Dir. Alain Courneau
Reparto: Gérard Depardieu, Jean-Pierre Marielle, Anne Brochet, y Guillaume Depardieu
Francia, 1991, 115 minutos
Filmin
A uno le sucede con esta película de 1991 como al navarro que llevan ante el juez tras propinar una paliza a un judío. "¿Es usted antisemita? No señor, para nada. Y entonces... Es que han matado a Cristo. Pero eso fue hace dos mil años. Ya, pero yo me he enterado ayer".
Una maravillosa película, algo errática en su planteamiento, que glosa la figura del mayor violonchelista del siglo XVII de una Francia de ropones estridentes y pelucas imposibles iluminadas tenuemente bajo los auspicios de la mejor pintura barroca, algo tenebrista, pero siempre a la titubeante luz de las velas y los resplandores del mejor vino de esos siglos.
El maestro vive absorto por la muerte de su esposa, capítulo al que no pudo asistir, y se regodea en su viola de siete cuerdas en una cabaña languideciente entre melodías imposible, que no llegamos a saber si son frutos de la pena, la congoja, la contrición, la culpa o la egolatría de un misántropo de plenilunio.
La maravillosa interpretación de Jordi Savall, aun a los ojos de un profano, tan excéntrico al parecer como el propio personaje, transporta al oyente, devoto de Bach y ajeno a Mozart, a esa tierra de nadie
donde vive la música más ajena y más próxima los oídos del ser humano.
alfonso
