Dirección y guion: Paul Schrader
Reparto: Oscar Isaac, Wilhem Dafoe, Tye Sheridam
EE.UU. 2021 112 minutos
Movistar
Paul Schrader es un guionista maravilloso, que se enseña y se leen sus libros en las academias de cine de medio mundo. Es autor de Yakuza, Toro salvaje, Taxi driver, American gigoló, El reverendo, La última tentación de Cristo... entre otras grandes películas.
En esta imparte una lección de cómo hacer una crítica despiadada del ejército americano, sus pompas y sus obras, por ejemplo en Abú Ghraib o Guantánamo, a través de una historia sobre un personaje atormentado que juega de forma profesional y gana contando cartas.
(Nunca me he podido explicar por qué esa habilidad está prohibida en los casinos. Es como si prohibieran correr con los dos pies a los maratonianos).
Como en todas sus películas la banda sonora está muy cuidada y pespuntea perfectamente las imágenes, algunas marca de la casa con esos muebles amortajados en paño blanco o las luces cenitales parpadeantes de las ciudades.
Quizá la relación entre los dos protagonistas está demasiado impostada, pero en general, -aviso para navegantes de agua dulce-, el producto final es realmente inquietante. Y la culpa, ese artefacto cristiano, preside la obra. Paul creció en una familia calvinista y luego se hizo presbiteriano.
Merece la pena revisar la obra de este maestro del séptimo arte antes de que rinda su ultima reverencia en el escenario ya que frisa los ochenta. Queda su obra de hacedor de lluvias y contador de historias.
alfonso