viernes, 11 de julio de 2014

Dos vidas

No hay inocentes
Dir. Georg Maas
Act. Julian Köhler, Sven Nordin, Liv Ullman...


Alemania, Noruega, 2012


El tráiler






No hay inocentes
Al caer el muro de Berlín salta el tapón de los secretos de la RDA, no tanto los de la Federal que aún siguen durmiendo el sueño de la CIA como podemos leer estos días, y quedan al descubierto numerosos espías repartidos por el mundo. Los servicios de inteligencia del lado frío habían aprovechado a los lebensborn, los hijos que los soldados nazis habían tenido con mujeres de las tierras ocupadas y educados en hospicios al servicio de la sangre aria, para infiltrarse unos años más tarde en Occidente, en este caso Noruega. Ni que decir tiene que las mujeres que habían confraternizado con el enemigo fueron tratadas como traidoras.

Una película muy escandinava, sencilla, bien hecha, bien contada y excepcionalmente fotografiada a lo que ha contribuido sin duda la ciudad de Bergen y sus espectaculares fiordos. Está bien interpretada, especialmente por Liv Ullman después de sobrevivir a su dilatada relación con un tipo como Ingmar Bergman.

Discurso paralelo sobre la identidad, las relaciones sanguíneas y las que no lo son, el papel de la familia, pero sobre todo el peso del pasado y la densidad de nuestros fantasmas que nos acechan y nos observan severamente desde que abrimos los ojos a este mundo, sin dejarnos apenas algún resquicio para esa utopía llamada libre albedrío.
alfonso

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