viernes, 18 de diciembre de 2015

45 años

Dir. Andrew Haig
Act. Charlotte Rampling y Tom Courtenay


UK 2015, 93 minutos

















Un minuto para cometerlo y toda la vida para pagarlo
No se sabe qué es más increíble, si la historia de los 45 años de feliz matrimonio o la estupidez del marido de compartir con su esposa la historia de otra mujer previa a la boda. Además, la poderosa metáfora consiste en que aparece el cadáver exquisitamente congelado en un glaciar suizo de la que estaba destinada a ser su primera esposa, para más señas embarazada.

La historia se sostiene en dos de los mejores actores ingleses vivos, protagonistas de dos películas memorables, Tom Courtenay La soledad del corredor de fondo y Charlotte Rampling Portero de noche, aunque la segunda haya envejecido peor que la primera.

La película se indigesta con esos cielos ingleses tan blancuzcos como sus nativos, con una fotografía chapucera, con el ya clásico rictus invulnerable de la Rampling, con esos vestidos de terciopelo de las fiestas inglesas catetas comprados en Mark & Spencer... y mejora con el trabajo de él, sólido como una roca en su papel de obrero británico aburguesado.

La escena final, con el anodino discurso del marido en la fiesta de aniversario y la gélida y venenosa mirada de ella, recuerda la imperiosa necesidad de guardar siempre esa clase de secretos y nunca, nunca, nunca... hablar a la actual de tus ex. Ni mal siquiera. Believe me, sé de lo que hablo.
alfonso

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