domingo, 22 de diciembre de 2019

Los dos papas

Populismo vaticano
Dir. Fernando Meirelles
Reparto: Jonathan Pryce, Anthony Hopkins, Juan Minujín

Reino Unidos, 126 minutos insoportables, 2019


















Populismo vaticano
Tras la exitosa operación del derribo de los países de socialismo real e irreal a cargo del papa polaco -lo cual es un epíteto como una catedral- la Iglesia, la organización mafiosa favorita de Scorsese, se enfrenta al retroceso en todo el mundo, agobiada por el movimiento Evangelista y cocida en sus propias contradicciones tras disolver la Teología de (mi) Liberación y movimientos afines a los desempoderados (sic) del Tercer Mundo.

Se trata de, como en los dos últimos dos mil años preñados de guerras, traiciones y perversiones, volver a tomar la iniciativa y para ello el mejor secuaz de Wojtyla, el alemán -he aquí otro indiscutible epíteto-, el rotweiller inquisidor, vuelve sus ojos al populismo más rabioso, encarnado en un argentino, peronista por supuesto, como ahora nuestros políticos de izquierda. Solo que los vaticanos llevan siglos ocupando los cielos.

Primero hay que lavar la cara al Bergoglio, perdonar sus pecados de colaboracionista con la dictadura de Videla, trazar un retrato que quiere ser simpaticón y comenzar de la mano del director de Ciudad de Dios, una burda hagiografía del émulo de Evita e Irene.

Lo demás poco importa, aunque la aseada dirección y actuación provoca las inevitables arcadas viendo tanta púrpura, tanta capilla Sixtina en croma, tanto anillo y crucifijo dorado. Confieso que no pude acabarla, ni siquiera en la tarde en que las borrascas cerraban puertas y ventanas a cal y canto.

Los dos siniestros personajes deberían haber acabado su contubernio haciendo lo que mejor saben hacer, decirse el uno al otro pegándose un codazo cómplice: "¿Qué, nos echamos un Froilán?"
alfonso

sábado, 14 de diciembre de 2019

Lo nuevo de Terry Malick



A hidden life by Terry Malick

The hallmarks of Malick’s later style are here: the upward tilt of the camera to capture new vistas of sky and landscape; the brisk gliding along rivers and roads; the elegant cutting between the human and natural worlds; the reverence for music and the mistrust of speech.

And this, I suppose, is my own argument with this earnest, gorgeous, at times frustrating film. Or perhaps a confession of my intellectual biases, which at least sometimes give priority to historical and political insight over matters of art and spirit. Franz Jägerstätter’s defiance of evil is moving and inspiring, and I wish I understood it better.



jueves, 12 de diciembre de 2019

1927 el verano que cambió el mundo

La llegada del cine sonoro
La llegada del cine sonoro


El público cinéfilo a lo largo y ancho del planeta de repente se vio expuesto, en muchos casos por primera vez, a las voces de Estados Unidos, al vocabulario de Estados Unidos, a la cadencia, la pronunciación y la sintaxis de Estados Unidos.


Los conquistadores españoles, los cortesanos isabelinos, los personajes bíblicos..., de golpe y porrazo todos hablaban con voces estadounidenses, y no lo hacían de forma esporádica, sino en una película tras otra y tras otra.

No se exagera en absoluto cuando se habla del efecto psicológico de este fenómeno, (en particular entre los más jóvenes. Junto con la forma de hablar de Estados Unidos, llegaron el pensamiento de Estados Unidos, las actitudes de Estados Unidos, el sentido del humor y la susceptibilidad de Estados Unidos. De forma pacífica, sin querer, y casi sin que se notase, Estados Unidos acababa de conquistar el mundo. 

Bill Bryson, 1927: Un verano que cambió el mundo. Editorial RBA

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Historia de un matrimonio

Un hediondo anti Bergman
Dir. Noah Baumbach
Reparto: Scarlett Johanson, Adam Driver

EE.UU, 2019, 136 minutos



















Un hediondo Anti Bergman
El avance inexorable de la cultureta estadounidense no se traduce solo en Halloween o el Black Friday, calurosamente acogidos por nuestras masas borrachas de telebasura y de supremacismo populista podemista.

Por ejemplo esta película, jubilosamente recibida por la crítica europea, nos muestra por qué en el 75% de las películas gringas se nombra al padre ausente que no lleva al hijo ni de pesca, ni al partido de béísbol, ni a beber su primera cerveza, habiendo salido un día a comprar hamburguesas y no regresar jamás. 

Porque la película debería haberse llamado historia de un divorcio, a mayor gloria de los abogados que se afanan en dejar en la más cruel indigencia a esa figura a punto de desaparecer llamada padre heterosexual, patriarcal por supuesto.

La colección de cursilerías, tonterías desabridas, romanticismo casposo, obviedades desnortadas, tópicos de anuncio de Coca Cola... perpetradas por la Johansson al alimón con el chusco personaje escogido para darle réplica con un corte de pelo como para someterle a la perpetua, es rematado con sendas canciones karaoke style a cual más deleznable.

Hay que huir despavoridos de las series, de todas las series; de los efectos colaterales de contratar Netflix para ver El irlandés, de la televisión en su totalidad, de los donuts y del director de esta cinta como de... Eurovisión Junior presentado por Rosalía.

Y de Irene Montero, por supuesto.
alfonso


domingo, 1 de diciembre de 2019

El irlandés

Ego, desmesura y beatería
Dir. Martin Scorsese
Act. Robert de Niro, Al Pacion, Joe Pesci...


EE.UU, 2019, 209 minutos

Producción, Netflix
















Ego, desmesura y beatería
Habría que nombrar el síndrome mediante el cual un director sin frenos ni barreras, con una producción -en este caso Netflix-, que no mira el presupuesto, se tira cuesta abajo a hacer una película al que le sobre generosamente metraje, le falta elipsis, algo imprescindible en el cine, y se pueda llegar a gastar 150 millones de dólares en atrezzo, en este caso el envejecimiento digital de sus personajes. Le pasó a Kore Eda en El tercer asesinato y a Terry Malick en El árbol de la vida. Y ahora al meapilas de Scorsese.

En tres horas y media, le sobran al menos 90 minutos, nos cuenta la historia de las mafias -hay una por cada grupo étnico de refugiados que han ido llegando a Estados Unidos-, en pleno esplendor tras la II Guerra Mundial, que encumbran a los Kennedy, organizan Bahía Cochinos, matan al presidente y a su hermano, se hacen con el control del Sindicato de Camioneros, y solo le falta nombrar un Papa. Aunque bien pensado...

Con unas actuaciones llenas de tics, excepto la de Joe Pesci, aunque dudo de que alguna vez deje de hacer de mafioso siniestro, el italiano da una lección de contar historias y sobre todo hacer cine, aunque a este le falte, paradójicamente, alma. La larga secuencia que antecede al asesinato de Jimmy Hoffa es para enseñar en las escuelas y no solo de cine.

Luego nos cuela la versión santurrona habitual de sus películas, -el director se reconoce católico militante-, saca un cura, perdona los pecados de todos incluso sin arrepentimiento y deja la puerta entreabierta supongo que a un final luminoso, a la redención eterna y al paraíso, que en el caso de Irlanda es un pub.

Un final ad hoc para spaghettis, no para irlandeses, quizá igual de católicos, pero mucho menos blandengues, melodramáticos y melifluos.
alfonso