miércoles, 15 de junio de 2011

Nadie lo quiere creer. La patria de los espectros

La Zaranda
Gaspar Campuzano, Francisco Sánchez, Enrique Bustos
















Corpores Insepultos

Hay muertos que se resisten a morir, no digamos ya a ser enterrados, y permanecen momificados, disecados y renacen... pongamos cada cuatro u ocho años. Media España los jalea y ellos se recoclan, se acomodan, hacen caja, sacan el brazo incorrupto al sol y reparten migajas que se apresuran a recoger los bienasimilados, monipodios, clérigos sacacuartos y demás fulleros de opereta.

De eso habla la nueva obra de la Zaranda. Porque los muertos en vida y las herencias dan mucho juego en teatro. Sacan lo peor del género humano tratando de birlarse las pesetas y los afectos, la memoria y la infancia, poblada de fantasmas, en un lodazal que mueve a espanto y a risa alternativamente.

Para mí mejor que la anterior Futuros difuntos, con más enjundia, menos irse por las ramas del esperpento, con la misma puesta en escena trabajada y de teatro pobre al mejor estilo Grotowsky, y con una orquestina maravillosa que bien pudo haber actuado en la plaza de Pozoblanco antes de la muerte de Paquirri a cuernos del Avispado, o haber amenizado el entierro barroco y cubano de José Lezama Lima.

A medio camino de la Casa de Bernarda Alba y el ayuntamiento de Badalona, nos encontramos con sus mugrientos espectros en el Teatro Español, nunca mejor dicho...
O en cualquier esquina de nuestra geografía.
alfonso

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