
A modo de epitafio


Dir. Roy Andersson








Dir. Philippe Claudel (ojo con el pavo)
Act. Kristin Scott Thomas, Elsa Zylberstein
Tremenda babosada
Desde que Zp estrenara el buenismo, la especie, ese cruce entre cordero degollado y mentecato, se ha prodigado bastante. Ahora bien, la peli en cuestión rebasa los límites hasta provocar la arcada.
Érase una vez una madre que sale de la cárcel tras 15 años de condena por haber matado a su hijo de seis. La hermana, arrepentida de haberla ignorado, la acoge en casa con la sonrisa conmiserativa por bandera, con el fin de reparar su culpa e integrarla a una sociedad burguesa de provincia francesa, de la que huirías aunque fueras refugiado de Darfur, parapléjico y te acabaras de caer de la patera.
Todos son buenos: el padre futbolero, el policía abandonado por su mujer, el abuelito con cara de Santa Claus que no puede hablar por culpa de un derrame (¡qué chollo!), el refugiado iraquí de los buenos (su mujer no lleva burka), el profesor, docente aficionado en una cárcel, los padres adoptantes de niñas-preciosas-vietnamitas, los amigotes pesados, pero joviales y porreros...
¡Y luego resulta que no le había matado por mala, sino por evitar al niño los sufrimientos de un cáncer terminal!
La culpa es mía por ir a ver una peli con ese título.
alfonso


Dir. Jirí Menzel
Dir. Ivan Barnev, Oldrich Kaiser, Julia Jentsch
El alma checa
Del autor de Trenes rigurosamente vigilados, Bohumil Hrabal, y de la mano del mismo director que llevó al cine su extraordinaria novela, nos encontramos en plenas rebajas esta pequeña maravilla sobre Chekia y Eslovaquia, y su inclusión en el mapa de nuestro imaginario.
Un retrato sobre su pueblo de cuando al escritor el régimen estalinista no le dejaba escribir abiertamente; de su relación con los alemanes, con los placeres de la carne, en sentido real y figurado, con la música y su esencia pacífica... trazado con espíritu burlón, a medias entre el teatro negro de Praga y la comedia chapliniana.
Una película pequeña que te crece dentro según van pasando los días. Muy recomendable.
alfonso

Dir Marwan Hamed
Deliciosa ingenuidad egipcia
Hay una delgada línea (roja, claro) entre la saga y el culebrón, el retrato social y el melodrama, por la que transita impertérrita esta larguísima película, sin caer finalmente en el abismo de la cursilería y el populismo.
A salvar ese abismo contribuye en gran medida sus magníficos actores, todos desconocidos por estas tierras, su narrativa longilínea y su candorosa ingenuidad.
Por lo demás, constituye un retrato impagable de la sociedad egipcia, que no árabe, a pesar de la moralina presente en muchas de sus historias, y una valiente denuncia de las desigualdades y la corrupción de un sistema insostenible. Abusa a veces de un lenguaje narrativo televisivo, pero hace un encomiable esfuerzo para conectar con su público, el sufrido pueblo cairota.
Eso sí, conviene llevarse un cojín... (2 h y 41 m de duración)
alfonso
Dir. M. Night ShyamalanGrandiosa empanada mental (de vegetales)
A Shyamalan se le fue definitivamente la pinza después de hacer la magnífica El sexto sentido. Yo mantengo que acabó creyéndose lo que trucaba en el plató... En fin, equivocarse de peli es cosa de la canícula y el irresistible atractivo del aire acondicionado.
El caso es que las plantas se mosquean con tanta contaminación y calentamiento y generan una toxina que hace que la gente se suicide. Talmente el mismo efecto que produce ver Telemadrid, por poner un ejemplo.
La única escena que merece la pena es la de los albañiles tirándose del edificio a puñaos.
En efecto, la he destripado pero así no vais a verla.
De nada.
alfonso

Dir. Paolo Barzman
Act. Susan Sarandon, Max von Sydow, Christhoper Plummer, David Byrne
Demasiado corazón
Parece inevitable que un autor judío, en este caso Matt Cohen, acabe enfrentándose al Holocausto -y me refiero aquí al de los judíos, no al de los Palestinos-, por aquello de la conciencia, aunque ésta parezca funcionar sólo en una dirección.
Para la ocasión ha optado por un artefacto demasiado complicado y alambicado en la búsqueda de emociones: el reencuentro de tres supervivientes, un amigo protector y dos niños que terminan queriéndose como amantes, para que la protagonista, una Susan Sarandon en plan cenizo, los sumerja en el marco de su actual familia.
El director ha querido poner imágenes serenas y le ha salido unos movimientos de cámara, travellings desde grúa, muy ampulosos, con un paisaje excesivamente dramatizado. Se salvan los actores, claro y al final la pelicula se salva también pero por los pelos.
Para los de ciencias, porque uno en esto de los sentimientos siempre ha sido de letras.
alfonso
Dir. Steven Spielberg
Mejor la salsa que la perdiz
Para apreciar el guiso veraniego hay que ir a un cine de los de antes, de terciopelo rojo, aire acondicionado de chaqueta (con dibujo de oso flotando entre el hielo agarrado a un barril), pantalla grande, y coincidir con un hatajo de chavales de alrededor de diez años devorando palomitas, en esos días de oro que median entre haber acabado el curso y no haber marchado todavía de vacaciones, que aplauden las escenas y cuchichean a voz en cuello sobre las hazañas del héroe.
La perdiz, es decir la película, demasiados efectos especiales y poca narración, menos sentido del humor que las primeras y más estructura de video juego.
Pero, lo que se dice disfrutar, de la salsa.
alfonso
Dir. Noah Baumbach Act. Nicole Kidman, Jenifer Jason Leigh, John Turturro, Jack Black
Películas trampa
Hay propuestas que no se puede evitar tener en cuenta aunque se entre con bastante desconfianza: los actores, la primera película del director, Una historia de Brooklyn, la crónica de El Pais, en la que uno sólo coincide en "que no es agradable de ver" pero que el crítico califica de brillante, quizá afectado él mismo por una situación parecida...
Y es una trampa bien planteada. Hasta pretende hacer fotografía sucia, montaje sincopado y movimientos de cámara temblona por parecer más indie y "rebelde" que nadie, pese haber reunido tal elenco de actorazos y afrontar su nómina.
Pero que nadie se llame a engaño: es una propuesta intelectualoide-pretenciosa-posthippie, pasada por el New Yorker, el Prozac y una mala digestión de Bergman y Lars Von Trier.
Es decir, son de las que hay que salirse... como de algunas treguas.
alfonso





Dir. Natalia Menéndez
Act. Julieta Serrano, Lola Casamayor. Lorena Berdún et al.
Teatro para un público gallardo
Ya sentado en la butaca empiezas a percibir con horror que el público que te rodea es del Madrid de los túneles y asfalto, de la caspa y las chaquetas pijas, del millón de fregonetas y adictos al móvil, de la mayoría absoluta y el pelotazo, y te remueves inquieto. Luego la planicie insoportable de las gracietas, la pobretona puesta en escena, la ausencia de crítica, el candor de sacristía, las famosillas cobrando por un papel higiénico, la ausencia de dirección... todo conspira para que te encuentres de nuevo en las garras de Mario&Alicia, los Gallardon´s boys, echando de comer al público de su jefe... y de paso llevándose ellos ganso.
Insoportable.

Sex Museum
Dir. Yoji Yamada
Act. Tukuya Kimura, Rei Dan, Takashi Sasano
Un samurai lumpen
Siglo XVII, periodo Edo en el Japón, no todo iba a ser los samurais de Akira Kurosawa. Éste se dedica a probar la comida del Señor, del Shogun, es un catador de venenos. Y un sashimi -recordadlo al cenar en el japo del barrio-, le deja ciego. Para conseguir una, llamémosle pensión de invalidez, su mujer Kayo, todo lo contrario de lo que el nombre pudiera sugerir, tiene que rendirse al acoso del poderoso de turno.
Un argumento sencillo al servicio de esta pequeña joya en la que destaca sobre todo una maravillosa puesta en escena: atentos a los kimonos, los peinados, el jardín, las texturas de la madera, la escena del samurai ciego ante la temporada de luciérnagas, y el personaje del criado, tan brechtiano, lleno de humor y sabiduría.
No os la perdáis en el páramo cinematográfico de esta temporada.
Dir. Mike Nichols
JORDI COSTA 22/02/2008 El Pais
Ante cada nueva película de Ken Loach quizá haya que formularse una pregunta previa a toda consideración sobre sus bondades como objeto cinematográfico: ¿a quién resulta incómoda, esta vez, la filípica de quien lleva años ejerciendo de Señor Roper de la conciencia progre europea? Sin duda, una película tan pedestre, rutinaria, desganada, tosca y fea como la presente tendría su disculpa si en la lista uno pudiese añadir, sin problemas, el adjetivo de incómoda, pero cuesta detectar otra funcionalidad que la de masajear la conciencia progre de su público natural con la periódica ración de cine tan pretendidamente concienciado como escasamente desestabilizador.
Lo que no se puede reprochar ni a Ken Loach ni a su guionista Paul Laverty es su compartida rapidez de reflejos como cronistas de un presente fluido, que obliga a revisar algunos fosilizados lugares comunes del discurso de izquierdas. En esta ocasión, su mirada se detiene sobre las efímeras convenciones de las empresas de trabajo temporal, las subcontratas, los empleos basura y el reciclaje de mano de obra inmigrante en una Europa cada vez más relajada a la hora de convertir al individuo en mercancía. El problema es que tanto Loach como Laverty diluyan la verdad testimonial de su discurso en un relato dominado por lo maniqueo. También hay una contradicción en la forma: lo que podría ser un discurso abierto termina por someterse a las dogmáticas leyes de la estructura de guión, que, entre otras cosas, introducen un ortopédico clímax en clave de thriller que, por sí sólo, desautoriza toda buena intención de partida y desvela todo lo que hay de fórmula y de aplicación de plantilla en el cine de Loach.
En un mundo libre plantea, no obstante, una singular modulación en el discurso del airado director: en este caso, el dedo acusador no se dirige al sistema, sino, quizás, a algún que otro ocupante de sus muy comprometidas plateas. El working class hero cede su lugar a la antiheroína culpable: la protagonista del último largometraje de Ken Loach pasa de víctima coyuntural del sistema a explotadora ready-made, en un paisaje marcado por la progresiva atrofia de la conciencia social y por el relativismo moral del superviviente.
Es una lástima que el personaje no sea más que un instrumento al servicio del cuento moral de Tío Loach. Podría llegar el día en que el cineasta diera el siguiente paso y decidiese formular narrativamente su propia culpa: la del envasador de sermones para espectadores previamente ganados para la causa de la ideología como espectáculo o como franja de ocio. Llegaría entonces el momento de revisar su filmografía y contemplarla bajo otra luz, posiblemente más estimulante.


Dir. Jaime Rosales
Dir. Etham y Joel Coen
Dir. Sean Penn
Act. Emile Hirsch
Dir Paul Haggis
Dir. Ridley Scott