sábado, 9 de junio de 2012

Sueño y silencio


Dir. Jaime Rosales
Act. Yolanda Galocha, Oriol Roselló, Miquel Barceló













El áspero y sinuoso camino de la pretenciosidad
Una fotografía con grano en un blanco y negro sucio y deslavado. Un elenco de actores no profesionales que se interpretan a sí mismos. Una banda sonora sin música y con ese característico mal sonido de las películas españolas. Una acción mínima que discurre a veces fuera de plano. Una historia de pérdida de una hija que, sin embargo, transita al borde del autismo emocional. Un par de planos en color sin venir a cuento. Y un final cogido por los pelos de carácter mágico.

Adobado, además, por un cameo fuera de lugar de Miquel Barceló, ese decorador de interiores más que pintor, que hizo el gotelé más caro de la historia en Naciones Unidas y trabajó de yesaire meapilas en la catedral de Palma y  cuyo único mérito consiste en haberles robado sus diseños a los dogones sin acabar en la olla.

Y sin embargo tiene vida dentro. Al igual que en La soledad, el rectángulo mágico de la pantalla y el poder de la palabra susurrada e impostada, más un don especial de Rosales como narrador de historias, hace que al borde del abismo, al borde del ridículo y la pedantería, la historia funcione, las cejas se enarquen y algo vibre dentro del espectador en algunas escenas.
O sea, como la vida misma.
alfonso

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