sábado, 28 de febrero de 2026

Los domingos

 

Dir. Alauda Ruiz de Azúa

Reparto: Blanca Soroa, Patricia López Arnaiz, Miguel Garces...

España, 2025, 110 minutos








La lumia, el cura colega y el meapilas
Tras la sobresaliente Cinco Lobitos, la directora nos brinda una nueva visión de la familia nuclear vasca, reunida en torno a una mesa y un plato de merluza, sobre una madre ausente, una tía gallarda y un padre meapilas y fracasado como marido y, lo que es peor, como tabernero del pintxo pote.

Siempre es más fácil tener una buena idea que desarrollarla. Aquí una niña de 17 años a la que le falta la madre, conflictiva y muerta joven y suponemos trágicamente, decide a trancas y pocas barrancas meterse a monja de clausura. Y comienza el conflicto interno y familiar, ambos de baja intensidad, y algo castrado por la pacata actitud del pater familias, como decía el cura, -vasco- que venía a casa a intentar apuntalar un matrimonio que trastabillaba.

Como en su anterior cinta, planos cortos, apañados, ausencia de paisajes, mucha música dicen que sacra, un coro de parroquia, el cura colega, -el personaje más odioso de cualquier cenobio, esos que tocan la guitarra, juegan al fútbol y tienen halitosis-, y la monja superiora, una lumia cenagosa, peces ambos sin escamas que boquean en cualquier charco de marea baja.

No se merece ese final tan venenoso con la tía descreída dictando un testamento rencoroso mientras la  niña la perdona con esa (im)piedad tan vitriólica y tan católica mientras se escuchan cánticos melifluos y recibe los votos.

Al fin y al cabo no es tan grave que una hija se meta a monja de clausura. Peor habría sido que se hiciera funcionaria de Podemos cuyas lideresas feministas defienden el hiyab y la dictadura secular de los ayatolas. Los que han pagado el chalet con piscina.
alfonso


martes, 17 de febrero de 2026

Robert Duvall, del olor a victoria al consigliere perfecto

 

Muere a los 95 un pilar del Hollywood de los 90

El video en NYT




lunes, 9 de febrero de 2026

Mi amiga Eva

 

Dir. Cesc Gay

Reparto: Nora Navas, Juan Diego Botto, Francesco Carril...

España, 2025, 100 minutos

Movistar Plus





El rey de la comedia burguesa catalana
Indiscutiblemente, Cesc Gay. Maneja muy bien los diálogos, por cierto en catalán y castellano, la puesta en escena, restaurantes pijos, librerías, calles y portales espléndidos; los actores, excelente la pareja protagonista. Aunque nos gustaría ver por fin a Juan Diego Botto hacer un papel importante, a la altura de su talento y dejarse de comedietas costumbristas.

Aquí explora ese gusanillo que sufren las cincuentonas de redescubrir lo insondable por lo vacío, es decir, el amor. No se trata de un polvo, unos amantes, algunas aventuras, que, por cierto siempre me ha sorprendido por qué les llaman aventuras cuando suelen ser historias sórdidas con copulaciones aburridas. Se trata de recrear esa enfermedad transitoria que algunas llaman amor.

O que Violeta Parra describió con mayor fortuna en su maravillosa canción Volver a los diecisiete "Solo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes". Quien tuviera la máquina del tiempo sin volverse idiota ni habitar las redes fecales (sic).

Para pasar un buen rato colgados de lo que no puede ser. Y además es imposible.
alfonso


domingo, 8 de febrero de 2026

Los tres adioses

 

Dir. Isabel Coixet

Reparto: Alba Roehwacher, Elio Germano, Francesco Carril

Italia, 120 minutos






Que ninguna buena intención quede sin castigo

A la Coixet le gustan las películas sobre enfermos terminales, empezó con la interesante Mi vida sin mi, siguió con la morbosilla La vida secreta de las palabras, y ahora remata con este monumento a la cursilería más intragable. Uno cayó en la trampa tendida por los amiguetes periodistas de la directora gafotas, -ella es columnista del catolicón ABC- y del premio de la no menos meapilas Seminci vallisoletana. 

Craso error. Si el artefacto además viene envuelto en un doblaje infecto al castellano, -la VO queda para las plataformas con un solo click-, nos deleitan con diversas tonterías metidas a machamartillo en un guion que languidece, como las niñas que se autohieren, un profesor chiflado y un cocinero que parece que solo sabe hacer pasta con rúcola y limoncello, llegas cautivo y desarmado a la escena  del entierro de la paloma con un responso que produce dentera como una uña rascando un pizarrón y casi vomitas más que la protagonista cuando requiere a su nuevo novio en las postrimerías del disparate que la bese. Sin lengua.

Súmese a todo esto que el Golem pamplonica apaga la calefacción a medio metraje, que suele machacar a anuncios antes de la proyección y que con mis 70 años en ciernes parezco el más joven de una sala donde las abuelitas se enjugan las lágrimas sin disimulo, uno hace votos por no volver a las salas comerciales nunca jamás.
alfonso