martes, 21 de enero de 2020

Dobles vidas

Autobiografía, plagio y autoficción
Dir. Olivier Assayas
Reparto: Juliette Binoche, Guillaume Canet, Olivia Ross...

Francia, 2018, 107 minutos













 Autobiografía, plagio y auto ficción
"¿Cuánto tiempo llevamos juntos, seis años? Decir juntos es demasiado, yo diría que tenemos una relación deconstruida". Si no fuera en una película de Assayas y la frase no la hubiera pronunciado la Binoche, la pedrada era para salir en Youtube en boca de Savater, el filósofo de guardia bajo los luceros de Vox.

Editores, autores, especialistas en digital, actores... cruzan sus ideas sobre Internet y el mundo de la edición en una película rodada en 2018 que ya suena a viejo. Así, se lanzan estadísticas obsoletas sobre el ebook, sobre palabras claves en los titulares de los periódicos, sobre algoritmos para encajar best sellers según consumo, el triunfo de las novelas "románticas" en kindle, el declive del periodismo... Todas cosas ya casi muertas, sin prever paradójicamente la muerte de la privacidad y el auge del Gran Hermano, no solo en Tele5, sino en la ciber vigilancia mundial.

Tampoco hablan del populismo, el hermano trucho de la globalización digital, primo carnal del culto al megusta y los influencers.

Hablan sin parar sobre el plagio y la autoficción -escribir siempre sobre uno mismo disfrazando lo mínimo-, y eso que los franceses practican con la mayor elegancia, las dobles parejas de amantes y espos@s y en definitiva, sobre la identidad, que como el espíritu santo solo existe en mentes retorcidas de pederastas en ciernes.

Como siempre Assayas echa un borrón, aquí con un final edulcorado de tres meses de gestación que promete un rayo de esperanza a los indigentes sentimentales del mundo.

Sin reparar en lo más sencillo, que todo lo que no es autobiografía es plagio.
alfonso

sábado, 4 de enero de 2020

Érase un vez en Hollywood

Un falsario huérfano de productor
Dir. Quentin Tarantino
Reparto: Leonardo di Caprio, Brad Pitt, Al Pacino...

EE.UU, 165 minutos, 2019



















Un falsario huérfano de productor
Cabría imaginarse una historia totalmente falseada. Por ejemplo la del atentado de Carrero Blanco en que el comando volara a un cabo primero que pasaba por allí y acabara en la cárcel, tras dos horas de tediosas y larguísimas escenas, entre colores pastel y música ratonera de los sesenta. Además con un guión espástico que solamente en el minuto 160 nos hablara de las motivaciones de la banda paranormal de hippies estrafalarios, comandados por un Charles Mason de opereta.

Es la primera vez que Tarantino produce su propia película sin los Wenstein de Miramax, colgados a modo de trofeo por el Me2. Por cierto, deberían haber leído antes de haber tenido contacto con el bicho para promocionar sus carreras en gran parte de los casos, el magnífico libro de Peter Biskind, Moteros salvajes, toros tranquilos, publicado en 1998.

Y ya sin freno, los excesos de un director mueso que viste como Simeone en día de partido, tendente al postureo y a epatar al respetable y engatusar a los adolescentes poco respetables quedan brutalmente al descubierto.

Por supuesto el insoportable Di Caprio sobreactua preñado de tics, mal acompañado por un Brad Pitt especialista en papeles macarras cuando el director no le marca territorio e (im)posturas.

En definitiva dos horas y media aburridas, de música ramplona, estética colorinista, planos contrapicados y discurso falsario para perpetrar una estafa con la complicidad de la Academia ombliguista de Hollywood, de la calidad y el empaque del trilero del Palacio de la Moncloa al propinar sus abrazos.
alfonso