
Los japos también lloran
Como se demuestra al final, una auténtica pedrada que combina lo peor del melifluo de Richard Gere con la ideología de Pepe daRosa.

Dir. Peter Hyams
Dir y guión: Paul Schraeder

Dir y guión: Mar Coll


Dir. Nils Arden Oplev
Dir. Joaquim Candeias



Dir. Tony Gilroy
Act. Julia Roberts, Clive Owen, Tom Wilkinson, Paul Giamatti
Tod@s mienten
En El señor de la guerra Nicholas Cage miraba a cámara antes de su boda y decía: Empecemos esta relación por donde acaban todas. Por el engaño.
Pues Duplicity juega a eso, pero con final feliz, claro: la pareja acaba pobre pero enamorada, aunque regateando los dobles o triples engaños de la vida y evitando la eterna disyuntiva entre amor y lealtad.
Sin embargo sí se atisba una auténtica relación de amistad en la vida real entre los dos protagonistas, lo que les permite ir más allá de la "química" de pareja de una película. Y los dos secundarios son, como en casi todas las películas americanas, un auténtico lujo. Y poco más, entretenimiento en un Madrid maravillosamente solitario, aunque la película va de más a menos, de traca a petardillo final.
Y comprobar que Clive Owen es Sean Connery redivivo y que lo difícil no es envejecer con dignidad, sino engordar con dignidad. Y Julia Roberts hace ambas cosas con talento.
alfonso



Dir. Uli Edel
Act. Martina Gedeck, Moritz Bleibtreu, Johanna Wokalek, Bruno Ganz


Dir. Steven Soderbergh
Act. Benicio del Toro, Jorgue Perugorría, Joaquim de Almeida, Oscar Jaenada, Jordi Mollá, Lou Diamond Phillips...
Hecho un cristo
Menos exuberante que la versión caribeña, contagiada de la austeridad del feroz altiplano andino hasta en su luz quemada, con la misma actuación portentosa del puertoriqueño y del resto del poderoso elenco de actores, viene a demostrar que la ascesis acaba contagiando a todos los participantes del proyecto.
Soderbergh imparte un recital de hacer cine con pocos medios y mucha imaginación para los planos, -sobre todo en la apertura y final de la película- y la reconstrucción histórica es impecable de la mano de Jon Lee Anderson, quizá el mejor periodista de investigación en activo. La banda sonora, de las voces y los ecos pero también de la austera canción final, es maravillosa.
Un verdadero placer verla y no hay que hacer caso de los cenizos que dicen que es peor que la primera. Eso sí, el Che acaba hecho un Cristo, lo que a mi juicio, si fuera intencionado, sería un grueso error histórico y político.
alfonso