunque sea para seguir tirando del hilo en una más que probable segunda parte. Y el plano final del gato, símbolo de lo poco que hoy en día merece la pena salvar, en un tiempo en que a los viejos se nos tira a la basura por la tolva del populismo. Mientras Roberta Flack cierra el plano con The first time I ever saw your face.

alfonso



martes, 11 de agosto de 2020

1917

 Dir. Sam Mendes

 Reparto: George MacKay, Dean-Charles     Chapman... y otros cameos menores

 UK, 2019, 119 minutos














Patrañas bélicas

El que fuera una vez director de cine serio, American Beauty, Revolucionary Road, se ha pasado con armas y bagajes al cine palomitero, abducido como un niño con zapatillas pijas con el plano secuencia, que al que firma le encanta, por cierto, siempre que no se pase 119 minutos pergeñando uno falso con la cámara pegada al cogote del protagonista mientras recorre trincheras y paisajes desolados proyectados en una croma.

También el que firma recuerda unos tebeos, -perdón, ahora se denominan pomposamente novelas gráficas (sic)-, llamados Hazañas Bélicas, protagonizadas por un tal Sargento Gorila, cuyo nombre le venía al pelo... al guionista del engendro.

Después de Senderos de Gloria poco le quedaba al cine por decir sobre el preludio a la Gran Guerra Mundial. Conviene no olvidar su legendaria frase "el patriotismo es el último refugio de los canallas". Por contra aquí se anima a la alegre muchachada pro botellón a alistarse en la siguiente, todo enmascarado por un pacifismo estrecho, estilo Sálvame Echenique style, tras la máscara o mascarilla del populista de turno, sea Trump, Bolsonaro, cualquier polaco o Iglesias.

A las series para descerebrados se unen las películas de superhéroes, pronto veremos a Sánchez volando en un telediario de RadioTelevisión Espantosa, y también estas de gente con talento pasada al lado oscuro para vendernos las guerras de alta o baja intensidad para neuronas desaparecidas debido a la la coca, la anfeta y el ron Negrita. (Perdón por la incorrección política, ahora se diría, Ron de Colorcito).

alfonso



lunes, 6 de julio de 2020

Chernobyl, la serie

Dir. Johan Renck
Guion John Mazin
Reparto: Jared Harris, Stellan Skarsgård, Emily Watson...

EE.UU.& UK, 5 episodios de 1 hora aprox, cada uno, HBO
















El poder de la mentira
Por una vez y sin que sirva de precedente reseñamos una serie -cine para tontos-, por su calidad e interés, tanto de la historia, como por la forma de contarla con pequeñas subtramas paralelas que son melancólicamente maravillosas, como la de la anciana ordeñando a su vaca, el pelotón de aniquilación de mascotas o el retrato de los mineros que excavaron el túnel.

Además de una fotografía y una ambientación, -en un barrio genuinamente "soviético" de la actual Lituania, en Ucrania y en la central gemela de Ignalina también lituana-, fabulosas, así como sus interpretaciones, particularmente la gélida presencia de Stellan Skarsgård.

La historia la conocemos. Yo estaba ese día en la sede de AEDENAT,  el grupo ecologista que hoy se denomina Ecologistas en Acción, y el ecologista (sic) que cogió el teléfono, tras escuchar un buen rato, exclamó: "Con suerte habrá muchos muertos, necesitamos mártires". 

Al final, la serie reduce la historia a una serie de errores humanos motivados por la búsqueda de un reactor lo más barato posible, rodeada y trufadas de las habituales mentiras soviéticas en boca de los burócratas más patosos del orbe. Esos que ahora campan por sus fueros en boca de los populistas y que la gente traga sin el más ligero carraspeo. Es decir no cuestiona la energía nuclear, ni que semejante amenaza al género humano para la eternidad puedan gestionarla inútiles y fulleros, y lo que es peor, políticos.

Además está teñida de esa suave melancolía chejoviana y esa otra bonhomía tolstiana que impregnan el alma eslava. Junto con un vodka excelente, claro. 

O sea que Zdorov'ye, a la salud de todas las víctimas de Saturno, hijos de una revolución pisoteada. Como todas.
alfonso

viernes, 26 de junio de 2020

La verdad

La trastienda de una actriz
Dir Kore Eda
Reparto, Catherine Deneuve, Juliette Binoche, Ethan Hawke...


Francia, 2019, 106 minutos
















La trastienda de una actriz
La primera salida de Japón del director más japonés constituye un pequeño fracaso y un atracón de egos revueltos para los franceses, tan pagados de sí mismos. No digamos ya de la actriz principal, Catherine Deneuve quintaesencia de todos los tics de las actrices que se creen divas, es decir, la totalidad, pero en el más depurado estilo gabacho.

Detrás de una actriz no suele haber más que impostura, son juguetes que ellas mismas rompen y personajes que solo ellas ven y, a menudo, como Drácula, no se reflejan en el espejo. Y no saben que no lo saben. La Binoche no escapa al prototipo pero es inmensa. Como para prestarse al juego de un director especialista en familias y en niños que derrapa agradeciendo los favores de Cannes.

Historia de dos mujeres, madre e hija, dentro del rodaje de una película en que la diva no envejece, -¡caramba!- y que se dicen varias cosas desagradables entre toma y toma, con unos hombres a su alrededor que no alcanzan ni la categoría de florero. 


O sea, cine dentro del cine, género ciencia ficción; sobre divas, francesas, y con el eterno e inevitable conflicto entre madre e hija. Puro cine. De terror.
alfonso

domingo, 21 de junio de 2020

La red avispa

Globalmente aceptable, localmente entretenida
Dir. Olivier Assayas
Reparto: Penélope Cruz, Edgar Ramirez, Wagner Moura, Gael García Bernal

Francia, 2019, 123 minutos, Netflix

















Globalmente aceptable, localmente entretenida
Una producción de Netflix con su sello característico, buen director, un plantel de actores internacionalmente reconocidos, una producción de lujo y una historia bien contada y apta para todos los públicos y no me refiero a la edad.

Cuanta la historia de los agentes que se infiltraron en la gusanera de Miami durante el desplome de la Unión Soviética y el consiguiente tambaleo hasta casi dar en el suelo de la Cuba castrista. Todos los actores están bien y la noticia es que Penélope también, quizá porque le va muy bien ese papel de mujer un poco chabacana, esta vez a la cubana.

Assayas, un director irregular, cuenta bien la historia envolviéndola en un paquete algo liofilizado, con una aparición borrosa del Comandante que no viene a cuento, aunque sí retrata bien el carácter histriónico del personaje, siempre oportunista e icónico.

Aparecen los terroristas habituales, Mas Canosa, Posada Carriles y otros similares, bien alimentados en Miami por la Gran Madre Patria que como Podemos con los escraches, solo considera tales los que le convienen a sus intereses. Escrachadores y terroristas, queremos decir. Pero ya todo es mentira y nada nos perturba. Menos algunas cosas.
alfonso

sábado, 9 de mayo de 2020

Luz de mi vida

Entre tinieblas

Dirección y guión: Casey Affleck
Reparto: Casey Affleck, Anna Pniowsky...


EE.UU, 2019, 119 minutos

















Entre tinieblas
Nunca me han gustado las películas sobre distopías. Bastante tenemos ya con las crisis económicas periódicas, el calentamiento global y con estas pandemias impostadas que amenazan nuestra libertad y nuestra vida, por este orden. 

Pero el hermano listo de Ben, el único que puede dar réplica a Joaquin Phoenix en papeles oscuros como en Manchester by the seaAdiós pequeña adiós, ha trazado una película sin concesiones que supera con creces a La carretera de Cormac McCarthy y otras catástrofes semejantes que hacen que la finísima capa de civilización de eso que llaman humanidad caiga a jirones ante el más mínimo empellón.

Para ello se vale de una exquisita fotografía en tonos muy oscuros, de los ojos absolutamente sinceros, -pobrecita-, de la protagonista y de sus propios recursos como actor.  Y de un discurso algo moralizante a veces pero sensible, que guiña un ojo a las feministas y a las burdas estrategas del Me2, que por cierto, llegaron a acusarle de querer ligar con alguna mujer, tremendo pecado.

Al final, la niña utiliza la frase fetiche de su madre cuando quería animar al padre. "Es una aventura de amor". Dos mentiras en una frase de cinco palabras.
alfonso

sábado, 2 de mayo de 2020

Tierra de violencia

Nunca te hagas viejo ni cobarde
Dir. Ivan Kavanagh

Reparto: John Cusack, Emile Hirsch, Danny Webb...

Irlanda, 2019, 100 minutos

















Nunca te hagas viejo... ni cobarde
John Cusak más Irlanda es un binomio de éxito casi seguro. El actor siempre se mete en proyectos audaces, progresistas y algo estrambóticos. De Irlanda, para qué hablar, probablemente el mejor lugar para charlar, beber y hacer amigos. Y amigas, claro, a ser posible pecosas y pelirrojas.

Los productores españoles, como suele ser habitual, chingan todo lo que tocan. Han titulado con una redundancia, -¿qué tierra no es de violencia?- desdeñando el original No te hagas nunca viejo, para presentar un western oscuro, de buena fotografía que casi merecería un blanco y negro, en un paisaje embarrado e inhóspito donde el protagonista, un joven carpintero y enterrador, sucumbe ante los matones por ambición y cobardía hasta que la violencia alcanza a su familia. De ahí el subtítulo La codicia cava las tumbas más profundas.

Buenos personajes, el siniestro pastor evangélico que fuerza al irlandés a cambiar de religión para ser admitido en la comunidad, el esquinado pistolero interpretado por Cusak, la decidida esposa del protagonista y el propio enterrador que como siempre que se busca venganza tiene que cavar dos tumbas.

No es fácil enfrentarse a la violencia de los profesionales. Ni a la estupidez de los políticos. Pero la cobardía te hace definitivamente viejo. Y la abstinencia, claro.
alfonso



miércoles, 22 de abril de 2020

Ad Astra

La obsesión gringa por el padre
Dir. James Gray
Reparto: Brad Pitt, Tommy Lee Jones, Donald Sutherland...

EE.UU. 2019 122 minutos

















La obsesión gringa por el padre
Cada vez que hacen mención a El corazón de las tinieblas, me echo mano a la cartera a ver si sigue en su sitio, aunque cada vez más escuálida. Salvando la versión apocalíptica de Coppola, claro. No hay más que juntar un viaje de descubrimiento, remontar una corriente y descubrir que efectivamente lo que estabas buscando es un monstruo (propio) o un fake.

Aquí juntan esos mimbres con los eternos de las películas gringas donde el padre ya no sale a comprar tabaco porque está mal visto, pero sí a degustar una hamburguesa grasienta y si te he visto no me acuerdo y deja a sus vástagos, casi en su totalidad del género masculino, devastados. Sin béisbol, sin pesca, sin acampadas y con el corazón destrozado, mientras la madre trabaja como un animal, aguanta al retoño con las hormonas y la ansiedad al límite y rezonga en voz cada vez más alta.

Brad Pitt adelgaza, pone su cara más triste, esa que se le quedó cuando Angelina le dejó plantado, y pasea por el espacio hasta Neptuno y sus anillos con unos efectos especiales que dejan bastante que desear. Por no hablar del "relato", como dirían los políticos de hoy, que es patético. Lo de defenderse con un trozo de chapa cogida al desgaire de un satélite varado para atravesar uno de los anillos de Neptuno, parece más propio del Doctor Bacterio. Y algunos sets están montados en el garaje de algún miembro -cutre- del staff

Ah, y además es aburrida. 
alfonso

lunes, 6 de abril de 2020

The party

Gazpacho británico
Dir. Sally Potter
Reparto: Patricia Clarkson, Bruno Ganz, Cherry Jones, Emily Mortimer, Cillian Murphy, Kristin Scott Thomas

Reino Unidos, 71 minutos, 2017

Filmin, 3,95 € (Arresto domiciliario)














Gazpacho británico
Un auténtico oxímoron, un imposible porque a los autores del fish & chips no podría nunca ocurrírsele el plato estrella de las mezclas bien conjuntadas, aprovechadas e imaginativas.

En principio promete, una ministra in pectore del gabinete en la sombra del laborismo, -no ministra como cita casi todo el mundo equivocadamente-, su provecto marido, dos lesbianas (vienen siempre en pareja como los donuts), un matrimonio de lumia más alemán ayurvédico, un marido cornudo y desquiciado y una protagonista en la sombra. Presentados someramente los personajes empiezan los acontecimientos.

El marido dice estar terminal, el pijo desquiciado juega con una pistola, las lesbianas están encintas (de tres retoños), la ministra sombría habla con un amante, el alemán desbarra, la lumia cínica acierta en sus desvaríos. 

Pero todo falla y nada liga. El montaje es errático pegando unas escenas tras otras, el ritmo naufraga, las actuaciones son desiguales y están mal dirigidas, los diálogos prometen pero decaen, la chispa se queda a medias, los gags no acaban de rematarse. Solo se salvan la fotografía en blanco y negro, en digital siempre funciona, y algunas actuaciones.

Una lástima porque apuntaba maneras desde su muy probable origen teatral, pero no hay que dejar nunca meter la cuchara a un cocinero británico. Las salsas no ligan, el gazpacho estará aguado, el souffle no sube. Hasta el pescadito con patatas grasientas que tantas hambres nos ha quitado quedará mustio, rancio y polvoriento... Como esas novelas de los Cinco Secretos.
alfonso