sábado, 2 de abril de 2016

Brooklyn

Brooklyn
Dir. John Crowley
Act. Saoirse Ronan, Emory Cohen, Dominall Gleeson...


Irlanda, UK, Canadá, 2015, 92 minutos

















Estrictamente LGTB...QWERTY
Una de esas películas a la que entras rebotado de otra sala donde no había entradas. Un error no por repetido, menos inevitable. 

Bueno, -pensé-, se trata de una película sobre Irlanda, ya se sabe, peleas, Guinnes, whiskey (sic), rebeldes, pelirrojas de bandera, curas pederastas... En fin, los tópicos acostumbrados. Y volver a escuchar y disfrutar del acentazo con el que aprendí inglés.

Pues sólo el acento de piedra. El resto un melodrama, con más (cara)melo que drama sobre la emigración a América, las bodas, los pueblos pequeños y sus ruindades, aquí Enniscorthy, y una fotografía tratada digitalmente como hacen con las que se colorean para que precisamente los colores quieran salirse de la pantalla, ahora que parece ponerse de moda el lacrimoso estilo años 50, Douglas Sirk forever.

Bien Saoirse Ronan, con un maravilloso nombre gaélico que significa Libertad y de complicada pronunciación,  que me gustó mucho en Hanna, siendo una niña, y luego en Gran Hotel Budapest. Triunfará si la dejan.

Por primera vez en muchos años salí del cine antes de que acabaran los créditos, cuando todavía no se habían encendido las luces. Debía ser el único y avergonzado miembro que no entraba en ninguno de los géneros listados en mi título o cintillo.
alfonso

viernes, 25 de marzo de 2016

Juventud

El arte de la pedrada
Dir. Paolo Sorrentino
Act. Michael Caine, Harvey Keitel, Raquel Weisz....


Italia, Francia, Suiza, Reino Unido, 2015, 124 minutos

















El arte de la pedrada
Dícese de aquello que es pedestre y trata sobre todo de impactar por sí mismo y en pequeñas píldoras. Y de paso epatar. Suelen practicarlo los fatuos y engreídos, esos que en los museos no paran de hacerse selfies con el palito. Fellini era uno de esos cretinos y tiene en Sorrentino a un becario aventajado. No digo que sean malos cineastas, ojo, pero no fui a ver La Belleza, porque no aguanto al muñidor de Ocho y medio y menos a sus acólitos, italianos pagados de sí mismos y alicatados hasta el techo.

Aquí perpetra una película enladrillada con la pasta y el prestigio que le dio el Oscar y claro, con más recursos, más tonterías. Eso sí, se ha permitido un elenco de puritito lujo incluso con un cameo de Jane Fonda haciendo de Jane Fonda que en paz descansa.

Hay algunas píldoras, -el director seguro que las llama escenas-, que son directamente delictivas, que chirrían como Maradona -que aparece en la película como personaje- dirigiendo el Adagio de Mahler. 

Se salva Michael Caine, los Alpes, el hotel donde Thomas Mann escribió La montaña mágica y algo de la banda sonora.

Debilidades de una tarde de Viernes Santo. Peor que una procesión Podemita en que sacaran en paso a la Abu Carmena.
alfonso

miércoles, 23 de marzo de 2016

Nuestra hermana pequeña

La sangre es más espesa que el sake
Dir. Kore Eda Hirozaku
Act. Haruka Asaye, Masami Nagasawa, Kaho, Suzu Hirose...


Japón, 2015, 128 minutos


El tráiler













La sangre es más espesa que el sake
Vuelve Kore Eda a su universo familiar, a Ozu, es cierto, aunque ya sea tópico nombrarlo en la obra de este director que corre el serio peligro de superar a su maestro en cuerpo y alma. Vuelve a la familia y a los jóvenes armado de su plano favorito, el medio con la cámara muy baja como el maestro.

Tres hermanas a quien su padre abandonó de jóvenes por otra mujer acuden a su funeral y allí conocen a su hermanastra, hija de su nueva relación. Tras el funeral, -maravillosos funerales sintoístas por los que el director confiesa su devoción-, proponen a la joven que se vaya a vivir con ellas, abandonadas también por su madre, vencida por la vergüenza y la humillación.

Allí se abre esa familia que algunos podrían tildar de disfuncional en términos japoneses, en las que cada una muestra su carácter, su sagrada burbuja de intimidad que va cediendo lentamente, su aislamiento físico, -los japoneses no se tocan-, mientras los cerezos en flor, la comida, el mar de Kamamura y los fuegos artificiales van haciendo su trabajo en pos de la aceptación de nuestra historia y el reconocimiento del otro, es decir, del equilibrio. Eso sí contado con la exquisita sensibilidad oriental del autor de Nadie sabe,  Kiseki-milagroStill walking y De tal padre, tal hijo

O'Neill lo dijo de otra manera en El largo viaje del día hacia la noche: "Siempre nos hemos querido y nos querremos. Más vale que recordemos eso y no tratemos de remediar las cosas que no tienen remedio, las cosas que nos ha hecho la vida y que no podemos explicar ni disculpar."
Imprescindible.
alfonso

Post Scriptum. He entendido catorce palabras del original. Contadas. Mi curso de japonés, ¡funciona!

miércoles, 16 de marzo de 2016

Janis

La abuelita de Amy Winehouse
Dirección y montaje: Amy Berg

EE.UU,  2015, 105 minutos



















La edad de la inocencia
Al principio fue el verbo. Y se hizo Janis, Joplin para más señas. Aquí no la tenemos por lo que significa el título original Little Girl Blue, con el doble sentido de "blue" como estilo musical y como sentimiento o forma de ver la vida, sino como la primera rockera, a la que vimos en Monterrey Pop, yo concretamente en el Cine Peñalver, con 17 años, melena incipiente y los ojos desmesuradamente abiertos.

La edad de la inocencia
Quizá la película no sea extraordinaria, pero es extremadamente sincera y honesta. A ello contribuye no poco que la mayoría de los tipos que salen sigan siendo estrafalarios, vistan ropas de flores y sombreros raros, lleven los aditamentos capilares que el tiempo les permite, y miren directamente a los ojos de la cámara... 50 años después.


Y nos llegan los ecos de la contracultura, del flower power, del sonido San Francisco, de Woodstock y de todo tipo de sustancias psicotrópicas como desde el fondo de una caverna a la que hubiéramos dado la espalda.

Janis lo dio todo porque no podía bajar del escenario nunca y se sentía sola. Compuso un excelente cadáver a los 27 años. Todavía hoy se te pone la piel de gallina con Me and Bobby McGee, o Summertime o Piece of my heart

La abuela de otra Amy con la que compartió voz, (des) amores y destino.
alfonso

domingo, 6 de marzo de 2016

El amor es más fuerte que las bombas

Más alto pero no más fuerte
Dir. Joaquim Trier
Guión: Joaquim Trier & Eskil Vogt
Act. Gabriel Byrne, Isabelle Huppert, Jesse Eisemberg...


Noruega 2015, 105 minutos















Hace más ruido que las bombas
Los distribuidores vuelven a jugar a literatos y se inventan el título, que queda más grandilocuente y se supone que vende más. Aunque el amor pueda hacer más ruido, pero nunca ser más fuerte. Joaquim Trier se ha apuntado a las historias melancólicas, de amaneceres tardíos, cuando se abre una cabeza embotada por el alcohol y las drogas. Ya lo hizo en Oslo 31 de agosto, y su guionista de cabecera en Blind.

Se ha pasado al inglés y ha cambiado el escenario, Nueva York por Oslo, pero la ciudad de los rascacielos no aparece en el guión, solo los productores entre bambalinas. Sí lo hacen los dos enormes protagonistas con una presencia física imponente, Gabriel Byrne y Isabelle Huppert, para contar una historia un poco mentirosa, que va creciendo según adquiere peso específico.

Algunos venden sentimientos como otros caramelos y de su educación sentimental Dogma y de un estilo un tanto deudor del vintage escandinavo acaban saliendo películas como esta, algo edulcoradas, un poco mentirosillas, melancólicas e impostadas en su nostalgia de no se sabe qué tiempo mejor o deudoras de qué realidad, si la de las bombas del Tercer Mundo, o de las familias abiertas, tristonas, un pelín extrañamente autocompasivas y compungidas.
alfonso

viernes, 26 de febrero de 2016

Ave César

Un inteligente divertimento
Dir. Joel & Ethan Coen
Act. Josh Brolin, Georges Clooney, Ralph Fiennes, Scarlet Johansson...






EE.UU, 2016, 106 minutos












Un inteligente divertimento
Mucho mejor que O brother, El gran salto o Crueldad intolerable, al mismo nivel que Quemar después de leer, Barton Fink, El hombre que nunca estuvo allí, y desde luego sin comparación con El Gran Leboswski, Fargo, Sangre Fácil o Valor de ley, esta película en concreto se mueve con soltura en los parámetros de la filmografía de los Coen. 

Entre lo fallido, lo alimenticio como decía Buñuel, y lo magistral, en la tierra media, es un inteligente divertimento en torno al cine y la época de los grandes estudios, la llegada de la televisión, las estrellas y la Caza de Brujas. Aunque uno nunca haya disfrutado las películas de Gene Kelly, ni por supuesto Esther Williams, ni las denominadas comedias de teléfono blanco, -aunque sí de los western en cinemascope-, se pasa un buen rato admirando la puesta en escena, el sentido del humor y el guión de los hermanos más famosos del cine después de los Marx.

Nunca me ha parecido que Clooney hiciera bien comedia, es previsible y está siempre un punto pasado, así como creo que Josh Brolin hace mejor los papeles dramáticos que los ligeros. Pero como contrapunto destacan Ralph Fiennes, Frances McDormand o Tilda Swinton.

El personaje de Marcuse como líder de los guionistas comunistas es impagable, como la escena de los curas de las cuatro religiones opinando sobre el guión, puro hermanos Coen en su máximo esplendor. Que duren alegrándonos las tardes, aun con esta brillante pichorradica.
alfonso

domingo, 21 de febrero de 2016

El botón de nácar

Cadáveres marinos
Dir y guión: Patricio Guzmán

Chile, 2015, 82 minutos

Cineteca El Matadero, Madrid

















Cadáveres marinos
Intenta retomar el hilo de la espléndida Nostalgia de la luz, Cadáveres celestes, abriendo con varios planos del cosmos y las poderosas imágenes de los telescopios girando mudos en pleno desierto de Atacama, pero esta segunda parte es fallida en el texto, el hilo narrativo y sobre todo el tono.

Patricio Guzmán intenta trazar una analogía entre los Patagones aniquilados por el colonialismo y los desaparecidos por la dictadura chilena; entre el puñado de botones con los que Fitzroy, al mando del Beagle, compró a Jimmy Button para civilizarle en Inglaterra y luego, ya mestizado, devolverle a su tierra, y los botones que se han encontrado en los cadáveres que el Pacífico ha devuelto después de que los militares los arrojaran, tras torturarlos, al océano.

Trufada de milenarismo, -¡qué felices eran los Patagones en su edad de piedra!- de pura demagogia, de falseamiento y ocultación de ciertos aspectos de la realidad, la metáfora no funciona en clave política, aunque bien podría haberlo hecho en clave poética. Tampoco acierta con los personajes escogidos y alarga hasta los 90 minutos de rigor un documental que podría haberse quedado perfectamente en los 60.

Como el propio autor reconoce, Allende.·. vive en su código genético, como nos pasa a tantos, aunque en su momento nos burláramos de la vía pacífica al socialismo.

Algunos envejecemos con corazón, otros se convierten en maduristas-populistas.
alfonso

viernes, 19 de febrero de 2016

El renacido

Fundamentalismo baptista
Dir. Alejandro G. Iñárritu
Act. Leonardo di Caprio, Tom Hardy, Domhnall Gleeson...



EE.UU. 2015, 156 minutos















El rechingado
Uno pensaba que Iñárritu, tras su primera fase de tremendismo reaccionario de la mano de su guionista meapilas Guillermo Arriaga, había dado un giro a su carrera con Birdman. Me equivoqué. Vuelve a su esencia tremebunda y beata lo que me hace suponer que las características de la etapa anterior se debía por igual a los dos amigos, ahora enemigos íntimos.

Dos horas y media de sinvivir para el espectador que asiste atónito a una ración de gore en primer plano, -incluso empañando la cámara con el aliento buscando una fotografía más que excelsa, impactante-, a una colección de disparates de un guión absurdo y chapucero; a una sucesión de desgracias que acaban además por aburrir, y a algunos detalles de fundamentalismo baptista -¿renacido como George Bush?- donde el malo lo es porque su padre no le enseñó religión y confundió a dios con una ardilla y con una escena delirante ante unos frescos bizantinos en una capilla derruida en medio de la nieve, como metáfora extrema de la salvación.

El protagonista no deja de poner unas caras ante la steadycam que al principio producen repelús y luego curiosidad por contarle las caries y los mocos y ver qué otras barbaridades le pueden suceder tras comerle un oso, enterrarle vivo, sobrevivir a unos rápidos congeladores, caerse por un precipicio con su caballo, cicatrizarse las heridas con pólvora, comer carroña... y seguro que mi mente ahíta ha borrado algunas otras escenas. Me sigo quedando con el original, El hombre de una tierra salvaje

No sé si a Di Caprio le darán el Oscar, pero seguro que se merece la Medalla a los Sufrimientos por la Patria. O por la pasta, que es lo mismo.
alfonso



jueves, 11 de febrero de 2016

Winter's tale

Shakespeare un espectáculo total
Dir. Declan Donellan
Compañía Cheek by Jowl
Act. Orlando James, Joseph Black, Joy Richardson...


Teatro María Guerrero, "Una mirada al mundo"



Los humanos somos para los dioses como las moscas para los niños juguetones: nos matan para su recreo
W.S






Shakespeare, un espectáculo total
Hace 405 años, cuando se estrenó en el famoso Globe Theatre, fue un éxito clamoroso. Lo tenía todo, tragedia, comedia, humor, amores y celos, enredo pastoril, pícaros, música... Y lo más importante, el ser humano se imponía al fatum de los dioses, conseguía equilibrio y redención.

Vuelve a Madrid, como cada año, la pareja más aclamada del teatro mundial, Declan Donellan y Nick Ormerod, director y escenógrafo, a traernos su último montaje, tan brillante como el resto de sus obras con cualquier compañía con la que se alíen, ya sea la San Petesburgo, The Barbican, Piccolo Teatro di Milano, para montar obras del teatro isabelino, sobre todo de El Bardo o sus coetáneos como John Ford.

En efecto el montaje, un poco previsible para sus adeptos, recuerda Lástima que sea una puta, quizá su obra maestra, con un sentido de la iluminación que vertebra una minimalista puesta en escena, una actuación impecable, llena de técnica y fuerza, un vestuario que huye de los ropones como de la peste, música en directo, sentido del humor a raudales, tragedia y comedia, con un apabullante final de sutilísimo crescendo.

Vuelve a triunfar en candilejas como hace cuatrocientos años, brindando quizá el mejor espectáculo que pueda verse en un teatro: un texto shakesperiano dicho en un inglés magnífico, un tanto demasiado podado de la construcción original del autor, talento a raudales, dos horas y media de pura emoción y diversión. ¿Quién da más?

Hasta el ministro de Educación e Incultura, presente en la sala, hacía como que no necesitaba leer los sobretítulos y se reía... cuando no tocaba.
alfonso

viernes, 5 de febrero de 2016

Carol

Carol, lesbianas de papel couché
Dir. Todd Haynes
Act. Cate Blanchett, Rooney Mara,  Sarah Paulson...



EE.UU, UK, 2015, 118 minutos















La Highsmith revolviéndose en la tumba
La autora de la novela original era cualquier cosa menos un alfeñique intelectual. Se asomaba al interior de las personas y de sus instintos más profundos -y perversos- sin que le temblara el pulso y, aunando la mirada maléfica con sus gatos, contaba unas historias y alumbraba unos personajes, como Ripley, que te helaban la lectura.

Ahora estará revolviéndose en su tumba por culpa de esta película meliflua como sólo Douglas Sirk sabía ser, un melodrama sobre lesbianas de papel couché de los años 50. El director ya había sondeado el tema en Lejos del cielo, con una historia parecida, en una época parecida, sólo que iluminada en homenaje a Edward Hopper y que homenajeaba a su vez al mismo rey de la plastilina de Sólo el cielo lo sabe, con amores entre una señorita rica y su jardinero de color (negro).

Aquí hay profusión de escenas desmayadas, lánguidas, inertes y astragantes. Con encuadres rebuscados y pesados travellings laterales. Con una fotografía digital cuyo grano no va nada con la época. Con personajes acartonados y música de sala de espera de dentista gay. Con sexo liofilizado, de espuma controlada, ni poca ni mucha para su colada.

O sea que los 118 minutos se hacen largos, ahora que ya sabemos que las historias de lesbianas desnatadas pueden triunfar en Hollywood, aburriendo a las ovejas y sacando de sus casillas a Patricia y sus demonios.
alfonso

viernes, 29 de enero de 2016

Spotlight

Todos los hombres del Papa
Dir. y guión TomMcCarthy
Act. Michael Keaton, Mark Ruffalo, Liev Schreiber, Rachel McAdams...


Estados Unidos, 2015, 128 minutos










Todos los hombres... del Papa
Irlanda está casi a la misma latitud que Boston y durante la hambruna de la patata miles de irlandeses se establecieron allí. Luego los curas acudieron a servirse de su parroquia, aprovechando como en la tierra madre su condición de participantes en la guerra contra el inglés, que les daba derecho al botín de guerra. Allí fueron destinados muchos pederastas irlandeses para cubrir sus fechorías, incluidas las monjas de la Magdalena. 

No son los curas manzanas podridas. Es la iglesia católica la que cree que tiene derecho incluso de pernada, por sus múltiples cruzadas, contra los ingleses, contra los rojos, contra cualquiera que amenace su poder. Mantienen lejos a las mujeres, del oficio, la jerarquía y las rectorales. Eso sería normalizar su reino, su especie.

La película recuerda a las legendarias de Todos los hombres del Presidente, claro y Detrás de la noticia, con esa épica escena de Michael Keaton y Glen Close peleando por parar la rotativa. ¡Qué tiempos aquellos! Magnífico guión y actores. Lástima que hayan querido huir del sentimentalismo y les haya quedado una película fría como las manos de un pederasta, la sonrisa de una serpiente.

Tras el polaco y el nazi, ahora han puesto un "cura colega" con acento porteño al frente de la parroquia para no perder clientela. Siguen siendo los mismos canallas.
alfonso

sábado, 23 de enero de 2016

Lo mejor (visto) del 2015

Ni pena, ni gloria, sino todo lo contrario



 Mejor película: MacBeth











Mejor director: Alejandro González Iñárritu por Birdman












Mejor actor: Brendan Gleeson y Michael Fassbender ex aequo por Calvary y MacBeth











Mejor actriz: Kalieaswari Srinivasan por Dheepan


 Mejor montaje y banda sonora: Amy












Mejor guión adaptado: En el corazón del mar












 Mejor obra de teatro: La pechuga de la sardina









Bodrio del año: The martian-The murcian












La gran apuesta

La gran apuesta
Dir. Adam McKay
Act. Chritian Bale, Steve Carrel, Ryan Gosling, Brad Pitt...






EE.UU. 2015, 130 minutos













Moloch o las verdades del barquero contadas a los gringos
Hace 15 años en la misma plaza de los Cubos donde exhiben la película, un amigo bancario me hablaba de una cosa que acaba de llegar a España y tenía a todos lo que trabajaban en el sector sorprendidos: las hipotecas subprime. Se trataba de un producto hipotecario de baja calificación que se agrupaba en bonos y se vendían como rosquillas.

Luego llegó la burbuja inmobiliaria y se empezaron a conceder hipotecas casi sin que uno quisiera, cuantas más mejor, cuanto más elevadas, más alegría: para el coche del niño, la reforma de la casa, el crucero hortera, (perdón por la redundancia)... Conocí a una dominicana que limpiaba casas y tenía tres pisos con sus correspondientes hipotecas, que alquilaba a sus paisanos. El resto de la historia es conocida.

La película lo cuenta a la americana, esto es, con triunfadores que lo descubren, digamos, leyendo toda la letra pequeña y apostando en el sistema financiero de casino contra los bancos. Por supuesto se hacen millonarios y además, aquí reside el detalle, son héroes. Súper Tío Gilito. 

Entre medias dicen cosas evidentes, se cambian las trabajadoras de la limpieza dominicanas por bailarinas de striptease de Arkansas, se achacan las culpas a los malos, muy malos, y de paso apuntalan el sistema que ha hecho posible el contubernio desde que ganaron la Guerra Fría. De la infinita codicia del género humano sobre la que flota Moloch ni una palabra, ni un mal aullido.

Buenos actores, buen guión, y ruido, mucho ruido, desde el heavy hasta las voces excitadas de esos chicos tan rubios, tan blancos, tan listos... tan buenos peliculeros.
alfonso



jueves, 21 de enero de 2016

Tres hermanas (Guindalera)

Nunca llegaremos a Moscú
Compañía Guindalera

Dir. Juan Pastor
Act. Victoria Dal Vera, María Pastor, Ariana Martínez...

Anton Chéjov

Teatros del Canal












Ya nunca llegaremos a Moscú
Un gran montaje para una gran obra, aunque no sea uno de mis favoritas del gran escritor ruso en que retrata como nadie la vida de provincias en una ciudad sin nombre de Rusia. Y la retrata con esa finísima sensibilidad del médico metido a escritor que tenía un ojo prodigioso para las escenas de familia y atisbar lo que se venía encima de una sociedad esclerotizada.

Uno recuerda su juventud, a los rusos hay que leerlos siempre en la postadolescencia, cuando todavia crees en el romanticismo de las noches blancas y en la arrebatadora pulsión de los sentimientos. Se la vi a la Compañía del Festival Internacional Chejov de Moscú de la mano de los urdidores de Cheek by Jowl, Declan Donellan y Nick Ormerod y claro, el alma eslava pesa. No hay nadie como los rusos para interpretar a los rusos... y a casi todos.

Un gran montaje, digo, para una obra muy difícil, larga, -yo recortaría algunas escenas y algo del texto-, muy bien actuada en su conjunto, especialmente por las hermanas, con vistoso vestuario y algo pobre puesta en escena. Tampoco ayuda el horrible marco de los Teatros del Canal de Ubuadella Rey, sobre todo si estamos acostumbrados a la bombonera de La Guindalera, que recoge lo mejor de la utopía chejoviana.

Hoy que muchos vuelven al campo, por devoción u obligación, conviene no olvidar el tedio cansino de una sociedad rural, capaz de sepultar los sentimientos que laten incluso en los ardorosos corazones de las hijas de la Gran Madre Rusia. 
alfonso

sábado, 2 de enero de 2016

steve jobs

La madre de todos los capitalismos hipsters
Dir. Danny Boyle
Act. Michael Fassbender, Kate Winslett
Guión: Aaron Sorkin


EE.UU, 2015, 122 minutos





La madre de todos los capitalismos hipsters
Juntar el ego de Steve Jobs, el de Danny Boyle, Trainspotting, Slum Dog Millionaire..., y Aaron Sorkin, Algunos hombres buenos, The social network, El ala Oeste..., es un disparate. El primero era un genio, el segundo un cretino y el tercero es un dramaturgo frustrado que añora el teatro y hace cine.

Por eso todo suena a falso en esta película, sin embargo interesante. Porque manipulan a los personajes como si fueran marionetas, cuando eso solo lo hacía Jobs. Al brillante ingeniero Worziak le hacen llamar "binario" a su jefe cuando claramente quiere decir  "cabronazo". O porque Boyle tiene que mostrar su genio por encima del guionista y le mete una sobredosis de speed a todo el metraje. 

Porque hacen sobreactuar a dos grandes intérpretes como Fassbender y Winslet. Porque el guionista busca añadir grandeza shakesperiana a las escenas sin conseguirlo y además el director las banaliza.

La traducción, que se pelea bien con el torrente desbocado de palabras, jamás debería haber traducido cool por "molón". Algún hipster, adorador devoto de Jobs, perdón por la redundancia, debe estar buscando al autor para colgarle de los pulgares.

Jobs era tan arrogante que intentó curarse el cáncer de páncreas con manzanas y dieta vegana. Pero eso sí, ahora cualquier paleto del último rincón del Poniente almeriense puede lucir al desgaire y con orgullo un iPhone. Eso es la magia del capitalismo. Te explota, pero te quedas contento.

Y además pones la vaselina... y los 800 euros.
alfonso

sábado, 26 de diciembre de 2015

Macbeth

Corazón tan negro
Dir. Justin Kurzel
Act. Michael Fassbender, Marion Cotillard, Sean Harris...



UK, Francia, EE.UU, 2015, 113 minutos


El tráiler









Corazón tan negro
Una de las más potentes puestas en escena de la mayor tragedia de El Bardo, que ya siempre figurará al lado de la de Orson Wells y Akira Kurosawa, superior sin duda a la de Polanski. Fassbender compone un escocés aterrador y se come a la pobre Cotillard que no acierta con su venenoso personaje ni aunque se pinte la mirada de verde cicuta.

El director australiano ha apostado por la fuerza, que sin duda emerge del apabullante paisaje de los acantilados del norte de la isla de Skye y de las tierras altas de Inverness, con una banda sonora, -no sólo música-, inmisericorde, unas batallas perfectas con una cámara súper rápida muy contenida, y por el verso y el fortísimo, casi ininteligible, acento escocés.

Desde el avance del bosque de Birnam a las brujas todo destila fuerza e imaginación para innovar sin pisar el tenebroso paisaje de ruido y furia que enmarca la delineación de las pasiones modernas, en este caso la ambición y la codicia, a las que asistimos estos días representada por unos enanos patéticos vestidos de bufones.

Imborrable la cara de Fassbender cuando las brujas le anticipan su negro destino, que gira en esta versión más que en otras, sobre la maldición de no tener descendencia. Quinientos años más tarde se ha convertido en la mejor apuesta.
alfonso

viernes, 25 de diciembre de 2015

Un paseo por el bosque

El camino de Santiago laico
Dir. Ken Kwapis
Act. Robert Redford, Nick Nolte...


EE.UU, 2015, 104 minutos

















El Camino de Santiago laico
Adaptación chata, aburrida y sin gracia del divertido libro de Bill Bryson, último capricho de Robert Redford como productor y estrella botoxmizada en plena decadencia, con una pésima educación sobre cómo envejecer con dignidad. Todo en él parece a punto de desplomarse, la cirugía, el botox, el pelo teñido, la dentadura falsa, las lentillas de los ojos azules, la faja con que se sujeta la barriga. Al Nolte le da igual que le rebose por las costuras la vida de rosas, drogas y alcohol que ha llevado, gordo, rojo, hinchado y con la voz partida. 

La película desperdicia todo: el libro, los maravillosos paisajes, el naturalismo del autor y su amor por la naturaleza, la galería de personajes... y los autores del guión, un par de plumillas al servicio del dueño absoluto de la factoría Sundance, les tendrían que reciclar urgentemente... en guardabosques. Es plano, tonto y tedioso.
Camino de los Apalaches

El  Appalachian Trail, el Camino de los Apalaches, de Atlanta a Maine, de más de 3000 kilómetros, hace que el Camino de Santiago parezca un paseo dominguero por el Retiro y además se puede prescindir del increíble número de cretinos que pueblan el sendero más transitado del Norte de la península, el Camino Francés. La palma se la lleva un alto ejecutivo de marketing del Real Madrid, retirado en un albergue para peregrinos al que habría que colgar de su propio cíngulo. 

Lo hice hace varios años a cuenta de una página web del Ministerio de Cultura: en coche, claro, y como les decía a los peregrinos cuando les veía más exhaustos: vosotros pagáis por hacerlo. A mí me pagan.
alfonso 

viernes, 18 de diciembre de 2015

45 años

Dir. Andrew Haig
Act. Charlotte Rampling y Tom Courtenay


UK 2015, 93 minutos

















Un minuto para cometerlo y toda la vida para pagarlo
No se sabe qué es más increíble, si la historia de los 45 años de feliz matrimonio o la estupidez del marido de compartir con su esposa la historia de otra mujer previa a la boda. Además, la poderosa metáfora consiste en que aparece el cadáver exquisitamente congelado en un glaciar suizo de la que estaba destinada a ser su primera esposa, para más señas embarazada.

La historia se sostiene en dos de los mejores actores ingleses vivos, protagonistas de dos películas memorables, Tom Courtenay La soledad del corredor de fondo y Charlotte Rampling Portero de noche, aunque la segunda haya envejecido peor que la primera.

La película se indigesta con esos cielos ingleses tan blancuzcos como sus nativos, con una fotografía chapucera, con el ya clásico rictus invulnerable de la Rampling, con esos vestidos de terciopelo de las fiestas inglesas catetas comprados en Mark & Spencer... y mejora con el trabajo de él, sólido como una roca en su papel de obrero británico aburguesado.

La escena final, con el anodino discurso del marido en la fiesta de aniversario y la gélida y venenosa mirada de ella, recuerda la imperiosa necesidad de guardar siempre esa clase de secretos y nunca, nunca, nunca... hablar a la actual de tus ex. Ni mal siquiera. Believe me, sé de lo que hablo.
alfonso

viernes, 4 de diciembre de 2015

En el corazón del mar

Del Essex al Pequod
Dir. Ron Howard
Act. Chris Hemworth, Benjamin Walker, Brendan Gleeson, Jordi Mollá...

EE.UU-España, 2015


El tráiler


























Del Essex al Pequod
La historia verídica en que está basada la novela moderna por excelencia de América, Moby Dick. Cuenta el abordaje y hundimiento de un barco ballenero por un cachalote gigante blanco y la terrible historia de canibalismo que aconteció entre los náufragos y que Melville prefirió soslayar en su libro.

Recoge la fascinación del ser humano por el monstruo que llevamos dentro, en lo más profundo de nuestra delgada capa de civilización, valga la paradoja, y se enfrenta a dos libros magníficos, el ya mencionado y el de Nathaniel Philbrick del mismo título que la película. Y para los amantes del mar y de las ballenas recomendaría Leviatán de Phillip Hoare, donde recoge con todo lujo de detalles la redacción de la obra y vida de Melville, el ambiente de Nantucket, al sudeste de Boston, la vida e historia de la ballena.

La película constituye un auténtico placer en todos los sentidos: ambientación, banda sonora, actuación, -siempre que aparece Brendan Gleeson eso está garantizado-, y por supuesto el barco. Además respeta la atmósfera y el espíritu aventurero fin de siécle con unos efectos especiales moderados y en su justo lugar.

Quien se ha visto reflejado, como el protagonista y el que esto escribe, en el ojo de la ballena no lo olvida jamás. Y el que se ha bañado en alta mar y tiene una pizca de imaginación, mira un momento hacia el abismo sobre el que flota y se estremece. De placer y de miedo a la vez.
alfonso

sábado, 28 de noviembre de 2015

The assassin

Crujir de seda, historia vacía
Dir. Hou Hsiao-Hsien
Act. Shu Qi, Chang Chen, Zhou Yun...


Taiwan, 2015, 105 minutos

















Crujir de seda, historia vacía
Un auténtico espectáculo que merecería una mejor historia, o una medianamente inteligible, al menos para el público occidental.

China siglo IX, el emperador Tan ha tenido que destinar ejércitos y gobernadores a las provincias limítrofes para frenar las incursiones de los bárbaros, pero los señores feudales, conscientes de su poder, se rebelan contra el centralismo. Una princesa de la secta de los Asesinos, que dirige una monja princesa, se encarga de eliminarlos hasta que tropieza con su propia historia y su antiguo prometido.

Hasta aquí lo que se entiende y las similitudes con la historia reciente de este país. El resto,      -personajes que aparecen de pronto sin venir a colación, historias colaterales que pasan veladamente, epigramáticos nombres chinos...- te sumergen en el estupor o el vacío.

Magnífica fotografía, exteriores e interiores, sedas demasiados nuevas que arrojan frufrus algo grimosos, texturas que se adivinan entre el humo de los hogares, mucho rojo, poco wuxia pero realista, sin piruetas por los árboles y los tejados, y una preciosa protagonista. 

Entre algunos ronquidos y muchos espectadores abandonando la sala se disfruta de los travelling laterales, del preciosismo y del lejano exotismo  de Oriente. Pero como dice mi acompañante, está encriptada.
alfonso

jueves, 19 de noviembre de 2015

Sicario

Benicio y poco más
Dir. Denis Villeneuve
Act. Emily Blunt, Josh Brolin, Benicio Del Toro...


EE.UU., 2015, 121 minutos

















Benicio y poco más
Efectivamente uno es seguidor de Benicio del Toro, el mejor Che del cine, la mirada más lánguida y peligrosa del cine americano, en su doble vertiente gringa y latina, pues no reniega de su castellano con acento viperino y su origen puertoriqueño.

Aquí lo mejor son las escenas de Ciudad Juárez, la Bestia, el pozo de horror de miles de mujeres asesinadas por el hecho de serlo y miles de hombres por el hecho de no serlo, apenas mulas para el narco. Nada les ha hecho el Imperio, ni el español verdaderamente aterrorizado por su capacidad de crueldad precolombina, ni el de los Estados Unidos, que no más pone el ansia por meterse por cualquier orificio de su cuerpo la sustancia, qué sustancia no importa.

Al final, oda a los servicios especiales de la CIA recién llegados de Afganistán, unas pinceladas de romanticismo pestilente por la pérdida de la familia del protagonista y unas magníficas imágenes de Juárez, el espejo invertido de que no se puede tratar a la gente como basura sin que se convierta en eso mismo, verdadera arma letal, ya sea en París o México, aunque al final sirva para que suban las acciones de las multinacionales de las armas.
alfonso