viernes, 10 de febrero de 2017

Felices sueños

Felices sueños
Dir. Marco Bellochio
Act. Bérénice Bejo, Emmanuelle Devos, Valerio Mastandrea

Italia, 2016, 134 minutos

















Mamma no hay más que una
Marco Bellochio, el viejo zorro del cine transalpino, se enfrenta a esa obsesión italiana por la mamma, la famiglia, en parte debida a una secular educación católico-machista y en parte por la ausencia de estructuras laicas de la República que sostuvieran el desarrollo de la sociedad hasta muy avanzado el siglo XX. Y por más razones, extrañas, ignotas, arcanas... estúpidas del todo.

Se trata de un completo recital de una manera de hacer cine, diría que deliciosa: culta, europea, sofisticada, un punto histriónica, para un genio capaz de hilvanar escenas dispares que son como cuadros de teatro sin que se resienta la estructura general, también debido a una fina labor de puesta en escena, música y montaje. 

Y amontonando italianadas sin que chirríen, Domenico Mondugno, Raffaela Carra, el Calcio, Belphegor, el lujo con clase de las mansiones, la televisión iluminando el salón a oscuras, el padre sin la más mínima educación sentimental, tan de esa época, el cura bobo frente al otro, fino estilista vaticano...

Pero hasta al mejor mago se le ve el atrezzo, y convoca algunos espíritus que no puede dominar, utilizando recursos de primerizo como esa carta abierta que escribe el protagonista para reivindicar a la madre como la única patria, o sacándose un final subrayado, con vuelta al útero materno. 

Se le ve el cartón, como a esa otra madre y viuda del prócer de la CAM alicantina a la que han descerrajado dos tiros, presuntamente sus familiares, por un asunto tan terreno como 500 millones y una acción de oro cedida, cómo no, a su primogénito y único varón.
alfonso

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