lunes, 17 de agosto de 2015

El cartero de las noches blancas

El mundo es ancho y ajeno
Dir. Andrey Konchalovsky
Act. Aleksey Triapytsyn, Irina Ermolova...


Federación Rusa, 2014, 90 minutos

















El mundo es ancho y ajeno
El cine debería ser herramienta para conocer lo distante y ajeno, por ejemplo Rusia, tan vilipendiada por la propaganda occidental que vuelve a recrear la Guerra Fría, tan reducida a caricatura de mafiosos y borrachos, autoritarios y niños de todo a cien adoptados de Chernobyl. Nada mejor que ver teatro ruso, por ejemplo Cheek by Jowl con la compañía Pushkin de Moscú, en Medida por medida para percibir la sensibilidad y el maravilloso trabajo de los actores rusos.

O esta película, que discurre en el lago Kenozero, en el norte de Rusia lindando con Finlandia, próxima al cosmódromo de Mirni, República de Carelia. Allí un cartero se sirve de una barca para llevar el correo, las pensiones y algunos otros encargos básicos a los habitantes de un lago bajo la luz lechosa de las noches blancas.

El director, hermano de Nikita Mijalkov, reivindica su país y su apabullante naturaleza, sus logros técnicos en el espacio y sus gentes, la contemplación quieta de esas noches como las que describía Dostoievsky a orillas del Neva, arrebatadamente románticas, el alma eslava y los gatos como trasunto precisamente de ese alma y sus circunloquios, ya sean imaginarios o de peluche.

Ganas dan de ponerse en pie cuando suena muy bajito el antiguo himno de la Unión Soviética. Son los reflejos de un pasado con educación sentimental a la sombra de Chejov, Tolstoy, Dostoiesvky, Lenin... ¡Nasdrovia!
alfonso

sábado, 15 de agosto de 2015

Y de repente tú

El subgénero del subgénero
Dir. Judd Apatow
Act. Amy Schummer, Bill Hader...


EE.UU. 2015, 125 minutos







El súbgenero del subgénero
El subgénero es la comedia de jóvenes gordas y poco atractivas en busca de sexo y luego marido, aunque empiecen, como es el caso, renegando de la monogamia y entregándose a la vida voluptuosa. Se inauguró con Briget Jones, una comedia muy británica, en la estela de Cuatro bodas y un funeral y con el encasillado pero terriblemente efectivo Hugh Grant como inglés pervertido y por supuesto alérgico al matrimonio.

Aquí la réplica corre a cargo de la factoría Apatow, Virgen a los 40, Si fuera fácil... que retuerce el género hasta subvertirlo, de macho ligón a hembra desprejuiciada, para finalmente reconducirlo por los caminos más trillados y reaccionarios en eso de la pareja y el amor. Y lo hace a la americana en su versión más gamberra la primera y desternillante media hora para luego realizar el discurso rancio y carca de siempre en pos de la familia nuclear en su doble vertiente patriarcal y atómica, en la onomástica del bombardeo de Hiroshima y Nagasaki.

El guión corre a cargo de la actriz principal, Amy Schummer, una especie de Eva Hache gordita y resultona hasta que cumpla los 25, deslenguada y con un desparpajo para los hombres y la revista telecinquera para la que trabaja que produce los mejores dividendo en cuanto a risa se refiere.

Luego las citas deportivas al baloncesto y otros deportes innobles gringos, a Juego de Tronos, léase Juego de Truños, y a otros hitos de la cultura populista levantan bostezos hasta el insulto final en forma de declaración amorosa travestida de cheerleader

Hay que leerla en clave de lo que va a  convertirse la protagonista en unos años: una foca que le ha caído en desgracia a nuestro mejor amigo, y que ha cambiado el gracejo por la bata y las zapatillas de borla.
alfonso

lunes, 10 de agosto de 2015

Mi casa en París (The old lady)

Un judío, tres actores, y una historia inmortal
Dir. Israël Horovitz
Act. Kevin Kline, Kristin Scott Thomas, Maggie Smith, Dominique Pinon...



Reino Unido 2004, 107 minutos















Un judío, tres actores y una historia inmortal
Por si alguien no repara en los títulos de crédito iniciales o en el apellido del director, famoso dramaturgo estadounidense por cierto, aparece en la primera escena un rabino en bici, en la segunda se nombra a Sigmund Freud y luego se cita sin rubor aunque muy traído a colación a Phillip Roth y su escandaloso Lamento de Portnoy.

Un gringo acude a París, -qué obsesión la de los americanos por París-, a recibir un gran piso, única herencia que le ha dejado su acaudalado padre, y se encuentra una octogenaria viviendo con los derechos de usufructo y una especie de hipoteca inversa. A la postre resulta ser la amante secreta del padre, que tiene una hija viviendo con ella que no se sabe si es hija de su marido legal o de su amante.

Y así se va desvelando la historia de un hijo no querido, borracho, perdedor, con tendencias suicidas y poca autoestima, una madre suicidada, un padre odioso, una vieja dama casada y con amante extranjero y una hija a la deriva que también practica esa costumbre tan gabacha de ser amante de un casado. Y así los tres excelentes actores bailan de la comedia a la tragedia, del sutilísimo humor al drama, en un recital que antes fue obra de teatro, maravillosamente ensamblados.

Es el otro lado, el más semítico, de la eterna historia de los hijos no queridos, con mucho sexo, algo de incesto, drama y humor y un brillante colofón dicho al desgaire. "Ya que no tenemos hijos, extíngamosnos; que todo acabe con nosotros".
Así sea.
alfonso 

sábado, 8 de agosto de 2015

Al otro lado del muro

La cara oculta de la luna
 Dir. Christian Schowochow
Act. Jördis Triebel, Tristan Göbel, Alexander Scheer...


Alemania, 2013, 102 minutos
La cara oculta de la luna
Pasar al otro lado del muro en Alemania, desde la República Democrática a la Federal, no era Hollywood, nunca mejor dicho, pero nadie se atrevía ni a susurrarlo. Occidente te esperaba con una Coca Cola, unos rutilantes escaparates y una promesa de prosperidad. Y con el Centro de Refugiados de Emergencia, un lugar tan siniestro como su nombre.

Si además tu marido fue ruso, figura como muerto y probablemente haya sido espía, el futuro no es muy halagüeño y los sueños se funden a negro antes de zozobrar en la punzante realidad de los años 70.

Está hecha a la alemana, sin una concesión, sin música, sin planos fijos, con una cámara al hombro digital y bailona que consigue un grano duro que le sienta bien a la historia pero que acaba agobiando al espectador y hace que se mueva incómodo en la butaca por la aspereza del tono.

También el discurso es básico apoyado en buenas interpretaciones, sobre todo de ella, una rubia de ojos muy azules que deslumbran aun enfundada en esas ropas que parecen diseñadas por un sargento prusiano de artillería de montaña, pero se agradece el concepto, esa otra mirada que hurga en el paraíso capitalista que solo la gente de la Fracción del Ejército Rojo cruzaba en sentido inverso, dispuesta a que nunca jamás hubiera otro Hitler en su tierra.
alfonso

viernes, 31 de julio de 2015

Lío en Broadway

Dir. Peter Bogdanovich
Act. Imogen Poots, Owen Wilson, Jeniffer Aniston...



EE.UU. 2014, 93 minutos
















El viejuno club de la comedia
No hay nada peor que querer hacer un homenaje y que salga una patochada lánguida, que trates de rememorar un clásico y te salga una película viejuna. Ni siquiera la producción de Wes Anderson, Gran Hotel Budapest, Moonrise Kingdom, todo un clásico en eso de los clásicos, ayuda, quizá solo en el magnífico diseño de los títulos de crédito, por aquello de su dominio del color.

Falla estrepitosamente el casting con un Owen Wilson tratando de imitar a Ryan O'Neal en versión todavía más blandita; acierta con la semi debutante Imogen Poots que se los come a todos, y a nadie se le ocurriría sacar al cenizo de Jennifer Aniston de las pizpiretas series de TV y menos en una comedia. El resto del elenco está pasado de vueltas, igual que la música, tipo Pantera Rosa, pero en cargante. El torrente de diálogos no tiene pausa ni ritmo... Y lo peor de todo: no tiene gracia, no provoca ni una mala sonrisa en este homenaje fallido a las screwball comedies de la Depresión que trataban precisamente de aliviar el mal trago.

Una lástima, tanto talento junto tan mal mezclado y tan bien realizado técnicamente, en una película que en su tierra no ha llegado a estrenarse en salas, solo en DVD e Internet. Debe ser debido al cretino integral de Quentin Tarantino, que protagoniza el insulto final en un cameo vergonzoso.
alfonso

miércoles, 29 de julio de 2015

Amy

A Facebook story
Dir. y guión: Asif Kapadia


Reino Unido, 2015, 128 minutos



El tráiler














A Facebook story
No solamente porque esté hecha exclusivamente en base de selfies, clips de vídeo aficionados, fotografías de paparazzi, imagenes pixeladas y grabaciones subrepticias casi ahogando al personaje en una avalancha infinita de imágenes recogidas por cualquiera con una cámara, en estos tiempos en que solo los mancos de ambas manos carecen de ella.

Sino también porque el mito se alimenta de la papilla primordial de la que nacen las estrellas que nos regalan su vida, a saber: abandono del padre, madre endeble, familia disfuncional, alcohol, drogas, muchas drogas, origen judío, promiscuidad y sexo compulsivo; un novio letal que la hace meterse de todo, un padre tóxico que se aprovecha del dinero que genera la diva y sus demonios; bulimia, anorexia, más drogas, mucho más alcohol, miedos, inseguridades, angustia, necesidad de ser amada y una sociedad dispuesta a devorarla y exprimirla hasta no dejar ni un penique por ganar.

Espléndida banda sonora en una sala que suena muy bien, magnífico montaje sincopado y abrasado de flashes, y una Amy omnipresente y poderosa, vulnerable y arrasadora.

Es decir, el cóctel perfecto para hacer una gran artista y un mito, un auténtico monstruo solo comparable en trayectoria y voz a Billie Holiday, que además vivió deprisa y compuso un bonito cadáver. Ya lo decía Woody Allen: "¿Acaso tiene que ser sucio el sexo? Hombre,  para hacerlo bien, sí".
alfonso


viernes, 17 de julio de 2015

Blind

La soledad era esto
Dir. Skil Vogt
Act. Ellen Dorrit, Vera Vitali, Henrik Rafaelsen...


Noruega, 2014, 96 minutos

















La soledad era esto
En Oslo y en la noche septentrional no debe ser difícil confundir noche, soledad y ceguera. Aunque esta sea su primera película como director, Skil Vogt es un reputado guionista y amigo de Joaquim Trier, al que le escribió su también ópera prima, la tristísima Oslo, 31 de agosto.

Aquí también sus personajes flotan dentro de su propio  líquido amniótico, siempre con un 100% más de sexo que en cualquier película española, para espantar sus males y elucubrar con sus fantasmas, ya sea en forma de chats, tríos, embarazos como esperanza de salvación, o de asomarse desnuda a esas ventanas que se cierran al mundo con un sonido de almeja.

Muy buena fotografía ásperamente luminosa, a la que acompaña una música minimalista en interiores poblados por fantasmas de lo que pudo haber sido y no fue, antes de que el invierno caiga como una losa sobre la tumba donde yace mi amigo.

No es fácil de ver, mereció el Sundance al mejor guión, dibuja algunos tópicos que probablemente sean más ciertos que la indefectibilidad de la muerte, pero te sumerge en un estado melancólico-lisérgico poblado de walkirias ciegas un poco sonámbulas, hijas espurias de Edward Hopper, de cejas profundamente rubias.
alfonso

jueves, 16 de julio de 2015

La mujer del monstruo

Dir. Salva Bolta
Dramaturgia: Alberto Conejero
Textos: VV.AA

Act. Natalie Pinot, Isabelle Stoffel, Ana Wagener, Amparo Vega-León, Eva Rufo

Matadero, sala Hormigón
El otoño de las matriarcas
Hay que ser muy audaz para atreverse a realizar cinco piezas cortas sobre las mujeres de los "monstruos" del siglo XX, Goebbels, Franco, Mussolini, Stalin y Ceaucescu, y escribir los textos en unos días, tal como adelantó el director al público, no hacer casi ensayos y presentarla como work in progress

Parece que todo vale en el Frinje, remedo fallido del mítico Fringe de Edimburgo que se celebra por toda la ciudad, en teatros, pubs, calles y plazas y aquí en ese rincón onírico que es Matadero, aunque se empeñen en cargárselo con chiringuitos estilo playero y parrilladas de conejo al ajillo.

No solo los textos son malos, las actrices a veces ni lo parecen, por una dirección hipster que fiel a su etiqueta, no es más que postureo en pantalón corto, jaleado por los autores y sus parejas. Solo se salva el texto que dice, muy bien, Ana Wagener, una auténtica actriz de mucho fondo, y algo el de Eva Rufo, transmutada en una neblinosa y delicada Svetlana Stalin que se cambió el nombre a Nadezhda Allilúyeva antes de perder, lógicamente, la chaveta.

Patética la pieza de Elena Ceaucescu y daba algo de penita la de Margherita Sarfatti de Nieves Rodríguez. De la de Magda Goebbels, mejor ni hablamos. 

Hay que subir el listón, hacer las cosas bien en vez de tanta y tan extensa programación, tan mal pagada por otra parte, y tras la crisis y las funciones en el salón de mi casa, el chiscón de la portera, el montacargas, el rellano de la pensión y otras mandangas, dejar las obras de colegio mayor y pedir más rigor a la farándula. Y que sigan alegrándonos la vida.
alfonso




domingo, 12 de julio de 2015

Retratos de familia

El escurridizo arte de naturalidad
 Dir y guión Anthony Chen
 Act. Yeo Yann Yann, Chen Tianwen, Angeli Banyani, Koh Jia Ler...




Singapur, 2013, 100 minutos














El escurridizo arte de la naturalidad
Hay algo peor que trabajar con chinos, hacerlo con chinos de Singapur, una ciudad que te recibe en su flamante aeropuerto con un cartel sobre los traficantes de drogas y un dibujo de tres muñecos ahorcados. La isla combina el espíritu fabril chino con la untuosa e hipócrita frialdad británica. Y un calor infernal.

A este joven director (1984) le espera una brillante carrera porque es un artista en el dificilísimo arte de narrar. Con sobriedad, mirada lateral, sensibilidad, un instintivo sentido del encuadre y una perfecta gestión del montaje, nos cuenta la historia de una familia atropellada por la crisis asiática del 90 que contrata a un filipina para que cuide de su hijo pequeño. 

Es la pequeña filipina la que acaba vertebrando a una familia que se hunde y estableciendo una sutil relación con el niño, mitad maternal, mitad compañera de juegos.

Y todo con una puesta en escena tan fea como la vida misma en esa ciudad de plástico en que solo destaca el Hotel Raffles y el Singapore Sling, del que te puedes beber hasta cinco antes de que notes que como a  Somerset Maugham, un habitual del lugar, se te instala en el hígado alguna empatía por esos chinos extremos de alma robótica.
alfonso




viernes, 10 de julio de 2015

El mundo sigue

Dir. y guión Fernando Fernán-Gómez
Act. Lina Canalejas, Gemma Cuervo, Fernando Fernán Gómez, Agustín González...



España, 1963, 121 minutos











(S.C.) Años de polio y plomo
La historia es conocida ahora que se exhibe a bombo y platillo. Sólo tuvo un pase en su estreno en 1963 y luego se retiró por presiones de la censura. Se trataba de un proyecto personal de Fernando Fernán-Gómez en que se empeñó hasta las cejas para llevar a la pantalla una novela impresentable de un barojismo rácano, ramplón y costumbrista de Juan Antonio Zunzunegui, que se reclamaba sin embargo, seguidor de Unamuno. Peor para él.

Ciertamente Don Fernando le dio la vuelta haciendo de su trama vitriolo: una familia del barrio de Maravillas de Madrid, no más pobre que la media, que tiene tres hijos, un cura rebotado del seminario, una malcasada con un tarambana y una mujer de la vida ancha como dicen en la película, que odia a su hermana y se gana la vida haciendo de querida de los ricos de Chicote. La autoridad, a la que tanto odiaba el anarquistón del buen Fernando, nos la presenta en forma de guardia urbano, chusco pero contagiado del autoritarismo patrio. Del beato se ríe todo lo que se podía en aquella época.

Mal filmada, con fotografía y montaje antediluviano, -estamos hablando de una época en que ya se había estrenado Viridiana o Roma ciudad abierta por ejemplo-, representa el cenit del raquitismo de la industria, aunque los actores cumplen sobradamente.

Merece asomarse a ese Madrid de mi infancia para atisbar el machismo lacerante, los niños descalzos y las gambas con gabardina, el mundo del fútbol y la quiniela cazallera, la hipocresía jesuítica, los botellines de El Águila, las meriendas de mucho pan y poco chocolate, el Haiga, las cerilleras, loteras, soldados piojosos, excombatientes de la División Azul ... La sociedad enferma creada por el franquismo y una guerra que no parecía acabar jamás. 
alfonso

viernes, 3 de julio de 2015

Atchúusss!!!

 Dir y adaptación: Carles Alfaro
Act. Malena y Ernesto Alterio, Enric Benavent, Adriana Ozores, Fernando Tejero



Teatro La Latina
Solo faltaba la voz gangosa
De unos entremeses alimenticios que hacía Chejov de joven bajo el seudónimo de Antosha Chejonte y de diversos textos humorísticos publicados en lo que ahora llamaríamos tabloides, trufada de anacronismos y gags desteñidos se estrena esta comedieta en La Latina. ¿En qué otro lugar si no?

De todos los recursos de cómicos de la legua como diría Don Fernando, solo quedaba el último cartucho, la voz gangosa, para hacer reír al respetable, que en un teatro abarrotado hacía sonar los abanicos, iluminaba los móviles de vez en cuando para no perderse la última memez del Whatsapp y soltaba alguna risotada más propia de revista tardo franquista. 

La obra, que hila cinco gags terriblemente alargados, va ganando, o mejor, deja de ser un tostón en el último cuarto de hora cuando los lunfardismos de Ernesto Alterio, -¿cuanto tiempo lleva en España sin perder el acento porteño?- se quiebran en los vericuetos de su impostado gracejo. Los demás no están mejor, quizá debido a una dirección perdida, que hace que actrices eficaces como su hermana y la Ozores participen del mismo naufragio.

O quizá es que a mí nunca me ha gustado el vodevil, los ropones de época, los micrófonos en los teatros, los muebles de viejo, Lina Morgan y Juanito Navarro, transmutados en los intérpretes habituales de una serie Z cualquiera de esta tenebrosa televisión.
alfonso

domingo, 28 de junio de 2015

White God

Una cierta chorrada
 Dir. Kornel Mundruzco
Act. Zsofia Pzotta, Sándor Zsoter, el perro Hagen




Hungría, 2014, 119 minutos
Una cierta chorrada
Empieza el calor plomizo y el cine desaparece, quedan reestrenos y películas de relleno. Esta obtuvo en Cannes el premio "Una cierta mirada" que harían bien en dejar desierto si no tuvieran que deberse a la promoción y el dinero.

Lo mejor, lo único bueno, es la primera escena con una jauría de perros corriendo por las calles desiertas de Budapest. La repiten hasta la saciedad y en ella basan el tráiler, la publicidad y el merchandising si lo hubiera. Poco más que decir, un aburrimiento infinito, un guión inexistente, unos personajes patéticos, armados de trompeta -y capucha, claro-, para solaz de las hordas Podemistas que también quieren ejercer de Hamelín.

Hasta el perro que cumple bien pone cara de aburrido cuando le llevan a pelear. Aquí se ve a latinos disfrazados de mareros tatuados, muy ufanos paseando con sus perros peligrosos, pit bull, dogos argentinos, terrier americano... destinados también a peleas en los extrarradios, a los que me encanta denunciar a la Municipal por no llevar atados y con bozal. Sólo el homo idiotus puede convertir un perro en un asesino.
alfonso

viernes, 19 de junio de 2015

Viaje a Sils Maria

El funéreo peso de la edad
 Dir y guión: Olivier Assayas
Act. Juliette Binoche, Kristen Stewart, Chloë Grace Moretz...

Francia, Suiza, Alemania, 2014

124 minutos
El funéreo peso de la edad
Ahora que la generación creada por las nuevas tecnologías viene empujando y apartándonos del camino para repetir los errores y no lograr muchos de los aciertos, conviene tomar nota de esta irregular pero magnética película protagonizada por la inmensa Juliette Binoche.

A una actriz famosa y madura se le ofrece repetir la obra teatral que hizo cuando tenía 18 años, pero cambiando el personaje, haciendo ahora de madura enamorada de una niña postadolescente que interpreta una de estas actrices aupada por Internet y sus propios escándalos, cuidadosamente planificados.

Esto le da juego al director y guionista para dibujar varias capas de realidad, el de la trama de la película, el de la obra de teatro, y el de la atracción que siente por la gran actriz su ayudante personal cuando le pasa el papel, la vampirillo de Crepúsculo, que le aguanta bien el tipo a la Binoche. Se da la ¿coincidencia? de que la otra jovenzuela también jugó a Drácula en Déjame entrar. O sea, los no muertos como Christopher Lee.

Al fotógrafo de los Alpes suizos que filma con luz quemada la leyenda de la Serpiente de la Maloja, habría que matarle. Lentamente. Al que mete una magnífica música clásica en los momentos más desafortunados, también, pero con eutanasia. Y al director, un ex Nouvelle Vague autor de la pedestre Carlos, habría que recordarle que hay una cosa que se llama elipsis y que le sobra todo el epílogo.

Al margen de eso, una película que recomiendo fervientemente, dos horas de goce por el tema teatral y por la interpretación. Y para comprobar cuándo a uno le cayó su edad encima, si en la crisis de los 40, de los 50, de la menopausia y la Viagra; o sencillamente la de los 59, una edad de la que no hay que apearse jamás para que aparezca así en tu lápida o si te quemas, en la esquela.
alfonso

viernes, 12 de junio de 2015

Lejos del mundanal ruido

Dir. Thomas Vinterberg
Act. Carey Mulligan, Mathias Schoenaerts, Michael Sheen, Tom Sturridge...


R.U y EE.UU, 2015, 119 minutos






Volubles, caprichosas, obstinadas y románticas
Nueva aproximación a la obra de Thomas Hardy, un escritor naturalista y moralista, cuyo mayor valor fue reivindicar el papel de la mujer independiente y su mayor defecto que inventó el merengue antes que los latinos. Si hay alguna palabra para definir la obra del guionista y del director, un antiguo seguidor del Movimiento Dogma del chalado de Von Trier, es blandenguería, desmayo, arrobo.

Ni la maravillosa Carey Mulligan de la que soy devoto seguidor desde que la vi por primera vez en An Education, se cree el papel a pesar de que aguanta los arrasadores primeros planos como la gran actriz que es. Y como en Shame nos dedica otra canción en su propia interpretación. De sus tres pretendientes, uno, el hacendado, hace una copia descarada de Anthony Hopkins; el ovejero, el belga Mathias Schoenaerts, se limita a cumplir sobradamente y a poner su poderoso físico. Desde luego se enamora del sinvergüenza, del que luce uniforme, espada, bigotillo y demás atributos.

Extraordinario vestuario, fotografía y puesta en escena con el tradicional toque amojamado de la BBC, productora de la cinta -perdón, quise decir amortajado-, con una campiña inglesa disfrazada de arcadia neorural de campesinos devotos de su reina, de los sandwiches de pepino y los sermones del pastor de su iglesia.

Volubles, caprichosas, obstinadas, románticas... Señor, dame fuerzas.
alfonso

viernes, 5 de junio de 2015

Phoenix

Dir. Christian Petzold
Guión: Harum Faroki y Christian Petzold
Act. Nina Hoss, Roman Zehrfeld, Nina Kufendorf...



Alemania, 2014, 110 minutos















Reiniciar, el oxímoron perfecto
Nadie se baña dos veces en el mismo río ni viaja en dos ocasiones al mismo lugar. No se puede reiniciar, comenzar de nuevo desde el mismo punto. Y aceptar ese trance supone una experiencia. En el caso de la Alemania de posguerra, una experiencia trascendente. Yo, desde luego, no soy capaz de imaginar la forma en que se supone que han metabolizado su historia reciente.

Una mujer judía regresa en 1945 del campo de Auschwitz con la cara destrozada y tiene que pasar por el quirófano para volver a parecerse levemente a lo que fue. Busca a su marido, al que todavía quiere, para descubrir que la delató y que ahora ella le recuerda vagamente a su esposa, por quien la quiere hacer pasar, creyéndola muerta, para recuperar sus bienes.

Toda la película está escrita en función de la -soberbia- escena final y por eso renquea en la parte media del metraje. Se sostiene en la magnífica actuación de ambos, en el poder de sus miradas, en el escalofriante contexto del Berlín recién ocupado.

Fábula del resurgir de las cenizas en clave de país y de persona, de recorrer el camino necesario de verdad y esclarecimiento antes del olvido como catársis, cosa que en este país tenemos todavía pendiente por las cunetas. 
En Alemania debieron hacer algún exorcismo. Por lo menos.
alfonso

viernes, 29 de mayo de 2015

Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia

The Bergman Keaton conecction
Dir. Roy Andersson
Act. Holger Andersson, Nils Westblom...

Suecia, 2014, 101 minutos










(SC) The Bergman-Keaton Conecction
Sin calificar porque parece inclasificable y porque se salían del cine a raudales los pocos que no advertidos por el título cometimos la osadía de entrar a ver el último premio León de Oro de Venecia. Menos mal que no vimos las anteriores dos partes de esta trilogía, solo aptas para suecos cejijuntos, fascinados por un sentido del humor que le debe mucho a Buster Keaton en su versión más lúgubre junto a un Bergman aún no metabolizado por Woody Allen y cuyas claves se nos escapan. Así, es imposible saber que el rey Carlos XII que entra a caballo en un bar contemporáneo encarna la extrema derecha sueca y aquí es tildado de perdedor y homosexual.

Treinta y nueve escenas distintas en plano general con gran profundidad de campo digital y rodadas en estudio, donde un geranio estaría tan fuera de lugar como un alacrán en un jardín de infancia y con muchos cuadros totalmente prescindibles, por lo menos para un meridional medio, aunque fuera licenciado en fenomenología del espíritu por la universidad de Lovaina.

Es de rigor conceder que en algunos momentos, brevísimos, te aflora una sonrisa desmayada.
alfonso

sábado, 23 de mayo de 2015

Hipócrates

A los médicos ni agua
 Dir. Thomas Lilti
 Act. Vicent Lacoste, Reda Kateb, Marianne Dennicourt...


 Francia, 2014, 102 minutos
A los médicos, ni agua
La penúltima persona a la que tener cerca, no hay que decirles nunca la verdad, ni seguir con fe sus consejos, ni mucho menos ver películas de hospitales, donde el director, médico también, nos cuente alguno de sus entresijos, me supongo que los menos sórdidos.

Mala construcción de personajes, con un guión fallido sobre una buena historia de un MIR de 23 años, en estos tiempos un chiquillo, que entra a trabajar en el hospital donde ejerce su padre. El actor se enfrenta a la sólida réplica de un argelino, en la historia y en la realidad, que se desempeña como puede en su papel, de brocha un poco más fina.

Sólo hay una figura más tenebrosa que un médico que se mueva por dinero, un cura pederasta. Y el triunfante capitalismo del siglo XXI ya funciona sólo por el puro beneficio, también con la salud de todos, que no deja de ser, como decían los hermanos Marx, -Carlos y Groucho-, una mera mercancía.

Contada con oficio aunque  se le ven los costurones más que a un operado de apéndice por un ciego, el rechinante final feliz acaba de rematar una faena bienintencionada que glosa lo que sostiene García Márquez: "Hay dos tipos de enfermedades, las que no tienen remedio y las que se curan solas".
Vade retro.
alfonso

viernes, 8 de mayo de 2015

Güeros

Al final de la (pinche) escapada
Dirección y guión: Alonso Ruizpalacios

Act.Tenoch Huerta, Sebastián Aguirre, Ilse Salas, Leonardo Ortizgris




México, 2014, 108 minutos













Al final de la (pinche) escapada
Si te dan solo una oportunidad, tu primera película, ¿cómo llamar la atención, además de con talento? Pues por ejemplo con una película en blanco y negro, formato clásico, cámara al hombro, historia nouvelle vague y cuestionamiento de la huelga estudiantil de la UNAM mexicana de 1999 que duró un año y dejó una generación herida. Esto último le valió a Ruizpalacios madrísimas críticas de la paleoizquierda mexicana, -perdón por la redundancia-, pero era algo que ya tenía descontado.

Y además añadió un guión casi inexistente, el horizonte ciego y neblinoso de la ciudad de México que actúa como un personaje más, unos buenos actores casi principiantes, una lucida fotografía de mucho primer plano, y la música de Agustín Lara que funciona siempre, sea cual sea el plató en que la sitúes, válida para (casi) cualquier educación sentimental que merezca ese nombre.

Unos estudiantes varados en un piso decrépito por la huelga y que además reivindican hacer huelga de la huelga, se ponen a buscar en coche a un antiguo cantante, Epigmenio Cruz, ídolo de su padre y que cuentan que hizo llorar en una ocasión al mismísimo Bob Dylan...

Y funcionó, le han dado un chingo de premios en festivales de noveles, Ciertas miradas y óperas primas. Habría que reconocer que la apreciamos más los méxicoheridos.
alfonso

Güero: de piel clara o rubio, aunque también se dice de los extranjeros, a no ser que sean del África negrísima

sábado, 2 de mayo de 2015

El capital humano

Muerte de un ciclista a la milanesa
Dir. Paolo Virzi
Act. Fabricio Bentivoglio, Valeria Bruni Tedeschi. Valeria Golina, Matilde Gioli...



Italia, 2013, 111 minutos















Muerte de un ciclista... a la milanesa
En la mejor tradición de la commedia all'italiana, Mario Monicelli, Elio Petri, Luigi Comencini... aunque quizá le falte un punto de sentido del humor y del ridículo de sus adinerados personajes y de sus patéticos epígonos de clase media que sollozan por el Masserati, la mansión en la Lombardía y participar en sus fondos financieros piramidales.

Uno de esos tanques todoterreno que ahora se estila para ir a la oficina atropella una gélida noche a un ciclista y la trama va analizando diversos personajes de la high y sus comparsas, esos que llevan a sus hijas a colegios caros a maridar aunque tengan que endeudarse hasta las cejas. A veces, sobre todo al principio, se abusa de la caricatura, aunque como decía Vázquez Montalbán, el autor no tiene la culpa de que sus personajes se comporten en la vida real como estereotipos. Así, desfila el financiero, su insatisfecha esposa en busca de una pátina de cultura. el inmobiliario de andar por casa, el hijo anegadamente tonto, la niña guapísima y un par de lumpen para equilibrar el retrato.

Personajes que salen del original de una novela ambientada en Conneticut, pero que  bien podría haberse rodado en Sotogrande, con menos glamour y más catetos recién ascendidos, queriendo rozarse en el súper con Entrecanales, Garrigues Walker, Luis del Rivero y otras pirañas de similar catadura.
alfonso


jueves, 30 de abril de 2015

Lecciones de amor


Garabatos de amor perdido
Dir. Fred Schepisi
Act. Clive Owen y Juliette Binoche


EE.UU, 2013, 111 minutos













Garabatos de amor perdido
Aquí el distribuidor ha querido remedar a Shakespeare para cambiar el título obvio, Palabras contra Imágenes, que es de lo que va la película en el seno de un colegio pijo de Estados Unidos, donde los buenos son los de origen asiático y afroamericano de color, negro, y el malo un WASP, quizá para compensar las prácticas de tiro al negro de la policía gringa.

Pero ni las imágenes, que son los propios cuadros de la Binoche, pintora aficionada, ni las palabras que son de un guionista presuntamente gay, cursi y peor aún, políticamente correcto, dan vida a la historia ni se la creen sus dos lujosos personajes, dos actores a los que es muy aficionado el que firma al pie. Por no hablar de la fotografía, con unos cielos permanentemente blanco manchado y una luz saturada del mismo tono del yogur que venden en Benarés pasado de fecha.

Claro que de vez en cuando la Binoche sonríe y alumbra la pantalla y Clive Owens se cree sus absurdos diálogos y te mira recto a los ojos y algunas citas son buenas. Los cuadros definitivamente no. Pero daría igual, ella no tiene más que mirarse al espejo. Sonriendo de oreja a oreja.
alfonso