sábado, 27 de febrero de 2010

Futuros difuntos

De Eusebio Calonge
La Zaranda Teatro Inestable de Andalucía la Baja

con
    Gaspar Campuzano
    Francisco Sánchez
    Enrique Bustos

    Teatro Español






Con tanto silencio no se escucha nada
Una obra que bebe de tantas influencias... la mayoría españolas, Velázquez y sus enanos y bufones, Valle Inclán y el esperpento, Fernando Arrabal y su teatro Pánico... y extranjeras, fundamentalmente Beckett y Esperando a Godot y sobre todos, Tadeuz Kantor, el mayor dramaturgo del siglo XX, el único polaco que era capaz de decir la verdad sin estar borracho, tres veces representado en Madrid, la última ya muerto, pero dirigiendo desde la fosa a su compañía Cricot2, compositor de la mejor escena de párvulos, La clase muerta.


La verdad es que los locos siempre han dado mucho juego en el teatro y los andaluces profundos de Zarabanda, -ese instrumento que cierne y por tanto separa con el cedazo la harina del salvado, o cualquier otra materia reducida a polvo, de suerte que lo más grueso quede sobre la tela, y lo sutil caiga al sitio destinado para recogerlo- maneja muy bien los textos, la historia de esta tierra de curas y cementerios, de militones y salvapatrias, de cómicos  viajando a ninguna parte.

Empieza muy potente, pierde ritmo, adolece de la chispa del genio, pero es un maravilloso trabajo cooperativo, muy sincero, con un texto mimado y una puesta en escena y dramaturgia muy efectiva.

Lástima de final que quiere endulzar la amarguísima píldora de nuestra siniestra historia.

alfonso

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