Dir. Paul Thomas Anderson
Reparto: Leonardo di Caprio, Sean Penn, Benicio del Toro
EE.UU. 2025, 161 minutos
Y abre como él con una escena impactante, hueca, oscilando entre lo estúpido y lo patético con la erección de un boina verde ICE ante el encañonamiento por parte de un una negra de la que se enamora. A partir de ahí sigue la pirotecnia del niño bonito de Hollywood que tras Magnolia y The master no hace más que mamarrachadas, como Embriagado de amor, Licorize Pizza, Inherent vice y otros engendros para epatar a sus rendidos fans.
Se trata de una película de magnífica factura visual y narración, a mayor gloria del movimiento woke en que no falta de casi nada, feministas furiosas, negros y mestizos arrebatados, trans feísimos, binarios, patinetes rompepiernas, y armas, muchas armas, de esas que sí provocan auténticas erecciones entre gringos y pachucos de uno y otro bando.
Esta vez los actores se han cambiado los papeles, Di Caprio está bien y Sean Penn naufraga entre miles de muecas, mientras que al siempre correcto Benicio le han dado unas escenas anodinas y un personaje capado.
Esperaremos con deleite el remake de Almo Dólar, en versión gay, con el insoportable Luis Tosar, con las cejas depiladas haciendo de malo y Antoñito Banderas de un Di Caprio saltarín envuelto en la bata del Gran Lebowsky.
Ya vemos el título en la gala de los Goya: Una piscina tras otra.
alfonso
