sábado, 22 de diciembre de 2012

Infancia clandestina

 Dir. Banjamín Ávila
Act. Ernesto Alterio Natalia Oreiro, Cesar Troncoso

Argentina, Brasil, España, 2011




 De Juan a Ernesto y viceversa
La película rememora la infancia de los hijos de los Montoneros, esos peronistas de izquierdas (sic) que como en la película, llamaban a sus hijos Juan por Perón y acababan por ponerle de nombre de guerra Ernesto por ese fantasma que recorrió América Latina, desencadenó verdadero furor por la vía armada al socialismo y acabó, en un viaje circular, retornando al punto de inicio con la llegada de los populistas al poder, léase Chávez, Ortega, Humala y otros epígonos del engominado Berlusconi porteño.

Larguísimas escenas en las que siempre sobra metraje, otras que resultan huecas como la de los niños declarándose en el parque de atracciones, la salvan del naufragio el estupendo trabajo de Ernesto Alterio siempre con la sonrisa asomándole a los ojos, y la sinceridad de la propuesta, basada en hechos reales acontecidos al propio director.

Algunos tontos, de la inmensa legión que nos rodea, pensarán que es una barbaridad meter a los hijos en ese tipo de militancia que tenía visos de acabar como acabó, con los más pequeños robados y alojados en los católicos hogares de los torturadores, pero uno sostiene que por lo menos les ofrecían la ilusión de un mundo mejor y menos atrozmente injusto, y poder jugar de verdad con la parafernalia del revolucionario profesional en vez de con esos sádicos juegos de consola con que nuestra alegre muchachada solaza sus horas previas al botellón.
alfonso

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