martes, 1 de junio de 2010

MacBeth














Cheek by Jowl
Dir. Declan Donnellan y Nick Ormond
Act. Will Keen, Anastasia Hille, David Caves...

400 años no es nada
Vuelven como todos los veranos y con ellos la canícula y los ecos de los versos furiosos de Shakespeare, más vivos que nunca, más restallantes, sobre todo si los declama Will Keen, con más energía dentro que una central nuclear, epígono del mejor Orson Welles.

La pareja directora desnuda la obra, precinde de las brujas, juega como nadie con las luces y suspende una niebla recién llegada de las Highlands de Inverness, donde las pasiones humanas se enfrentan al destino, mientras las brujas se mofan de esa historia de ruido y furia contada por un idiota.

Quizá sobre alguna escena, quizá la de la portera del infierno, pero uno vuelve a asistir hipnotizado a la historia de MacBeth, ese título que no se nombra en teatro, tal vez porque en su cabeza llena de escorpiones bullen las mismas historias hoy que hace cuatro siglos, asesinato, destino, ambición, culpa, locura...

El año que viene más, pero no mejor, porque es imposible.
alfonso

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