martes, 9 de diciembre de 2025

Valor sentimental

 

Dir. Joaquim Trier

Reparto: Renate Reinsve, Stellan Skarsgård, Inga Ibsdotter, Elle Fanning...

Noruega, 2025, 135 minutos








Mi padre me mira con ojos de hielo

Vale que Joaquim haya tratado de extender un tapiz dramático con referencias al inmarcesible Ingmar Bergman, que tiñera nuestra adolescencia de cine club de colegio de melancolía y algo de aburrimiento, aunque algunas de sus imágenes persistieran en el tiempo, -ese reloj sin manecillas de Fresas Salvajes-, pero incomoda y aburre que tarde 45 minutos de metraje para entrar en materia.

Un director de cine que odia el teatro, (sic), plantea a su hija favorita ser protagonista en su próxima película, donde también actuaría el niño de su otra hija. Ambas se niegan y el padre opta por una artista de Hollywood que se pierde en los vericuetos del existencialismo escandinavo. O tratando de pronunciar Affeksjonsverdi, el "valor del afecto", título original. 

Luego la película se desliza por los recuerdos algo alborotados de la ocupación nazi de Noruega, el suicidio de la madre y otros letales acontecimientos. 

No hay nada peor que un padre manipulador para las hijas y el personaje al que da vida, -algo de vida-, Stellan Skarsgård, es un maestro, y ambas sucumben a su carisma y por supuesto hacen todo lo que este les impone tan dulce y venenosamente. 

Edipo rey. Vaya si reina.

alfonso


miércoles, 3 de diciembre de 2025

A la deriva

 

Dir. Jia Zhang Ke

Reparto: Zhao Tao, Li Zhubin...

China, 111 minutos

Filmin

La crítica en New York Times






Una obra maestra y Zhao Tao

Un mosaico rodado durante 20 años, no hay que perderse la evolución en tiempo real de Zhao Tao, quizá la mejor actriz de nuestra época, mutando durante esas dos décadas, sin trampa, afeites ni cartón, dando además un recital de como actuar con una mascarilla. Y sin pronunciar palabra en todo el metraje.

El director y marido de la actriz ha rodado durante esos 20 años sus fantasmas y como Terry Malick ha compuesto un montaje prodigioso, a base de travellings laterales, alternando formatos -del 1:1 al 1:85-, y filmando la evolución y los despropósitos del país asiático, sobre todo  el salvajismo de la presa de las Tres Gargantas.

Más comedido que en anteriores cintas, Un toque de violencia, que le valió su procesamiento, o menos emotiva que Más allá de las montañas, el plano final es un reconocimiento al proceso que soporta, -esa es la palabra-, su país, al que se suma a pesar de los reproches, a la vez que sigue denunciando mafias, corrupción y destrozo medioambiental, mientras sigue también apostando por una historia de amor, falsas todas ellas, como la historia sagrada que nos enseñaban en el colegio. 

Y el título no es A la deriva, sino Atrapados por las mareas, que no es lo mismo.


Hay que dejarse atrapar por esas mareas, por las oníricas, por la narrativa, por el tempo, por los tipos, por otra forma de hacer cine y claro, por los ojos rasgados de la irrepetible Zhao Tao. 
alfonso